“Gracias”, Carmona
Antes de comentar la minuta de acuerdos que formaliza el aumento salarial a los maestros poblanos, anticipo una disculpa al lector. Sé que escribo sobre el mismo asunto por quinto día consecutivo y puede llegar a ser repetitivo, pero no encuentro tema más importante, ni más trascendente para el futuro de Puebla, que la fallida y terrible negociación que el gobierno estatal pactó con los líderes de las secciones 23 y 51, así como su impacto sobre las finanzas locales.
Y es que creo, como muchos, que gran parte de los problemas de la entidad y su solución pasan por la generación de un modelo educativo para los poblanos que asegure calidad y posibilidad de mejores ingresos. Nuestro terrible lugar 29 en calidad educativa, saldo de la administración melquiadista, es uno de los índices prioritarios a mejorar. El binomio educación- desarrollo, como sabe casi todo el mundo excepto Darío Carmona, es la llave para salir de la pobreza. De nada servirá la inversión en infraestructura que realiza el marinismo si no se revierte el déficit educativo. Y ante el silencio de las autoridades, la exigencia para conocer el alcance del acuerdo con los maestros no puede cesar.
Darío Carmona sigue negándose a reconocer públicamente a cuanto asciende el monto de su maravillosa negociación. Cuestionado por la reportera Selene Ríos, reconoce que en Finanzas ya tienen la cifra.
Cuestionado nuevamente, apenas atina a responder “gracias”. ¿Gracias de qué o por qué? ¿Gracias por un cargo que le queda enorme? ¿Gracias al gobernador por mantenerlo ahí a pesar de su notable ineficiencia? ¿Gracias a los poblanos por soportar tan nefasto personaje en el gabinete? ¿O gracias a sí mismo, porque al final del sexenio, cuando regrese a cobrar al magisterio, se encontrará con su fenomenal autoaumento?
Ante el silencio de Carmona, presentamos hoy la minuta de acuerdos que el secretario firmó con los líderes de la sección 23 y 51. La misma que después de rubricarla, comunicó su contenido al gobernador y le mintió al afirmar que en Finanzas ya sabían el alcance la negociación. La misma que ya se encuentra depositada ante la SEP federal, y por tanto, se vuelve irrevocable e inmodificable, si es que alguien en el gobierno quisiera corregir el desatino de Carmona.
Como lo habíamos establecido, la minuta de acuerdos prueba que el gobierno cedió en todo y a cambio no obtuvo ningún tipo de compromiso educativo por parte de los maestros. A lo largo de sus 20 páginas, puede leerse que “el gobierno hará, dará o se comprometerá”, pero en ningún lado podrá encontrarse lo opuesto, es decir “el sindicato hará, dará o promoverá”. Así, queda claro que asistimos no a una negociación, sino más bien a una rendición absoluta de la administración estatal, como crítico el investigador Eduardo Andere.
En el documento brincan varios aspectos de la negociación. Por ejemplo, que el gobierno federal concede un 10 por ciento para la rezonificación o “Compensación Provisional Compactable” (CPC), pero además el gobierno estatal concede un 14 por ciento inédito en cualquier otra negociación que se haya celebrado en otras entidades. Esta es la parte que no se entiende. ¿Por qué la generosidad? ¿A cambio de qué? ¿De no desatar el caos? ¿De apoyar al PRI en los próximos comicios? ¿De respaldar las aspiraciones de los Zetas, como se ha bautizado al grupo marinista en que milita Darío Carmona?
Dice que Carmona que el incremento no afecta las finanzas estatales, pero Gerardo Pérez Salazar dice que sí, que le jalaron la cobija. ¿A quien creerle más? Por supuesto que al Secretario de Finanzas, quien no tiene conflicto de interés –no es maestro y negociador al mismo tiempo- ni tiene aspiraciones políticas. ¿Cuál sería el sentido de la queja, si el aumento no generará problemas? Pues ninguno.
Sumados todos los aspectos que van desde el aumento en estímulos, prestaciones, becas, donaciones para fiestas, reconocimientos, asunción del ISR por aguinaldos e incluso la creación de un fondo para vivienda para maestros, las fuentes de ambas partes hablan de mil millones de pesos. ¿Es real la cifra? ¿Es mayor o menor? Es la hora que no lo sabemos, porque Darío Carmona lo único que sabe decir es “gracias”. Quizá sería la hora que Marín debiera darle las gracias su secretario de Educación Públicas y conseguirse alguien que no hipoteque las finanzas estatales.
> Columnas anteriores
|