Historias de ultratumba.
Resulta que a Alejandro Fernández Soto no le toman la llamada en Casa Puebla. El director del Consejo Estatal de Seguridad Pública ha buscado desesperadamente a su “amigo” Mario Marín, pero éste prefiere no contestarle el teléfono celular.
El viernes de la semana pasada fue citado en Casa Aguayo por el hombre más poderoso después del mandatario, es decir Javier López Zavala, pero Fernández Soto se negó a asistir con quien realmente es su jefe directo, y muy a su estilo prefirió decir que se comunicaría con su “amigo”.
Craso error, pues si alguien goza de las confianzas de Marín es ni más ni menos que el secretario de Gobernación.
La reunión era real.
Las especulaciones que se generaron respecto a dicho encuentro fueron muy variadas, pero entre ellas surgió la posibilidad de que López Zavala le podría haber pedido su licencia al cargo, mientras se realiza la investigación de la Procuraduría General de la República (PGR) por haber espiado al Frente Cívico Poblano durante la organización de la segunda marcha contra Marín afuera de las oficinas del Suntuap.
Y es que ese error de espionaje, confundido con la investigación de las narcocemitas de El Carmen, no tenía nada contentos tanto a Marín como a López Zavala, pues lejos de apaciguar a la Puebla revolucionaria, provocó la ira de muchos y el desprecio de otros.
Basta recordar el deslinde de López Zavala cuando lo entrevistaron sobre el tema: “Es un asunto del director del Consejo Estatal de Seguridad Pública”.
Vamos, el horno no está ni estaba para bollos.
Entonces, ¿cómo es que se le ocurre ir a espiar, en primer lugar, de una forma tan burda; en segundo, a los integrantes del Frente Cívico Poblano? ¿Acaso no es una tontería ir a espiarlos, cuando la mayor parte de los del Frente ya de por sí colaboraban en la Secretaría de Gobernación, así que recibían el reporte de primera mano?
En fin, el asunto no es para menos si es que realmente existía la intención de hablar con Fernández Soto respecto a su permanencia en el Gobierno.
Difícilmente era para hablar de su buen desempeño, porque sería poco creíble, aunque como se estableció, los temas que se tratarían quedan en la especulación.
El hecho de que no se sentaron también.
¿Qué tenía en mente el secretario? Eso sólo lo sabe él y su conciencia —bueno y su jefe, Mario Marín.
Noticias del averno. Por cierto, una versión que corre respecto al rechazo a Adolfo Karam para que regrese a la administración pública, es que él dijo en entrevista —después de sentarse con López Zavala, el jueves pasado— que retornaría al gobierno marinista. Y es que si hay algo que no le gusta al que despacha en Casa Puebla es que se le adelanten en las jugadas.
No hay que olvidar que “hay un Dios que todo lo ve y lo escucha”.
El pollito. ¿A dónde quedó el súper secretario particular del sexenio? ¿Dónde quedará Roberto López ahora que Nancy de la Sierra, otra gran fracasada, regrese a ser diputada? Roberto López renunció a la secretaría particular nada más por el puro hecho de que pensó que sería integrante de esa élite, con fuero que da el ser legislador. Se le olvidó que el cargo dura tres años, pero la vergüenza toda la vida.
Ni hablar, ahora quedó como el pollito rostizado: quemado, ensartado y dando de vueltas. ¿Regresará a su cargo como lo hizo el asesor Lauro Sánchez: a no hacer nada y a desplazar a los que sí hacen?
Lo grave de todo esto es el regreso de los tres fantásticos perdedores: Claudia Hernández, Nancy de la Sierra y Héctor Alonso Granados, ya que resultaron unos loosers. Y no es necesario que digan que en las elecciones del 2004 ganaron por ellos, porque no fue cierto. Ellos ganaron en la ciudad por las candidaturas de Enrique Doger y Mario Marín Torres. Claro, ahora podrán echarle la culpa a Roberto Madrazo, pero no, que no se hagan. Si su labor legislativa ha sido pésima y estos comicios fueron un referéndum a su labor de diputados, es decir, si ellos hubieran trabajado su distrito, hubieran debatido en la cámara, ni el peor escándalo los hubiera evidenciado como lo que son. Si perdían no hubiera sido por tanto, pues llevaron a su partido a un terrible tercer lugar. Ya que le haya ganado “El profesor Memelosky” (alias Julio Glockner) a Héctor Alonso, es para dar pena.
***Una aclaración. Versiones periodísticas aseguran que Heliodoro Fraile García vive un divorcio con su hermano Francisco Fraile. Ese dato es erróneo. Heliodoro Fraile tendrá más de 15 años que abandonó Puebla para irse a Oaxaca a pelearse con los gobernadores priistas. Luego viajó al Distrito Federal, pero jamás vendrá a quitarle la batuta a su hermano Francisco, pues entre los Fraile, si algo existe es cariño y respeto. El propio Paco si a alguien admira es a su hermano Heliodoro, pues hasta lo presume como alguien lúcido, congruente y claro en sus ideas. Sería impensable que existiera un problema entre ellos.
*** Red. Red. Red. Javier López Díaz favor de pagarle sus mil 500 pesos a la señora Coquito. Al correo de este periódico llegó la noticia de que el conductor del noticiario Buenos Días —el del campeón del periodismo blanco— perdió su celular en la 31 Poniente. Por azares del destino y no por otra cosa, el teléfono llegó a las manos de la señora Coquito. Hace unos días desde la estación de radio, López Díaz pidió que si alguien sabía del teléfono se lo devolviera y recibiría la recompensa de mil 500 del águila. La señora muy responsable, al saber que el aparato no era suyo, se comunicó al programa. El conductor del programa, entonces, se comprometió a enviarle un taxi para que pasara por el teléfono y ahí le mandaría los mil quinientos.
Llegó el taxi. Salió doña Coquito a entregar el aparato.
—¿Y el dinero? —preguntó Coquito.
—¿Cuál dinero, seño? —respondió el chafirete.
—Pues el de la recompensa.
—Ah pos’ no sé. A mi nomás me mandaron por este aparato.
La señora Coquito se ha tratado de comunicar con López Díaz, pero hasta la fecha no ha recibido respuesta ni sus mil 500 pesotes.
Ni hablar del peluquín, eso le pasa a doña Coquito por ser tan responsable. Hagamos una vaquita para cooperarle y alivianar con una lana al titular del programa “No te rías con López Díaz”.
*** Por cierto, fue por iniciativa de Enrique Doger Guerrero la celebración del homenaje de cuerpo presente —en el salón Paraninfo de la UAP— al ex rector Alfonso Vélez Pliego.
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