Lo que no se debe hacer a 16 días de las elecciones
—Eres un empresario conocido y reconocido (más allá de las fronteras de esta aldea), pero no está bien que andes divulgado lo que pocos saben: que presidiste una cena privada en la ciudad de México entre tu gremio y el presidente Fox para tantear el terreno y conocer el futuro político del gober precioso.
Tu justificación fue válida: cuidar de tu dinero y el de tus amigos, quienes amenazan con seguir manteniendo paralizadas las inversiones en el estado. "No hay garantías de estabilidad, ni gobernabilidad ni confianza", le dijiste al presidente.
La respuesta de Fox fue satisfactoria para ti y los tuyos: antes de que se vaya de los Pinos, se encargaría del precioso.
Ahora lamentas no haber sido más incisivo en tu pregunta. ¿Qué significa encargarse del precioso?
¿Que la SCJN dictamine que en Puebla se violaron los derechos de la periodista Lydia Cacho?, ¿acorralarlo por todos los frentes?, ¿dominarlo mediante una negociación en la que se garantice la supervivencia de su gobierno a cambio del control total del estado?, ¿pactar el acceso del PAN a Casa Puebla?
Sí, tienes razón para lamentar tu falta de pericia.
Espera un poco, faltan 17 días para que tengas una pista.
—Estás mal de los nervios. Eso se nota. Tal vez no pudiste repetir la hazaña del doctor Toxqui y retirarte a tiempo con todos los honores. Pero dices a tus amigos que no estás arrepentido y que, pese a la campaña de desprestigio en tu contra (de acciones reprobables y comprobables, para tu desgracia) lograrás hacer ganar a la fórmula de tu partido al senado.
De todas formas, tu ya eres senador.
Y eso te tranquiliza, a tal grado que, como buen político experimentado, estás visualizando una drástica modificación en el mapa político del estado y un deterioro de la clase política dominante de tu partido después del 2 de julio.
Calculaste bien: el tsunami no te arrastrará, al contrario.
Con todo y tu figura despostillada, lograrás fabricar nuevos proyectos desde una tribuna en donde abunda el poder, los recursos, las conexiones y las relaciones nacionales.
No importa cuántas veces repitas que ahora si te retirarás de la farándula para ver crecer a tus nietos. Nadie te creerá, sobre todo después de que ya demostraste que el estado se vino a pique sin ti.
Dirás que el partido te lo pidió, que los poblanos aclaman tu presencia.
Es un secreto a voces que desde ahorita, ya estás preparando a tus delfines para jugar las elecciones locales con tus propias piezas.
—Por cierto, no busques muy lejos al informante que filtra la información en tu contra. Qué contradictoria es la vida: trabajó tan cerca de ti durante tu sexenio y permanece tan cerca de ti, que no lo ves.
—Se más discreto en tus intenciones de buscar la presidencia municipal.
Te voy a decir por qué: juraste fidelidad a tu amigo y prometiste hacerte a un lado para que su proyecto político prosperara sin interrupciones.
Sin embargo, al parecer, no te basta ser líder del Congreso: en vez de abandonar tus antiguas oficinas, las convertiste en cubículos de atención ciudadana y estás promocionando gestorías con líderes de colonia, mercados, escuelas y Juntas Auxiliares.
Por supuesto, tu gente pone en claro que eres tú y solo tú quien brinda una mano amiga. Y es a ti a quien la gente debe darle las gracias por los favores recibidos.
Tanto movimiento visto en un político que no es candidato despierta curiosidad.
Pero sobre todo, desconfianza.
— Mejor no te sumes a la borregada de las demandas, la moda en este último par de semanas antes de las elecciones. Es duro renunciar a un partido después de 30 años de militancia pero de nada sirve que hagas puchero cada vez que te califican de traidora, loca o neurótica.
Paciencia.
Todo caerá por su propio peso: desde el acoso sexual del que fuiste víctima, hasta el jefe de prensa que utilizó el espionaje para robarse las columnas periodísticas durante la noche y así tratar de frenar los periodicazos en contra su jefe, antes de que salieran a luz pública al día siguiente.
La estrategia de un verdadero gorila.
Que flojera.
—Estás jalando demasiado el hilo. Lo vas a romper. Por más que fuerces tu ingreso como presidente de la Comisión Inspectora y que amenaces con declararte diputado independiente, es difícil que te salgas con la tuya.
Y menos al descubrirse tus reuniones en lo oscurito con el líder de la fracción del partido contrario.
De rajón, ya no te bajan.
Al menos, te saliste con la tuya al crispar los nerviosos de tu oponente. Pero todo parece indicar que ella te ganará la partida.
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