Los saldos de las campañas
Las campañas políticas por la presidencia de la república, terminaron a las 24 horas del pasado miércoles. Es hora de hacer un recuento de los saldos que dejaron.
De acuerdo a una información publicada ayer en el diario La Jornada de la ciudad de México (Alfonso Urrutia y Fabiola Martínez) mientras en Argentina, Brasil, Chile y Colombia, las campañas duran 90 días; en Uruguay, Guatemala y El Salvador, 120 días y en Perú, 150 días, en nuestro país tienen una duración de 160 días. Son pues las campañas más largas de América Latina y consecuentemente las más costosas.
Señalan que el gasto de los partidos y el costo que tienen para el erario, llega a los 4 mil 783 millones de pesos. El gasto diario de los partidos en campaña, llega a cerca de los 30 millones de pesos.
Hacen ver que en esta puja por el poder, ya hay un claro ganador por abrumador márgen: las empresas televisoras, que se llevan gran parte de esos casi 5 mil millones de pesos, además de los ingresos que tienen por concepto de spots contratados por el IFE y por organismos empresariales que creen tener los mismos derechos que los partidos.
EL DESGASTE
Otro de los saldos dejados por las recien terminadas campañas políticas, es el desgaste de los partidos y de los políticos.
Nunca como ahora su desprestigio fue tan grande, nunca como ahora, se exhibieron tal cual son: partidos sin estructura, sin organización y por lo tanto ineficientes y candidatos sin capacidad de liderazgo, sin propuestas, sin conocimiento real de los problemas del pueblo, salvo excepciones que confirman la regla.
Otros que salieron desgastados, fueron los organismos empresariales, que quien sabe porqué, creen que pueden hacer llamados a la ciudadanía toda, a nombre de la sociedad civil para votar por el que ellos quieren que gane la elección. Hacen spots subliminales para meter miedo en las de por sí medrosas clases medias acomodadas de las ciudades, que son las únicas sobre las que esos organismos llegan a tener alguna influencia.
Pero si bien es cierto que esos organismos del sector privado llegaron a tener alguna influencia en la opinión pública nacional y local, de unos años a la fecha se han desprestigiado lo susficiente como para que nadie les haga caso o para que obtengan el efecto contrario al que buscan.
En los años sesenta y setenta, una amenaza del sector privado, lograba poner nerviosos a varios sectores de la población. Ahora simplemente se le ignora.
LA CAIDA
Pero el desastre más grande provocado por las campañas que terminaron, lo sufrió la derecha y su partido.
Si durante casi medio siglo lograron hacer creer a la población mexicana que eran gente de honor, de honestidad acrisolada, respetuosa de la ley y de los principios de la doctrina cristiana que presumen practicar, bastaron seis, solo seis años en el gobierno federal, para demostrar todo lo contrario.
En esta campaña recien concluida, salieron a relucir cosas que nadie hubiera pensado que pasarían en el gobierno de un partido que se la pasó, como partido de oposición, criticando todo lo que con tanto entusiasmo practicó durante el sexenio que ha gobernado a este país.
Siempre hemos dicho en este espacio, que ellos no son ningunos angelitos, como pretenden que los vean, sino hombres y mujeres, con todas las virtudes y todos los defectos de los seres humanos.
Pueden ser eficientes y honestos, como los hay en el PRI o en el PRD y pueden ser ineficientes y corruptos, como lo han demostrado ya en el poder y como los hay en todos los partidos.
Los gobiernos se forman con hombres, no con ángeles y en esta campaña se demostró que así es: salieron a relucir todos los defectos, todas las trapacerías, todas las deslealtades, todas las deshonestidades, todas las mentiras.
Ha habido muchas críticas a las campañas que terminaron, pero realmente han servido de catársis al pueblo de México, que siempre ha vivido engañado y autoengañado, de la que pueden salir cosas buenas para todos.
Conociendo nuestra realidad política, nuestra realidad social y nuestra realidad económica, podemos convertirnos en un pueblo más participativo, más alerta para defender nuestros derechos y para cumplir con nuestras obligaciones.
El pueblo español, del que queramos o no, provenimos en buena parte, racial y culturalmente, logró superar el trauma de la dictadura franquista que duró 40 años, para convertirse en uno de los pueblos más politizados y participativos en las grandes decisiones de su país, en menos de un cuarto de siglo.
¿Porqué nosotros no podemos hacer algo semejante después de esta contienda que ha resultado tan larga, tan costosa, tan cansada, pero al mismo tiempo tan reveladora de nuestra realidad como pueblo?.
El domingo es el día en que tendremos que decidir todos los mexicanos, si cambiamos de caballo y de jinete o solo de jinete y seguimos con el mismo caballo. Hay tres opciones para escoger. Los candidatos ya hicieron su trabajo, ahora nos corresponde a los ciudadanos, hacer el nuestro. Que todo sea para bien de nuestro país.
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