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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com

 

 

 


 

 

 

Los “inventos políticos sexenales” de los gobernadores

 

Uno de los vicios más perniciosos de los gobernadores poblanos es tratar de “inventar” a su sucesor, creyendo que la sumisión de que gozan puede ser eterna y que tienen una especie de poder divino, que les permitirá no sólo llegar al poder, sino mantenerse en él eternamente.

Así, el guerrerense Mariano Piña Olaya se sacó de la chistera a Carlos Grajales Salas, a quien hizo senador y diputado e, incluso, trató de convertirlo en candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla, hasta que una de las poco frecuentes rebeliones de los priístas poblanos lo obligó a desistir.

Sin el apoyo de su protector, más aún, con Piña Olaya convertido en el peor gobernador en la historia de Puebla, su invento, Carlos Grajales, tuvo que olvidarse de la política y también fracasó como empresario de la comunicación. Su paso por la vida pública fue con más pena que gloria.

El tabasqueño Manuel Bartlett Díaz también quiso ser “padre” de una nueva clase política en Puebla. Para ello, excluyó a algunos grupos tradicionales (Melquíades Morales, Guillermo Pacheco Pulido, Marco Antonio Rojas Flores) y formó dos gabinetes: uno oficial y otro alterno.

En el alterno estaban los “asesores” del gobernador, como Luis Benavides, Je´sus Hernández Torres y José María Morfín Patraca, quienes eran los que verdaderamente gobernaban y tomaban decisiones, mientras los miembros del gabinete oficial solamente servían para aparecer en actos oficiales, tomarse fotos y dar la cara a la prensa cuando los vedaderos “secretarios” cometían errores.

Para su gabinete oficial, Manuel Bartlett Díaz llamó a los entonces jóvenes del grupo INEA (Matilde del Mar, Ignacio Mier Velasco, Jorge Estefan Chidiac, Bernardo Díaz Solís), quienes ocuparon (sólo en la nómina) cargos relevantes en la administración y en el partido. Con excepción de Estefan Chidiac, a todos estos inventos bartlistas les ha costado seguir en el ámbito público después de que se fue su benefactor.

Manuel Bartlett también trató de inventar a su sucesor eligiendo, para ello, a su ex secretario de Finanzas, José Luis Flores Hernández, quien después de fracasar en el intento terminó odiando a su ex protector, a quien acusó de no haber movilizado el aparato para imponerlo como candidato. A Flores Hernández se le ha dificultado mantenerse en una nómina pública después del bartlismo.

 

 

 Melquíades y Marín, un solo invento

Melquíades Morales no inventó grupos, sino que le legó todo el poder económico y político a su delfín,  Rafael Moreno Valle Rosas, quien no sólo manejó el presupuesto estatal creando un gran hoyo financiero para pagar su precandidatura al gobierno, sino que también se asumió (con el aval melquiadista) como el jefe del gabinete.

Después de una precampaña millonaria, Moreno Valle Rosas se inclinó a favor de Mario Marín sólo con la finalidad de cobrarle a Germán Sierra Sánchez una vieja cuenta política pendiente y le quitó a su protector la facultad extralegal de designar al candidato del PRI. Abandonó el grupo político de Melquíades Morales y se abrazó al marinismo, que lo hizo presidente del Congreso local.

Una vez que Mario Marín no lo hizo candidato a senador, Rafael Moreno Valle se fue al PAN y, siguiendo fielmente su ideología derechista y yupi, elaboró una campaña de odio, violencia y ataque contra Melquíades Morales Flores y el gobierno en que él mismo había participado y del que fue algo más que un vicegobernador.

Siguiendo con la tradición priísta, Mario Marín Torres ha abdicado una buena parte de su poder a favor de su vicegobernador, Javier López Zavala, quien en poco más de año y medio en el cargo ha ganado más rechazo y críticas que el que generó Rafael Moreno Valle en casi cinco años.

Pese a que, supuestamente, su misión es la conciliación política, la polarización y confrontación al interior y exterior del PRI promovidas por López Zavala han sido tan evidentes, que dejó de ser el interlocutor del marinismo con importantes grupos priístas, además de que el PRD nacional lo identificó como el funcionario estatal que intervino en la elección en Chiapas a favor del fracasado candidato del tricolor.

Como lo hizo Moreno Valle en su tiempo, López Zavala también dispone de los fondos del estado para su beneficio político personal, pese a los problemas financieros que ello genere a la entidad, como lo demostró al negociar el acuerdo salarial con el SNTE y otorgarle un aumento mucho muy superior al promedio nacional, con la clara intención de obtener una base electoral que, muy posiblemente en un futuro cercano, tratará de usar.

Todavía no se sabe si el uso y abuso del vicegobernador actual le alcanzarán, para vencer la inercia negativa de sus antecesores y obtener el cargo para el que está contendiendo, con el abierto apoyo del sedicente gobernador, aunque sus pleitos con distintos actores políticos no le auguran nada positivo.

 

 

 

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