LOS NUEVOS PÚLPITOS
Los conquistadores provenientes de la península ibérica, profesaban y atendían en sus altares a los íconos provenientes de la iglesia judeo-occidental-cristiana-apostólica y romana. Esta misma fue impuesta en todo el territorio conquistado a través de los siglos de dominancia sobre las naciones precolombinas existentes en lo que ahora es el territorio mexicano.
Sobre los altares de los Dioses existentes se elevaron los de los invasores, o cuando menos sobre sus cimientos cuando éstos fueron destruidos. Provenientes los sacerdotes de un imperio, con mentalidad imperial, copiaron los púlpitos de las iglesias de su provenencia y desde ahí lanzaron los exhortos, los exordios, los llamamientos y los valores de su cultura.
En el desarrollo social mexicano los púlpitos han servido para dos objetivos: Uno revolucionario, aquel que impulsó la mejoría de la humanidad doliente mexicana, el otro, conservador, dedicado a preservar la gobernanza, el estado de cosas y la sumisión de los pueblos hacia diversos gobiernos.
Un ejemplo notable es la Guerra de Independencia, donde el cuerpo insurrecto arranca el estandarte Guadalupano de la imagen de la Virgen Morena de un altar y lo convierte en bandera para los cientos de miles que iniciaron una aventura y que once años después, sus líderes tuvieron que negociar con los represores para concretar el ideal del sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla y otros innumerables curas que como él, estaban ligados al pueblo llano.
El ejemplo contrario es que también han servido como foros para cimentar la gobernabilidad, y el estado de cosas vigente, aunque consista en el ejercicio de la esclavitud. Las declaraciones de Abad y Queipo y otros notables de la alta clerecía española, son el caso más notable del uso del púlpito para la manipulación de las mentes desinformadas.
No existían en la época colonial o del coloniaje mas que los paradígmas dictados por la iglesia católica. El territorio de la Nueva España pertenecía a sus sacras y majestades imperiales. El manejo del escaso numerario en efectivo, lo realizaban las cajas de las sacristías. Préstamos e hipotecas (por cierto atenidas al interés muy humano dictado por San Agustín). Las conciencias no tenían mas orientación que los púlpitos. Estos seguirán existiendo en todo el planeta, mientras exista la especie humana, aunque cambien de forma y de lugar.
Durante milenios bastaba una piedra de regular tamaño donde el oficiante del rito destacara de sus oyentes, para ser visto y escuchado. De ahí con ese dominio nacido por las circunstancias, lanzaba arengas, proclamas, apoyos, declaraba la paz o la guerra.
La audiencia seguía con devoción el soliloquio, e indiscutiblemente atendía y actuaba según le indicaba el sacerdote, el ministro, el representante o el líder.
Posteriormente a medida que la humanidad fué evolucionando a estadios superiores de organización nacieron los tronos donde reyes y emperadores decidían sobre el destino de sus pueblos.
Los púlpitos equivalían a los tronos y de ahí que todavía hace unos treinta años, los comentarios, exhortos, recomendaciones o discursos permeaban y encaminaban los actos volitivos de los creyentes. La Guerra Cristera del siglo pasado fué creada, alimentada y fortalecida por la voz de los “amigos de Dios” (frase de Rattzinger), cuyos enemigos no los bajaban de curas aldeanos.
Hoy los púlpitos masifican cualquier información generada por el ser humano. Desde ahí se sostiene la fé, se impulsa el ideal, se democratiza el saber común y se erigen o destruyen liderazgos sociales, políticos o económicos. Aparentemente nada ha cambiado. Sólamente que ahora los púlpitos se llaman: Foros de Televisión.
Dejando por sentado que los nuevos púlpitos son ahora en el 2006, los foros de televisión y los estudios de radio. En un futuro, merced al proceso de transculturación de los EEUU hacia nosotros que implica la imitación o el traslado de su tecnología, las páginas web se convertirán también en púlpitos.
Así como los púlpitos generaron ideas reivindicatorias, de libertad y esperanza para los pueblos, también contribuyeron históricamente a detener la evolución natural de la humanidad doliente, cuando los oficiantes sacerdotes dominaban con la fuerza de su palabra a los fieles que acudían a las iglesias judeo-occidentales-cristianas.
Estos novísimos centros de emisión de ideas, representan actualmente en algunos casos la más recia actitud para desarrollar a la sociedad en todos los ámbitos. Otros son simples portavoces de los grandes intereses económicos, nacionales y transnacionales.
Nosotros como asistentes al culto informativo, hacemos de nuestras estancias familiares: recámaras, salas y cocinas, iglesias temporales que duran tanto como el programa de comentarios, análisis, discusión o polémica, o cuando el noticioso termina.
Recogidos en la intimidad comparamos los sermones vistos y oídos por la radio y la T.V. Esta reflexión nos permite admitir o rechazar a los sacerdotes. Al día siguiente en las mesas de café evaluaremos las verdades y mentiras; unas fortalecen nuestras creencias cuando poseemos cultura, las otras rechazan el desarrollo personal.
Bienvenidos los nuevos púlpitos, con sus nuevos sacerdotes y sus nuevos oficiantes.
*El autor es Vocal Ejecutivo del Centro Estatal de Desarrollo Municipal.
Correo electrónico: cesarmusalem@puebla.com
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