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“Quiero regresar a La Villa de los Niños”

Asegura niña afectada por monjas coreanas

 

 

Saraí Gálvez González,  una de las chicas que padecieron la denominada “atrofia muscular o Ataxia” (dificultad para caminar) en el internado religioso “Villa de los Niños”, de Chalco, Estado de México, declaró que este domingo regresará a terminar su educación básica y media superior en el mismo plantel.


Saraí tiene 15 años de edad, es originaria de la comunidad de Las Colonias de Hidalgo, municipio de Huauchinango. Ella ingresó al internado “Villa de los Niños”, manejado por las religiosas de la congregación “Hermanas de María”, en 2005 y a la fecha cursa el segundo año del nivel secundaria.


El contacto con la escuela se dio por información de otras jovencitas que han cursado sus estudios en el mismo plantel, y son de la misma región. Para ingresar a esa escuela se aplica un examen de admisión, como en cualquier otra, con la diferencia de que antes de entrar se les hace un estudio socioeconómico a las aspirantes.


Uno de los requisitos para formar parte de la matrícula de “Villa de los Niños” es ser humilde, de escasos recursos.


Saraí Gálvez González reunió todos los requisitos para ingresar a la educación que imparten las monjas coreanas. Vive en una casa de madera, su mamá trabaja de empelada en una fonda, y su padre está enfermo, sufre parálisis en parte de su cuerpo.


En entrevista, Saraí habló de que “en el plantel no es la primera vez que se presenta el mismo problema de salud en la muchachas”, ya que es la tercera generación (de bachillerato) que presentan el padecimiento que les dificulta caminar con normalidad, sólo que ahora se extendió a otras niñas que cursan otro nivel.


Declaró que ella empezó con los síntomas de Ataxia desde los últimos días del mes de marzo, y se fue agravando su situación conforme pasaron los días: “primero me empezaron doler las rodillas, después te dejan de doler y puedas caminar cada vez menos, pero ya no te duele… ya nada más sientes que te rechinan las rodillas al caminar”.


Al enterarse de lo mal que la estaban pasando algunas de las alumnas de “Villa de los Niños”, la familia de Saraí decidió ir por ella al internado. Regresó a su domicilio desde el domingo 8 de abril de este año. “Cuando salí de la escuela se me dificultaba caminar, pero curiosamente, ya el lunes, se me había pasado todo y pude caminar bien”.


—¿Es cierto que te dieron un tratamiento por parte de la Jurisdicción Sanitaria?
—Sí, a mí y a otras muchachas.
—¿Qué te dieron?
—Algo sencillo… calcio, que para fortalecer los huesos.
—¿Vas a regresar a la escuela, o ya no tienes ganas de terminar la secundaria?
—Sí, voy a regresara a terminar la secundaria y el bachillerato, porque ahí haces las dos cosas.
 —¿No te quitó las ganas el trato que recibiste y por eso tuviste dificultad para caminar? —No, porque no me tratan mal, está bien todo. De hecho, cuando la directora se dio cuenta de que estábamos mal, fue la primera que se empezó a preocupar y a buscar ayuda por todos lados. Cuando salimos del internado fue porque hubo visita, la madre nos dijo que podíamos salir toda esta semana para descansar y regresar el domingo, pero fue opcional, algunas de mis compañeras se quedaron y yo me vine, pero sí me quiero regresar.

Con un semblante serio, la niña Gálvez González se muestra tímida, habla poco, es amable, atenta. Nos confesó que lleva 8.5 de promedio total en sus calificaciones. Nos dio a conocer parte de un día ordinario en la vida dentro del internado “Villa de los Niños”,  y nos habló acerca de la relación con las religiosas que mantienen el control.


 “Temprano nos paramos a las 6:00 de la mañana, nos bañamos y escribimos Biblia, (trascribir los textos de la Biblia a la libreta). Es una actividad que hacemos durante todas las mañanas. A las 7:00 de la mañana todos desayunamos y hacemos el aseo; a las 8:00 entramos a clases. A medio día (12:00) es la hora de comer y regresamos a la 1:20 de la tarde, a continuar con las clases. Salimos del salón a las 4:30 de la tarde y corremos 20 minutos, como calentamiento y continuamos con otros ejercicios. A las 5:00 de la tarde nos dan espacio para que juguemos, y después de esto nos bañamos. A las 7:00 de la tarde es la hora de la cena, posteriormente rezamos un rato y estudiamos hasta las 9:30 de la noche, que es la hora de dormir”.

Las internas de “Villa de los Niños” no pueden salir de la escuela y no tienen contacto con gente del exterior, tienen prohibido hacer llamadas telefónicas a su familia. Los días de vistas son tres veces al año: en verano, en diciembre y en Semana Santa.


Saraí entiende la disciplina que tienen en el interior, pero negó que sea desagradable y tan rígida como pensamos en el exterior: “las monjas nos tratan bien, son amigas” y comprende lo de la restricción de llamadas telefónicas, porque si se les ocurre a las internas hacer una llamada al mes, serían más de 3 mil llamadas, lo que implicaría  un alto costo.


Se mostró optimista por su pronto regreso al internado y esperó que pronto se solucione el problema de salud que se hizo presente en las últimas semanas.


La familia de Saraí Gálvez González dijo estar conforme con el trato que ha recibido su hija en el internado, y manifestaron que ha sido una ayuda, ya que no habría podido estudiar la secundaria, o al menos no hubiera sido tan fácil.


La alumna Gálvez González es una de las personas que se suman a la estadística que tiene considerada la Secretaría de Salud del estado de Puebla, pero no podrán terminar el tratamiento que se creó para las 14 señoritas que son de la región de Huauchinango, por lo que regresará a clases este próximo domingo y no seguirá en observación. 
 
LLAMADO

Al enterarse de lo mal que la estaban pasando algunas de las alumnas de “Villa de los Niños”, la familia de Saraí decidió ir por ella al internado. Regresó a su domicilio desde el domingo 8 de abril de este año. “Cuando salí de la escuela se me dificultaba caminar, pero curiosamente, ya el lunes, se me había pasado todo y pude caminar bien”.

 

 

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