El Regreso del Príncipe Xochimilca (o Santo y Blue Demon Contra Cerebros Infernales). ¿Quién lo iba a decir?
Dueño de enormes casas, terrenos y trajineras en Xochimilco, su tierra natal, Horacio de la Cruz Sabás pasó de ser cacique gordo de su pueblo a experto en materia de comunicación en Puebla.
Cuando menos de eso se jacta en los seminarios privados que tienen que soplarse los candidatos priistas.
El Príncipe feliz habla en esos encuentros de todo: desde la semiótica de la comunicación -¿sabrá lo que dice?- hasta la comunicación de la semiótica.
A sus oyentes –aburridos- les lanza rollos ininteligibles que sólo apantallan a los ingenuos.
Y es que si escribe como habla ya podemos imaginar el seminario Teletón en el que están envueltos quienes aspiran a ganar en los comicios de noviembre próximo.
Las incautas víctimas del Príncipe Xochimilca –así le gusta que le digan- ignoran que este personaje llegó a Puebla, en los años noventa, cobijado por Juan Bustillos –otro académico de la lengua- y que desde entonces ha hecho de todo: desde quebrar empresas hasta servir como chalán de funcionarios.
Hoy, sin embargo, es el JJ Rendón de por aquí cerquita, aunque con una ventaja: sabe remar trajineras y hasta cantar en ellas.
Que los Xochimilcas lo rediman.
El Poder y la Prensa. En La Otra Guerra Secreta, espléndido libro de Jacinto Rodríguez Munguía, caen varios mitos entre los periodistas mexicanos.
Uno de quienes no salen bien librados, y terminan siendo expuestos más en sus sombras que en sus luces, es Manuel Buendía, el enemigo número uno –en su tiempo- de la ultraderecha mexicana y de la CIA.
Rodríguez Munguía refleja en las fichas a las que tuvo acceso en Lecumberri –vía el Archivo General de la Nación- el carácter doméstico e institucional de Buendía en su relación con el presidente Luis Echeverría Álvarez.
Pero si el periodista no sale bien librado en este libro –como tampoco el hoy venerado Jacobo Zabludovski y otros más-, hay una figura que destaca de entre todas por su perversidad y por su lenguaje soez.
¿Su nombre?
Francisco Galindo Ochoa, operador de medios del gobierno durante decenios enteros.
Veamos el diálogo que recrea Rodríguez Munguía –tomado de los archivos referidos anteriormente- en los que aparecen Galindo Ochoa y Alfonso Corona del Rosal, quien curiosamente es llamado “Flor” por el operador de medios.
Hay que decir que Corona del Rosal sólo duró un año como gobernador de Hidalgo -1957-, pues en 1958 dejó el cargo para irse a despachar como presidente del CEN del PRI.
Vea el lector cómo trataba el operador al líder priista en plena época navideña y cómo ambos se referían de los periodistas.
¿Fecha?
19 de diciembre de 1962.
Flor: ¿Pancho?
Ochoa: ¿Cómo le fue, mi flor?
F: Oiga, Pancho, ¿qué le mandaremos a (Carlos) Denegri?
O: ¿A Denegri?
F: ¿Qué me sugiere?…
O: Pues hombre, mi Flor… lo que más le gustaría…
F: Sí…
O: Mándele ‘lana’, mi Flor.
F: ¿Sí?…
O: Sí…
F: ¿Cuánto le mandamos?
O: Pues… ¿cuánto tenía usted pensado para el regalo?
F: Pues unos tres mil. Algo así.
O: Pues mándele.
F: Cinco.
O: Si puede.
F: Sí, cómo no.
O: Sí… porque ahorita está ladrando aquél.
F: Entonces…
O: Tuvo que correr ahí a un gerente y tuvo que darle cincuenta mil pesos.
F: Mañana se los damos.
O: Muy bien, mi Flor.
F: Muy bien.
O: ¿Que me hizo favor de invitarme a tomar una copa mañana a su casa?
F: El honrado es su amigo.
O: Jajajaja. Muchas gracias. ¿Nos vamos a ver en el partido, verdad?
F: Sí. A la una va el embajador ruso a visitarnos.
O: Sí, señor.
F: Y de ahí nos venimos.
O: Oiga, mi Flor.
F: Sí…
O: ¿No sería conveniente que usted dirigiera un mensaje a los miembros del partido con motivo del año nuevo?
F: Sí, cómo no…
O: Para publicarlo en la Revista…
F: Cómo no, ande; hágalo.
O: ¿Quiere que le haga un proyecto?
F: Sí. Hágalo.
O: Mañana lo llevo.
F: Oiga, otro favor...
O: Dígame...
F: Sería bueno mandarle un regalito a (Mario) Santaella
O: Pues sí, también...
F: ¿Verdad...?
O: Sí...
F: A (Manuel) Buendía con un cortesito... ¿no?
O: Con eso sale de paso...
F: ¿Verdad...?
O: Si, además anda muy mal de a «tiro»... jajajajajaja.
F: Jajajajajajaja. ¿A quién otros debemos atender... a Don Rodrigo?
O: A su amigo (Julio) Teissier, hombre, a Rodrigo... sí...
F: ¿A Teissier qué me sugiere...?
O: A Teissier lo mismo... mi Flor...
F: ¿Igual camino...?
O: Igual o lana... o un corte de casimir.
F: O un objeto de plata para su casa...
O: A don Rodrigo... Whisky...
F: ¿Whisky...?
O: Sí...
F: ¿Bueno, oiga, y no le gusta a Don Rodrigo el buen vino tinto?
O: Sí...A él le gusta marca Wusson que es muy difícil... me quedaron de surtirme el otro día que encargue una caja...
F: Pero ya nos dijo el otro día que nos gusta el buen Chivas... le puedo mandar unas tres botellas del buen Chivas... es un buen regalo...
O: Sí, es un buen regalo...
F: Bueno a Teissier un objeto de plata...
O: A esa gente mejor lana...
F: Es más práctico, ¿verdad?...
O: Siempre anda tras ella...
F: ¿Bueno, entones mañana hacemos eso... ¿no hay alguno otra persona que debamos atender...?
O: A el ABC, mi Flor...
F: ¿Pues qué siguiere usted...?
O: Pues a esas gentes que tienen tanto, mi Flor... Pues Champaña
F: Bueno...
O: No puede ser menos...
F: No... no... no.
O: Una gente de esa categoría...
F: Claro.
O: Le manda usted una cosa de plata... que más tendrán...
F: No... toneladas...
O: Verdad... jajajajajajaja...
F: jajajajajajaja...
O: Oiga, más que las que hay ahorita en las minas de Pachuca... jajajaja.
F: jajajajaja... indudablemente...
O: ¿Verdad...? Pero una buena champaña sí le cae bien...
F: Nunca sobra... Bueno, Pancho... hasta mañana
O: Hasta Mañana...
Hasta aquí la extensa conversación.
¿Se imagina el lector cómo se pondrán de acuerdo algunos operadores de medios locales para definir los obsequios de navidad que les entregarán a los periodistas poblanos?
Ya lo dijo don Pancho Galindo Ochoa: “A esa gente mejor lana...”
-Es más práctico, ¿verdad? –coincidiría Corona del Rosal.
-Siempre andan tras ella –remataría don Pancho.
¿Y Scherer? Don Julio Scherer García, gran santón del periodismo mexicano, tampoco se salvó de ser grabado.
Menos aún de ser felicitado por don Pancho.
Nótese el tonito de agradecimiento eterno de don Julio, para entonces director de Excelsior:
“Francisco Galindo Ochoa: Salió extraordinario; lo dedican todo con inteligencia y cariño hacia el señor Presidente; lo han hecho como nunca. Comprendo que no podían ignorar esto y que a güevo lo tenían que presentar, pero podían haberlo presentado en una forma o en otra, y lo han presentado en una forma extraordinariamente bien.
”Julio Scherer García: Estoy muy contento de oír esto, pues creo que comparado con los otros periódicos, nos los comimos, pero ello se debió a que nos envió el informe con oportunidad.
”FGO: Lo hice contrariando normas, pero sabía lo que hacía y con quién lo hacía. Entonces le recomiendo que, como quedamos, le siga así unos días.
”JS: De acuerdo”
El “señor presidente” al que se refieren es Gustavo Díaz Ordaz y el tono solícito de Scherer está muy lejos del que utilizó cuando el propio Galindo Ochoa, ya en el sexenio de José López Portillo, le quitó la publicidad institucional a Proceso.
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