Ex presidenta de Huauchinango intenta despojar un predio
Ernesto Lara / Huauchinango
A través de un proceso legal amañado y con declaraciones falsas, la coordinadora de Participación Social de Sedeso, Enoé González Cabrera y Rogelio López Angulo —ex presidenta municipal y ex director de Obras Públicas del municipio, respectivamente— pretendieron despojar de un terreno de más 17 mil metros cuadrados, valuado en 20 millones de pesos aproximadamente, a José Melesio Galindo Castillo, al promover un juicio de usucapión ante el Juzgado de lo Civil del distrito judicial de Huauchinango, argumentando que el padre de la primera lo había comprado en 1949 a José María Galindo Pérez.
A pesar de que la propia González Cabrera y López Angulo firmaron el 18 de enero de 1989 —en su calidad de presidenta municipal y de director de Obras Públicas— un convenio con Galindo Castillo para que éste donara dos lotes del predio denominado “El Roble” para la apertura de una calle.
Aunque en 1989 reconocía a José Galindo Castillo como el legítimo propietario del terreno, en 1999 González Cabrera y Rogelio López, a través de Moisés Joel González Cuevas —padre de la primera y suegro del segundo— interpusieron un juicio de usucapión, radicado en el Exp. Num. 595/ 99, contra José Galindo Pérez, bajo el argumento de que el señor González había comprado parte del lote “El Roble” a la última persona en la cantidad de 250 pesos mediante un contrato verbal celebrado el 5 de mayo de 1949 por el que recibió en ese momento la posesión del bien inmueble.
La demanda del juicio fue presentada por el abogado Usiel Martínez Huerta, quien en el trienio de Enoé González fungía como asesor jurídico del Ayuntamiento, y en 1989 también firmó el convenio de donación que hizo José Galindo Castillo, a quien reconocían como legítimo propietario.
Para el juicio ofrecieron dos testigos: Antonio Vargas García y Ángel Cortés Lechuga, quienes señalaron que Galindo Pérez y González Cuevas habían celebrado un juicio verbal de compra venta en 1949.
El proceso legal del juicio de usucapión siguió su curso hasta el 12 de enero del 2000 cuando el juez civil del distrito de Huauchinango sentenció que Moisés Joel Cabrera había adquirido por usucapión la propiedad señalada, es decir 50 años después.
Pero hasta el año pasado, es decir 2006, luego de que los legítimos dueños entraron en negociaciones para vender el lote, se enteraron de que años atrás González Cabrera, López Angulo y Martínez Huerta habían iniciado un proceso para despojarlos de su terreno, por lo que procedieron a ampararse contra el hecho ilegal.
Los propietarios del terreno demostraron que nunca fueron notificados en tiempo y forma del juicio entablado contra Galindo Pérez, por lo que quedaron en estado de indefensión, y fue así como el juzgado Quinto de Distrito les concedió el amparo definitivo por la sentencia dictada en su contra.
Se demostró que González Cabrera, ex diputada local y federal por Huauchinango, esperó a que José Galindo Castillo muriera, sabiendo que no tenía hijos, para proceder con el juicio de usucapión, valiéndose de artimañas para evitar que los propietarios se quedaran con el predio.
En la demanda de amparo interpuesta por los legítimos propietarios, se demostró que Galindo Pérez —quien supuestamente vendió el terreno al padre de Enoé— no fue el dueño del predio, sino que era de su esposa, Flaviana Castillo, quien a su vez lo heredó de su padre Flaviano Castillo.
Flaviana vendió el predio a su hija Agapita Domitila Galindo Castillo. Posteriormente, en 1990 se hizo un juicio de sucesión testamentaria por parte de José Galindo Castillo, y el terreno pasó a su propiedad. A la muerte de éste último se inició otro juicio intestamentario promovido por la hermana Reynalda Galindo Castillo, en 1999, quien quedó como albacea definitiva. Así que Reynalda dejó a Enrique Alfonso Escarpín Galindo la propiedad.
Los trámites fraudulentos
A decir de los dueños legítimos del terreno “El Roble”, Enoé González, Rogelio López y Usiel Martínez, aprovechándose de la información del lote al encabezar el Ayuntamiento, trataron de despojarlos del predio en 1999 a sabiendas de que José Galindo Castillo había muerto y no tenía hijos, por el simple hecho de que el terreno vale varios millones de pesos.
Por ello, interpusieron el juicio de usucapión y aprovecharon sus influencias políticas con el fin de que el juez diera celeridad al asunto, y no se notificara a los familiares o dueños del predio para quedarse con él.
En la versión presentada en el juicio, se asegura que en 1949 Joel González Cuevas compró el terreno a José Galindo Pérez en la cantidad de 250 pesos, pero en ese año, el padre de Enoé González sólo tenía 13 años, de acuerdo con su credencial de elector con folio 39702964 expedida en el año 1991 —cuya copia está en poder de Cambio.
Según los dueños, la versión fue inventada por Enoé González y Rogelio López, pues precisamente en ese año murió Galindo Pérez, quien nunca tuvo la posesión legal del predio, pues la dueña era su esposa Flaviana Castillo y no había forma de demostrar que no se hizo la transacción.
Después de ser descubiertos en su intentona de despojar a los legítimos dueños, González Cabrera y López Angulo procedieron a “vender” —el 20 de septiembre del 2006— el predio en la irrisoria cantidad de cinco mil pesos a favor de Fernando Alvarado, aún cuando estaba valuado en al menos 20 millones de pesos.
La intención de ambos personajes era evitar sospechas de su proceder, pues con anterioridad reconocieron a un dueño legítimo, que no era Joel González Cuevas, sino José Galindo Castillo.
En la transacción también salieron a relucir algunas anomalías, según palabras de los dueños legítimos. En primer lugar, el precio del predio, a sabiendas de que los cinco mil pesos no eran ni siquiera el valor catastral de la propiedad, por lo que presumen que fue una transacción simulada.
Dicha hipótesis, según su versión, se puede comprobar en el hecho de que las escrituras fueron realizadas por el notario de Xicotepec, Carlos Guillermo Gómez Amador, compadre de González Cabrera.
Además, quien vendió el predio fue Rogelio López, que con anterioridad fue nombrado por Joel González Cuevas como su representante legal con “poder especial amplísimo” para disponer de sus bienes. Hay que decir que Rogelio López recibe el “poder” el 9 de marzo del 2000. González Cuevas fallece el 5 de septiembre del mismo año, pero el poder fue registrado ante el Registro Público de la Propiedad y el Comercio hasta el 11 de agosto del 2006. Es decir, un mes antes de que Rogelio vendiera la propiedad en cinco mil pesos.
Los excesos
En el año 2001, Rogelio López Angulo y Enoé González Cabrera, al no tener la posesión del terreno, intentan hacerse del mismo mediante el uso de la fuerza pública, para ello entabla un demanda de despojo, asentada con el No. 43/2001, contra Guadalupe González Salgado y Andrés Ibarra, ocupantes desde hace más de 50 años de una casa ubicada dentro del terreno.
Como resultado de la denuncia, se procede a hacer el desalojo, y posteriormente, Guadalupe González y Andrés Ibarra, ambos con más de 80 años de edad, son encarcelados por más de 20 días, hasta que salen libres bajo fianza.
La demanda de Rogelio no procedió, ya que éste nunca compró que era el dueño del predio.
Con el juicio de amparo en su contra, y luego de simular la venta del predio, Rogelio López intentó, a finales de noviembre del 2006, tener la posesión del bien, por lo que acompañado de su hermano y un grupo de al menos 10 trabajadores cercaron con malla el terreno, y reintentaron sacar a los ancianos que vivían en el mismo.
No obstante, en esta ocasión no pudieron lograr su cometido. Los dueños interpusieron una denuncia por despojo contra quien resulte responsable, aunque tienen testigos de que Rogelio López encabezó la acción.
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