“No vengo borracha, vengo a disfrutar”
Gritaba una señora quien quería divertirse en la fiesta de Puebla
Yonadab Cabrera Cruz
—Crónica—
Por fin llegó el 5 de Mayo, y así el desfile para celebrar los 145 años de la batalla de Puebla contra los franceses. Pero fue muy diferente la apreciación del festejo desde las tribunas donde estaba el gobernador, y todos los invitados oficiales. La mayoría de los poblanos percibieron: “Pareciera que no asistieron al mimo evento”, señaló un señor de la tercera edad.
En las primeras horas del día se afinaron los últimos detalles para lo que sería esta jornada.
Inició el arribo de los autobuses que transportaban a los estudiantes de diversos municipios de la entidad, algunos llegaron al boulevard Valsequillo, lugar que estuvo cerrado desde muy temprana hora.
Se podían ver caras desveladas, ojos hundidos y flojera; eran los alumnos quienes bajaban de los autobuses, pero despertaban o despertaban, porque les esperaba un día largo. A una niña de secundaria se le olvidaron sus calcetas en su casa de Tehuacán, pero era imposible regresar por ellas, así que sus amigas la sacaron del apuro y de un regaño. De los baños públicos que el Municipio instaló en la avenida 16 de Septiembre, un chavito de secundaria salía feliz, para él fue una osadía cualquier cosa que haya hecho ahí adentro. Y a unos cuantos metros de donde estaba este chamaco contento, se encontraban tres soldados pertenecientes al equipo de paracaidistas, quienes disfrutaban de unas ricas cemitas y una lata de coca bien fría.
Los militares se daban los últimos toques de belleza, entre ellos mismos se ayudaban a retocar su maquillaje, que consistía en pintura negra y verde militar untada en su cara para hacer los efectos de camuflaje. Quién los viera, no que muy machitos. Las bandas de diferentes escuelas afinaban sus instrumentos.
Represión en el desfile
Eran las 10:30 de la mañana. Una corneta del Ejército dio el primer llamado para hacer los honores a la bandera, entonar el himno nacional e iniciar el evento. Por esta razón, la gente buscó los mejores lugares para apreciar el desfile, pero en algunas partes no hubo acceso a pesar de que algunos ya habían rentado sus sillas, y con boleto en mano, las autoridades de seguridad les negaron la entrada.
Tal fue el caso de María, una madre de familia quien iba acompañada por sus papás y sus dos hijas: una niña de ocho años, y la otra de cinco. Tenían todo listo para pasar un día en familia, ya habían apartado sus lugares, las sillas que rentaron les costaron 50 pesos cada una, pero su mayor sorpresa fue cuando la policía les negó el acceso al área comprendida entre el bulevar 5 de Mayo y la avenida 43 poniente, a la altura de Plaza dorada. Después de gritos y peleas con los elementos de seguridad, y de que las niñas de María empezaron a llorar, esta madre de familia muy molesta exclamó: Vengo con mis hijas y con mis papás, no vengo borracha, vengo bien a disfrutar del desfile, y no me dejaron pasar. Mis hijas lloraron; desde las 9 de la mañana rentamos las sillas; nos costaron 50 pesos; no sé el gobernador en que está pensando, sólo piensa en las botellas; no sé que le pasa a mi ‛góber precioso’. Es la primera vez que sucede esto, algo ha de deber, o algo teme; no me importa qué le pasa a él, me importa lo que le pasa a mis hijas. Es un caos, una desgracia; ellos comen porque yo pago mis impuestos; no puede ser que me traten así; es una porquería el gobierno”.
Insegura seguridad
Después de que María decidió irse a su casa, molesta e indignada por la situación que vivió, no pasaron 30 minutos cuando, por medio de una orden, se abrió el acceso a esta zona, lo que originó un verdadero lío, pues ya se había hecho una enorme fila de personas para entrar por esta área. De inmediato las personas se empezaron a empujar y agredir, todo por ganar un buen lugar o pasar primero a las sillas; fue una marabunta que se podía apreciar en la esquina del bulevar 5 de Mayo y la 43 poniente, aunque las autoridades brillaron por su indiferencia.
Ingenio mexicano
Ante esta situación, una señora resultó ser muy inteligente, como no vislumbró espacio alguno en la calle, decidió ver el desfile desde el Scotiabank que está justo en la esquina mencionada. Al finalizar el desfile, este banco ya estaba invadido de familias mexicanas. Mientras la señora se acomodaba en el interior del banco, un hombre colocaba una escalera de aluminio en un poste de luz, el cual tiene una especie de base de concreto sobre la que se sentó este individuo y su hijo de dos años. Por si fuera poco, algunos padres de familia subieron a sus pequeños hijos en las casetas de teléfonos públicos, a pesar de las constantes advertencias de Protección Civil. Otras personas llevaron sus bancos, sus tablas y pusieron sus propias bancas, sin importar la molestia de los demás al robarle los espacios que ya habían ocupado.
Un día de agosto en mayo
Cuando todo esto sucedía, no faltaron los poblanos y no poblanos de vista aguda para los negocios, sin respetar los señalamientos de las autoridades municipales con respecto a que no permitirían que operaran comerciantes sin licencia. Pero les importó un cacahuate e instalaron diversos puestos de varios productos; un grupo de chavos estacionaron apenas dos metros atrás del Scotiabank de Plaza dorada un Pointer gris y un Atos dorado, y colocaron sobre los tubos de las cajuelas de ambos coches un par de bolsas de plástico con una botella de agua y un refresco. Este paquete de bebidas costó diez pesos, una lata de refresco valía siete pesos, y una botella de agua cinco pesos. Por supuesto, no contaban con licencia para vender.
Así como los vendedores de paletas de hielo; las que algunos paleteros dieron en cinco pesos, y otros más en diez pesos, lo cual se les hizo muy barato a aquellos que querían refrescarse la garganta, y saborear una paleta de hielo. Los vendedores de cemitas no se quedaron atrás, y había quienes daban una cemita en diez varos o en 20. Para quienes deseaban disfrutar de la grasa y el exquisito sabor de la tortilla estaban los vendedores de garnachas quedaban una memela en seis pesos o una orden de chalupas en siete pesos. Para las personas que se les hace insípido el sabor de éstas podían disfrutar de una quesadilla de champiñones o de flor de calabaza por sólo 12 pesos, y como de plano hubo quienes no saciaron el buche, tuvieron que recurrir a los tacos de bistec, por la módica cantidad de 16 pesos. Además, no faltó quien vendiera banquitos de madera por 30 pesos.
También había artículos para cubrirse del sol, como unas sombrillas hechas de papel arroz con decoraciones chinas; made in México, por un precio de 30 a 50 pesos, gorras tipo visera, hechas de plástico y con las gafas para el sol incluidas por un precio de 25 a 30 pesos, por eso de la regateada.
Sin embargo, fueron pequeños detalles que la gente no perdió de vista para disfrutar mejor del desfile.
El agosto en primavera
50 pesos la renta por silla
10 pesos paquete de botella de agua y una lata de refresco
20 pesos una cemita
50 pesos una sombrilla
Agreden a judicial durante el desfile
El agente no se identificó
Edmundo Velázquez
Un agente encubierto de la Policía Judicial fue agredido por una pareja al momento que le impidió el paso de una zona restringida en el desfile 5 de mayo.
El altercado ocurrió sobre la 43 Oriente y esquina con el bulevar Héroes del 5 de mayo cuando el agente, quien vestía como civil y parecía menor de edad, pidió a la pareja que abandonará el lugar debido a las quejas de quienes habían rentado unas sillas y no podían ver el contingente militar.
En su auxilio intervinieron policías municipales para evitar mayores agresiones y desalojaron a la gente que no había rentado una silla en esa zona.
La Secretaria de Seguridad Pública Municipal, solamente registró este hecho y otros incidentes menores como 4 personas que sufrieron de insolación a los que se le dieron la asistencia por parte de Protección Civil municipal.
En el dispositivo de seguridad para la zona de Plaza Dorada fue necesaria la intervención de cuadrillas de la policía militar en cada esquina. Además de unas 18 patrullas de la Secretaria de Seguridad Estatal y 7 más de la municipal al finalizar el paso de los contingentes por el desfile; una cuadrilla de la menos 80 granaderos impidieron que los asistentes cruzaran por el bulevar 5 de mayo.
Notas relacionadas:
- Trabajos de amor perdidos
- Marín se pone de tapete ante Calderón
- Una mañana de sábado, día de desfile insufrible
- “No vengo borracha, vengo a disfrutar”
- Calderón declara la guerra
- Velázquez presentó denuncia de manera errónea ante CIDH
- Fuerte operativo para el 5 de Mayo
- Presión política, mayor problema para periodistas
- Supervisores vigilan para retirar playeras preciosas
- Retiran las playeras preciosas de la Feria
- Regresa la malla para el 5 de Mayo
- La malla de la discordia, acuerdo entre gobiernos estatal y municipal 04 Mayo 2006
- Consejero descalifica otra vez a la Corte
- Amenaza FCP con reaparecer el 5 de mayo
- Apoyará PRD fiscalización de limpieza de imagen marinista
|