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“¡Me faltó mucho…!”

Habla la procuradora de su “carta abierta”

 

La misiva nació tras las descalificaciones al primer peritaje psicológico de Lydia Cacho, según reveló la procuradora Villeda. Asegura que su comunicado realmente fue escueto y no manejó todos los detalles que pudo notar de Los Demonios del Edén.

 

 

La procuradora Blanca Laura Villeda consideró que en su carta abierta faltó mucho por escribir y criticar sobre el libro Los demonios del Edén. Admitió que el texto nació luego de escuchar las descalificaciones de Lydia Cacho y Xavier Olea contra el primer peritaje psicológico practicado a la periodista.


Entrevistada vía telefónica unas horas después de ser difundido el comunicado, la funcionaria estatal mencionó que el abogado de Cacho intenta desvirtuar el contenido de los peritajes psicológicos.


“Además cuestiono el proceder de la señora, porque ella ofrece como pruebas unas conversaciones o grabaciones ilícitas, y eso no les causa ningún perjuicio, ninguna molestia. Al contrario, utiliza una prueba ilícita. Y en cambio, una prueba que fue desahogada con las formalidades de ley, dentro de un procedimiento establecido por la ley, le parece también incorrecto y dice que es abuso de poder. Eso es lo que me motivó a escribir esta carta. Y dejo en claro muchas cosas”, mencionó la funcionaria.


—¿Qué le lleva a comentarlo capítulo por capítulo? —Se le preguntó.
—Mira, me falta mucho por escribir. Toma en cuenta que es un breve análisis del libro que hice en muy breve tiempo también. El libro se puede seguir criticando en muchas partes, sólo es lo que pude hacer en unas cuantas horas. Y qué bueno… ya lo tenía analizado, tengo algunas anotaciones en el libro. Y ya basta de usar el argumento de que el libro es una denuncia pública de las redes de pederastia, porque eso es falso. Y si no que me expliquen en qué parte del libro escribió o contiene esa denuncia pública (…) Es una crítica que yo hago. Es lo que pienso. Tan libre lo hago porque tengo libertad de expresión. (…) Es una crítica que hago.

Pero te puedo decir que no soy crítica, no soy escritora, ni lo pretendo ser jamás o ni lo intentaría siquiera, pero me gusta mucho leer, y al leer me doy cuenta cuando tiene calidad y cuando no la tiene. Nada más expongo mis puntos de vista y circunstancia que ella misma escribe, y que por lo pronto ya no tiene cómo contradecir. Están ahí en su libro.

 


La procuradora censura a Cambio
Al final de la entrevista, la funcionaria recomendó al reportero “hacer un examen de conciencia”. Aseguró que Cambio se ha mantenido sólo a favor de Lydia Cacho.


A continuación, la versión estenográfica del final de la entrevista:

 

—Concluye en su carta que (Lydia Cacho) lesiona a un pueblo… ¿Habla de los poblanos? —Preguntó el reportero.
—Hablo de los poblanos quienes hemos tenido que soportar burlas por todo este entramado, así le llamo yo. De los cancunenses que ha juzgado la señora. Incluso un país y todos los mexicanos, estamos siendo acusados por proteger redes de pederastas. Y lo peor de todo, lo da a conocer a organizaciones internacionales con el único afán de ser el centro de atención y ser una protagonista. ¿A ti te parece correcto? —Repreguntó la funcionaria.
—Son apreciaciones personales señora. —Respondió el reportero.
—¿A ti te parece correcto? —Insistió la procuradora.
—Son apreciaciones personales…
—¿Antes de que detuvieran a la señora se llegaba a comentar sobre eso? —Cuestionó Villeda, sobre las redes de pederastia para entrar en debate.
—Pues había señales del problema, signos. —Respondió el reportero.
—Bueno, ahí analízalo, porque tú eres uno de los reporteros quienes siempre escriben a favor de la señora, y estás en tu derecho y siempre lo he respetado, pero analízalo. —Aconsejó la funcionaria.
—Yo quisiera comentarle que no es siempre apoyo a Lydia Cacho. Si recuerda, los días que usted dio argumentos de defensa, se les han mantenido abiertas las páginas de Cambio, medio en el que trabajo.
—Yo nada más te digo: Haz examen de conciencia y analízate si has sido objetivo. ¿Sale? —Concluyó.

 

La carta de Villeda

A continuación, la carta enviada por la procuradora, Blanca Laura Villeda:

 

Homo homini lupus (El hombre es un lobo para el hombre) HOBBES.

 
PARA TOMARSE EN CUENTA.

Durante esta semana, se han dado a conocer en los medios de comunicación los dictámenes de especialistas en audio y psicología de la Procuraduría General de la República; se ha empezado a develar la verdad.

Sin embargo, la señora Cacho insiste en sostener su fábula y pretende presentarse nuevamente como víctima al declarar a la Agencia de Noticias Notimex, que denunciará al Fiscal Especial para conocer de delitos cometidos contra periodistas por filtrar los resultados de dichos dictámenes y que  si el gobernador Mario Marín Torres presentara como prueba este dictamen sólo demostrará su abuso de autoridad. Agrega que quedará comprobado el abuso de poder que emplea Marín Torres, ya que ni ella tiene acceso a los avances en su expediente a cargo de la PGR. (Diario Intolerancia, 23 de mayo 2007).

Esto merece varias reflexiones.

En primer lugar, la señora Cacho considera que es un abuso de poder que el Gobernador del Estado ofrezca como prueba el dictamen en mención, pero le parece correcto haber ofrecido como pruebas ante la comisión nombrada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación los audios de las grabaciones ilícitas a pesar de que esto significa la comisión del delito previsto por el artículo 211 bis del Código Penal Federal.

En segundo término reconoce que tales dictámenes sí existen en una Averiguación Previa y por lo tanto que el contenido es el mismo que se dio a conocer en diferentes medios de comunicación.

En tercer lugar, se duele de que se violó el sigilo de la Averiguación, sin embargo no ocurrió lo mismo cuando ella publicó en su libro información oficial que debía mantenerse en reserva  y ella misma lo reconoce y lo hace constar a fojas 20, último párrafo, de su publicación.

 Tampoco se quejó de que se filtrara a la prensa un video del señor Succar Kuri, ni de las grabaciones ilícitas atribuidas al Gobernador del Estado de Puebla debido a que eso era necesario para que ella pudiera presentarse ante la opinión pública como protectora de los derechos de las menores víctimas de abuso sexual y después como víctima y obtener así lo que de otra manera nunca hubiera tenido, la venta sin precedentes de su libro, el cual era uno más en los estantes de las librerías hasta antes de su detención y el reconocimiento que satisface plenamente su afán de protagonismo.

Por otra parte, falsea los hechos al asegurar que ni ella conoce los avances de su expediente, para esto sólo basta recordar que con fecha  21 de julio de 2006,  la reportera Laura Baptista, publicó una entrevista de la doctora  Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña, en el diario Monitor, en la que  textualmente dice:

“Estamos en espera de una pericial que nos determine si se trató de violencia de género”.

“ Sin embargo el trabajo de la Fiscalía ha tenido serios obstáculos. El caso que la periodista y autora del libro Los demonios del Edén, donde denuncia la red de pederastia a través de los testimonios de sus víctimas y de la investigación del caso, presenta saldo en contra” .

“ El pasado mes de mayo una perito de la PGR viajó a Cancún donde realizó una entrevista a Lidia Cacho, ahí, en las oficinas de la institución de la ciudad turística, a la vista de todos y en un ambiente poco propicio para una declaración de esta naturaleza la periodista fue entrevistada por la especialista adscrita a los servicios periciales de la dependencia”.

“Durante el trabajo de reconstrucción de los hechos la funcionaria federal sólo dedicó 15 minutos de las más de veinte horas que duró la entrevista a la experiencia que Cacho vivió durante su traslado de Cancún a Puebla. El testimonio jamás fue grabado, apenas escrito con la lentitud que obliga la escritura a mano y con partes de la historia que no fueron consignados en la libreta de la especialista”.

“El peritaje en donde se aplicaría el Protocolo de Estambul, para acreditar el delito de tortura, (tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes), se convirtió en una serie de trabajos ajenos completamente  del objetivo del que había sido informada.”

“Durante su narración, Cacho tuvo una crisis al momento de recordar los sucesos, sin embargo, nunca fue asistida por la perito ni le fue permitido comer, más aún, la enviada de la fiscal, ni siquiera hizo contacto visual con ella, como es común en asuntos que involucran revivir eventos traumáticos de las víctimas.”

“Ahora el peritaje solicitado por Pérez Duarte ha sido más formal y cumpliendo los requisitos mínimos indispensables para una situación de esta naturaleza.”

Este artículo nos revela más de lo que a la señora Cacho y a la señora Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña les conviene. En efecto, es claro que en la fecha de esta entrevista (21 de julio de 2006), la última de las nombradas ya tenía en su poder el peritaje completo que había emitido la experta de la Procuraduría General de la República, pero no había sido agregado a la averiguación, pues, como se vio, la  fiscal declaró que estaba en espera del mismo, no obstante eso, ya estaba dando a conocer supuestas irregularidades en el desarrollo del estudio, y trataba de justificar que le era adverso a la señora Cacho, bajo argumentaciones que no tenía por qué conocer si no estuvo presente en la entrevista, esto significa que ya había platicado con la señora Cacho el contenido del dictamen y habían acordado la forma de descalificarlo; entonces puede argumentar válidamente que no tiene  acceso a su expediente.

Aún más, ¿ por qué si el examen psicológico le fue practicado a la señora Cacho en el mes de mayo de 2006, se esperó hasta julio del mismo año, cuando su amiga Pérez Duarte y Noroña ya tenía en su poder el resultado del examen, para quejarse de la forma en que se había llevado a cabo el estudio?. Esto es de llamar la atención si se considera que la señora Cacho acude de inmediato a los medios de comunicación para quejarse de lo que las autoridades, particulares y peritos, supuestamente hacen en su contra.

Lo anterior evidencia una vez más que la señora Cacho siempre se dice  víctima de aquellos que no le dan la razón.

Por su parte el Licenciado Xavier Olea, concedió una entrevista a Selene Ríos, reportera del periódico Cambio, publicada con fecha 22 de mayo de este año, en la que explicó  que: “La Procuraduría General de la República rechazó el primer peritaje psicológico realizado sobre la periodista y solicitó un segundo a la Universidad Nacional Autónoma de México, y agregó que ambos tienen la misma conclusión: la autora de los Demonios del Edén fue torturada y sometida a una situación de aflicción.”

“...hay otro peritaje, éste es el incompleto, fue el primero que se hizo. Entonces, la PGR pidió (otro) a gente de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ese es el peritaje final. Ahora (el) que muestran, señala que Lidia Cacho fue torturada, y que se le puso en un estado de zozobra.”

¿ Qué argumento jurídico o lógico tendrán  para explicar porque la fiscal especialista en la investigación de delitos cometidos por actos violentos contra las mujeres en el país, consideró que ese primer peritaje estaba mal realizado o incompleto, cuando el mismo contiene los datos de las pruebas psicológicas realizadas, el resultado de las mismas y la conclusión de que la señora Cacho no presentó secuelas de estrés postraumático ?.

¿ Por qué puso en entredicho la capacidad de la perito que examinó a su amiga la señora Cacho ?, ¿ quien le dijo cómo se había desarrollado la entrevista, o por qué desconfió de los expertos de la Procuraduría General de la República y pidió un nuevo peritaje a la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde por cierto la fiscal se desempeñó como docente ?.
 
En otro orden de ideas, y para que la sociedad juzgue si el dictamen en psicología que se dio a conocer en los medios de comunicación, refleja la verdadera personalidad de la señora Cacho, transcribo algunos párrafos de la resolución dictada por el señor Ministro José de Jesús Gudiño Pelayo, que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 26 de Marzo de este año.

“...la periodista Lydia María Cacho Ribeiro, no estuvo incomunicada en el traslado de la ciudad de Cancún Quintana Roo a la de Puebla, toda vez que realizó diversas llamadas telefónicas, además de que se le dio seguimiento a su detención por diversos medios de comunicación.”

“...Lydia María Cacho Ribeiro, al momento de su detención no era custodiada por los  Agentes de la AFI, y que su detención obedeció a una orden de aprehensión emitida por un Juez del Estado de Puebla.”

“...no existía impedimento legal alguno para autorizar el traslado de la detenida de inmediato a la ciudad de Puebla.”

“...el dicho de Lydia María Cacho Ribeiro, en el sentido de que Martín Barrios Hernández fue detenido por José Montaño Quiroz, lo cual no es verdad, en atención a que de la lectura del expediente se aprecia que quien detuvo a dicho líder fue el agente Agustín Salas Martín.”

“...el hecho de que los agentes de la Policía Judicial del Estado de Puebla se hubieran trasladado hasta la ciudad de Cancún, Quintana Roo, con la finalidad de cumplir la orden de aprehensión que libró la Juez Quinto de lo Penal contra Lydia Cacho, no constituye una situación anómala conforme a las alternativas que prevé el convenio de colaboración para la ejecución de este tipo de mandato judicial, aun cuando se trate de delitos no considerados como graves por la ley, pues dicha circunstancia no esta contemplada como una excepción...”

“...la detención de la periodista Lydia Cacho, tampoco se detectó anomalía  alguna pues como se observa en el video que nos proporcionó, no se ejerció violencia en su persona, ya que previamente los agentes que se le acercan le mostraron documentos y dialogaron con ella; tampoco se aprecia que se trata de un operativo que rebasara el objetivo que se perseguía, ni por el número de sujetos que participaron en su detención, ni por el armamento que portaban...”

“...los agentes que participaron en el operativo fueron José Montaño Quiroz, Jesús Pérez Vargas y Miguel Mora Olvera; los dos primeros contando con autorización de portar armas de fuego, tipo pistola, que les proporcionó la institución para la que laboran, ya que incluso Jesús Tonatiuh  Montiel Galván, jefe de seguridad del Centro Integral de Atención a la Mujer que preside Lydia Cacho, aseveró haberse dado cuenta del momento en que tres sujetos rodearon a la periodista.”

“...en el momento de la detención no se encontraban presentes los elementos de la Agencia Federal de Investigaciones Jaime Toledo Camacho, Jessica Antonia Nuño Ruiz y Oscar Ariel Cienfuegos Escarraga, asignados como escoltas de Lydia Cacho por las supuestas amenazas que había recibido, como se aprecia de la conversación que sostuvimos con ellos, coincidiendo en manifestar que a la susodicha  le disgustaba que estuvieran cerca de ella, por tal motivo mantenían una vigilancia a distancia...”

“... desde el momento de su detención hasta su traslado a las oficinas de la Procuraduría General de Justicia de Quintana Roo, la periodista Lydia Cacho no estuvo incomunicada, lo anterior en razón de que los agentes aprehensores accedieron a que el jefe de seguridad del Centro Integral para la Atención de la Mujer, conocido por sus siglas CIAM, Jesús Tonatiuh Montiel, abordara el vehículo en el que se trasladó a Lydia Cacho a las oficinas de la Procuraduría, mencionando esta persona que dio aviso de la situación a la licenciada Araceli Andrade Tolama,...”

“...de acuerdo a las impresiones de Jesús Tonatiuh Montiel y Ana Patricia Morales Porta, Lydia Cacho se encontraba asustada pero con buen estado de salud.”

“...los policías aprehensores no tenían obligación de esperar a que la licenciada Ana Patricia Morales Porta les entregara el certificado médico que iba a conseguir del nosocomio Hospiten, con lo que se pretendía impedir que la trasladaran por vía terrestre, máxime que en el certificado médico oficial no se estableció que el estado de salud que tenía Lydia Cacho, representara un impedimento para su traslado.”

“... la aclaración que hizo la licenciada Ana Patricia Morales Porta, en el sentido de que en ningún momento sugirió que se trasladara a Lydia Cacho por otra vía ni tampoco escuchó que alguna otra persona lo hubiera propuesto;...”

“... durante el trayecto del Estado de Quintana Roo al Estado de Puebla, fue posible establecer que durante la travesía Lydia Cacho no estuvo incomunicada, pues como lo refirió la Senadora de la República Lucero Saldaña Pérez, el día de la detención de la periodista, aproximadamente a la una y media de la tarde, (esto es, treinta minutos después de que se ejecutó la orden de aprehensión), recibió diversas llamadas a su teléfono móvil de organizaciones de periodistas y de derechos humanos, particularmente de Cecilia Loría, para mantenerla al tanto de los puntos que tocaba el trayecto de Lydia Cacho hacía el Estado de Puebla, confirmándole su paso por Orizaba.”

“ Situación que corroboró la licenciada Ana Patricia Morales Porta, al asegurarnos que había muchas personas  dando seguimiento al traslado de Lydia Cacho.”

“Mientras que la Doctora Alicia Elena Pérez Duarte nos dijo que le fue posible ubicar a Lydia Cacho, por su paso en la ciudad de Mérida y a partir de entonces se entabló contacto permanente con terceras personas.”

“... constatamos que durante el traslado, los agentes aprehensores en compañía de la periodista se detuvieron en diversas ocasiones, para ingerir alimentos en el restaurante Don Pepe, ubicado en el kilómetro ciento dieciséis de la carretera Mérida-Campeche....y otras para beber líquidos....al llegar a la ciudad de Villahermosa, Tabasco, le compraron a la detenida un jarabe Broncolin y unas perlas de Tesalon que les solicitó debido a la afección que tenía en la garganta...”

“ Adicionalmente, los agentes aseveraron que le facilitaron a la periodista sus chamarras para cubrirse del frío y que los cristales del automóvil en el que viajaban permanecieron arriba, a solicitud de ella.”

“ ... no era posible que se le llevara a su domicilio para que se cambiara de ropa o para que tomara sus medicamentos, pues como se destacó, en el dictamen médico legista no se consideró que la enfermedad que padecía Lydia Cacho fuera de gravedad...”

“... no se encontraba esposada ni demacrada, como fue recibida afectuosamente por familiares y amigos, y su buena disposición, pues incluso ofreció una entrevista a los medios de comunicación en el interior de la cámara de Gessel.”

“ ...nos llama la atención por qué motivo Lydia Cacho en esos momentos no informó a los medios de comunicación, a sus familiares y amigos o al personal de la Comisión de Derechos Humanos estatal, de las supuestas amenazas e intimidaciones que dijo haber sufrido durante el trayecto de la ciudad de Cancún al Estado de Puebla, pues al respecto se limitó  a expresarle al Visitador Adjunto de la Comisión de Derechos Humanos, su inconformidad por su detención, ya que aseguró que en esos momentos se encontraba custodiada por elementos de la Agencia Federal de Investigaciones, situación que desmintieron dichos elementos al ser entrevistados por esta Comisión, y agregó que los agentes aprehensores le advirtieron que de resistirse iba a haber fuegos artificiales.”

“ Al preguntarle el Visitador Adjunto si había sido objeto de algún maltrato físico o si había permanecido incomunicada por los agentes captores, le respondió que consideraba injusto que únicamente se le hubiera proporcionado un alimento en las veinte horas que duró el trayecto, así como la circunstancia de que en la población de Esperanza, Puebla, dos agentes de la policía judicial de sexo femenino subieron al vehículo en el que viajaba, para desde ese momento hacerse cargo de su custodia hasta el arribo a las instalaciones de la Procuraduría, finalmente negó haberse encontrado incomunicada,  pues durante el traslado estuvo en contacto con sus familiares a través de su teléfono móvil.”

“... resulta difícil darle crédito  a lo dicho por la licenciada Araceli Andrade Tolama, abogada de Lydia Cacho, en relación a que a esta última se le condujo a un separo donde según ella observó un colchón con sangre y hedor a orines y en ese lugar Lydia Cacho le expresó al oído su temor de ser golpeada y privada de la vida.”

“Igual situación acontece con lo manifestado por la doctora Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña, al asegurar que Lydia Cacho fue ingresada a los separos de la Policía Judicial, que la observó muy demacrada y asustada, aparte de haberle detallado las agresiones verbales de sus captores, como el comentario que le hicieron, en el sentido de que en ocasiones la gente desaparecía en el camino. Que debido a eso, el quince de marzo de dos mil seis, Lydia presentó denuncia ante la Fiscalía Especial para delitos contra las Mujeres de la Procuraduría General de la República, que preside la propia Doctora Pérez Duarte.”

“Mas aún, cuando la Senadora Lucero Saldaña Pérez, nos refirió haber visto a Lydia Cacho cansada y molesta por lo que le había sucedido, además de comentarle que tenía una afección en la garganta...”

“...resulta extraño que Lydia Cacho hubiera comunicado y sobre todo, que detallara la supuesta tortura psicológica de que fue objeto durante su traslado, tres días después de su detención a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pues tuvo la oportunidad de hacerlo ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Puebla, o bien, al Visitador que se encontraba a la espera de su llegada, de su abogada, de sus amistades o de sus familiares, y no haber esperado como lo hizo, dada la gravedad de una situación así, de haber ocurrido, mas aún, cuando la periodista al formular denuncia ante la Procuraduría General de la República (trece de marzo de dos mil seis) agregó otras situaciones que no había expresado al ampliar su queja.”
“ Aunado a lo anterior, con el reconocimiento de campo que realizó esta Comisión en el centro penitenciario y conforme a las pláticas que tuvimos con Valentín Portillo Guzmán y Griselda Anaya Álvarez, custodio y supervisora del segundo turno, respectivamente, se pudo concluir que la participación del primero consistió en realizar las anotaciones para el ingreso y egreso de Lydia Cacho al Penal; mientras que la segunda la revisó corporalmente, haciendo hincapié  que en ningún momento le solicitó que se desnudara; agregó que en ocasiones, cuando las detenidas le informan que fueron golpeadas, entonces les solicita que le muestren  la parte del cuerpo donde tienen los golpes, pero, en ningún caso se desnudan por completo. Añadió que ella acompañó  a la detenida a la reja de prácticas del Juzgado y permaneció a su lado durante todo el tiempo que duró la diligencia, y escuchó  cuando le informaron que tenía derecho a obtener su libertad bajo fianza. Posteriormente la llevó a revisión médica y la condujo hasta el área de aduana donde el custodio Valentín Portillo tomó los datos para su egreso del penal y finalmente, la acompañó hasta el portón de salida. Aseguró que en todo momento la observó tranquila y recordó que la detenida le dijo que tenía un dolor en la garganta.”

“... podemos concluir que la revisión que se practica a las detenidas en el Centro de Readaptación Social se realiza en un cubículo cerrado, donde no existe la posibilidad de ser observadas desde el exterior; que dicha revisión la lleva a cabo personal del sexo femenino y solo en el caso de que las detenidas manifiesten que fueron golpeadas, se les pide que muestren esa parte del cuerpo para constatar tal circunstancia; situación que en el caso de Lydia Cacho no ocurrió, ya que en ningún momento indicó que hubiera sido objeto de violencia física y, por otra parte, el certificado médico no señala que tuviera lesiones externas.”

Como puede verse de los párrafos anteriores, la primera Comisión nombrada por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, logró determinar mediante su investigación que Lydia Cacho había mentido respecto a su detención, traslado y su estancia en la Procuraduría General de Justicia y en el centro penitenciario del estado de Puebla.
 Después de estas conclusiones, ¿ alguien  puede seguir creyendo que a la señora Cacho se le violaron sus garantías individuales y sus derechos humanos como reiteradamente, aunque con diferentes versiones aumentadas, ha vertido en los medios de comunicación? .

Uno de los argumentos utilizados por la señora Cacho, ha sido que realizó una denuncia pública de supuestas redes de pederastia y pornografía infantil y de los funcionarios de alto nivel que protegen dichas redes en su  libro LOS DEMONIOS DEL EDÉN, y  que su detención se debió al ánimo vengativo del señor Kamel Nacif, por supuestas componendas entre éste y diversas autoridades poblanas.

Quien haya leído con detenimiento el libro “LOS DEMONIOS DEL EDÉN”, fácilmente podrá darse cuenta que adolece de estructura de investigación periodística, de estructura literaria y de otras cosas, pero ante todo, que es totalmente falso el argumento en el sentido de que se denunció públicamente alguna organización delictiva.

Me permito hacer el siguiente análisis de la obra.

En el prefacio de la segunda edición de su libro, la autora narra la forma en que supuestamente se llevó a cabo su detención, traslado e ingreso al CERESO de Puebla, sin embargo, basta comparar su versión de los hechos con el resultado de la investigación de la Corte para que toda su historieta se venga abajo, por lo que no haré mayores comentarios, excepto el de que es manifiesto su desconocimiento del derecho y que lo poco que ha escuchado de terminología jurídica lo maneja a su favor para poder presentarse como víctima.

En su introducción explica que  toda la información está respaldada por documentos oficiales, declaraciones directas de las víctimas, videos y audios que obran en poder de la P.G.R. y de la AFI, sin embargo, no existe ninguna nota a pie de página que  acredite el dicho de la señora, hecho sin duda deliberado para evadir responsabilidades jurídicas, pues el libro se basa en dichos  y documentos oficiales pero no constan en nombres o referencias bibliográficas. Además en caso de ser cierto, la autora estaría violando el sigilo a que se refiere el artículo 16, segundo párrafo del Código Federal de Procedimientos Penales, incurriendo con ello en el delito de revelación de secretos, previsto y sancionado por el artículo 210 del Código Penal Federal, el cual ahora pretende denunciar.

         En la página 17 empieza a narrar la historia de “Cintia”, una niña de 13 años, misma que según la periodista se encontraba en una cámara de Gessel platicando con la sicóloga, lo que revela una revictimización para la menor, que nuevamente se ve violada en su intimidad al ser vista y escuchada por la autora a través de la cámara donde la llevaron, máxime que las sesiones psicológicas deben ser privadas, pero  además, solo después de ser entrevistada por la “profesionista”, es cuando la llevan a bañarse.

          Contradictorio resulta que la periodista considere que la Cámara de Gessel es adecuada para que una menor se entreviste con la psicóloga y para ella sea un calabozo, pues así la describió en diversos medios de comunicación al narrar su detención.

         Es de hacer notar que la autora incurre en el error de que en el primer renglón de la página 18, en voz de la menor escribiera “Lo conocí cuando tenía nueve años” y en el segundo párrafo de la siguiente página afirmara  que la niña comenzó a ser víctima del abuso desde los ocho años de edad. Esto significa que “Cintia” fue abusada por su agresor un año antes de conocerlo.

No puedo dejar de señalar que si la autora cambió el nombre de ésta  víctima para conservar su anonimato, por lo menos hubiera investigado la forma correcta de escribirlo, es decir Cynthia, de origen latino y cuyo significado es “Diosa de la Luna”.

En el capítulo que denominó “Inventando el paraíso”, la periodista explica desde su particular punto de vista el desarrollo turístico y económico de Cancún, con las consiguientes desventajas de delincuencia y de descomposición social. Acusa a los cancunenses de “no hacer patria y de no tener cohesión de valores”, para reaccionar ante la falta de administración e impartición de justicia.

En el siguiente capítulo denominado “El actor principal”, escribe sobre la vida y los negocios del señor Succar Kuri, presentándolo bajo el ropaje de juzgadora, y menciona a los señores José López Portillo, Miguel Ángel Yunes Linares y Emilio Gamboa Patrón, como sus amigos y al señor Kamel Nacif como su socio. Sin el ánimo de defender a ninguno de estos personajes, a quienes sólo conozco por televisión y nunca he tratado personalmente, considero imprudente que se les tilde de pederastas o protectores de tales, únicamente por su relación de amistad con el acusado.

En el capitulo “Armando un rompecabezas”, describe a la licenciada Verónica Acacio, y señala que no le gustó a la víctima “Emma” por su trato frío y calculador. Pero además la acusa de ser la que obtiene información confidencial que le proporcionan agentes federales.

Se observa una gran contradicción por parte de la autora al comentar que fue a principios de septiembre de 2003, cuando la citada licenciada recibió la visita de la jovencita, quien le entregó un video amateur que grabó bajo la recomendación y supervisión de la subdirectora de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Estado y en la siguiente página refiera que la joven quería denunciar a un hotelero libanés de abuso sexual. ¿ No se entiende que la agraviada ya había acudido a la Procuraduría local a denunciar a su agresor cuando visitó por primera vez a la licenciada Acacio?, entonces ¿cómo podían discutir semanas después,  la conveniencia o no de presentar la denuncia para  evitar exponerla a la institución gubernamental ?.

La autora empieza el capítulo “Rompiendo el silencio”, narrando la historia que supuestamente Emma  le había contado de su relación con el señor Succar Kuri y la responsabiliza de ser ella la que acusa a los señores Alejandro Góngora Vera, Kamel Nacif y Miguel Ángel Yunes de intercambiar niñas que contactaba el primero en Estados Unidos. Asegura que esto consta en actuaciones de la P.G.R. y de la Procuraduría de Quintana Roo.

Al respecto, me encuentro imposibilitada para emitir una opinión porque corresponde a las autoridades judiciales que conocen de los procesos del encausado valorar jurídicamente estas imputaciones, si de verdad existen y si se encuentran en esos términos. Sin embargo, considero pertinente hacer notar que con fecha 26 de octubre de 2006, se publicó en el Diario Reforma, una entrevista con el licenciado Xavier Olea, en la que dijo que: “...el señor Kamel Nacif no tiene expediente ni averiguación previa que lo señale como pederasta y tampoco tiene en su contra alguna indagatoria por acoso sexual, por lo que no existía ninguna investigación ni sustento legal para emitir tales acusaciones”

Por otra parte, también puedo resaltar el hecho de que si supuestamente fue en los primeros días de septiembre de 2003, que la periodista y la licenciada Acacio se enteraron del caso de Emma quien llegó a ver a esta última con un video de Jean  Succar  Kuri, que supervisó la Subdirectora de Averiguaciones Previas, cómo es posible que afirme que fue hasta el 23 de octubre de ese año, cuando la joven ratificó su primera denuncia y en el segundo párrafo de la página 51 afirme que la Procuraduría de Quintana Roo tuvo en su poder por más de quince días el video en que el acusado admitía su inclinación sexual con menores de edad, puesto que se supone que ese video ya existía desde casi dos meses antes y constaba en actuaciones de la averiguación previa. Error o falsedad, las autoridades competentes serán las encargadas de juzgarlo.

En el capítulo “María contra el silencio oficial”, la periodista describe la personalidad de la señora María Rubio Eulogio, esposa del entonces gobernador del estado de Quintana Roo, Ernesto Hendricks Díaz y la responsabiliza de haber sido la que dio a conocer a los medios nacionales la existencia de una red de prostitución infantil encabezada por Jean Succar Kuri, en la que se involucraban más de dieciocho mil niños de Cancún, Rusia, Tailandia, Belice y Guatemala”, pero también menciona los excesos de la señora en sus declaraciones y que el propio director del DIF estatal José Ramón García Santos, aclaró que gente de la UNICEF le había pedido que solicitara a la señora que se abstuviera de desvirtuar la realidad exagerando las cifras. En el entendido de que la autora da a conocer que al menos en los medios de comunicación locales ya se había desatado un escándalo y que la procuradora de la entidad argumentaba que existían menos de diez denuncias contra el ahora procesado y que era falso lo declarado públicamente por la licenciada Acacio y organismos no gubernamentales.

No me parece extraño que este asunto se haya mediatizado si se considera el deseo de protagonismo de la periodista y sus relaciones con dichos organismos no gubernamentales.

En el capítulo 6 intitulado “Defensores o verdugos”, la autora dice que la Subdirectora de Averiguaciones Previas trabajó durante veinte días con Emma en su afán de integrar rápidamente la indagatoria y que le pidió que “explicara las cosas de cierto modo”. Esta afirmación de la señora Cacho pone en entredicho las declaraciones de la denunciante y de las menores a las que llevó a declarar sin la autorización de sus madres con la advertencia de que no viera más a la licenciada Acacio.

         Parece una burla de la periodista que en este capítulo cuestione el proceder de las autoridades de la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo, al dar a conocer públicamente  las pruebas que tenían en la averiguación y por litigar en los medios, y no ponga en tela de juicio que en su libro también revela información que debe mantenerse en sigilo o que el señor Joaquin López Doriga, quien la ha apoyado a ultranza, mostrara el video y las fotografías de la menor Emma en su noticiero a nivel nacional. ¿Qué ha hecho la señora Cacho con su detención y su proceso penal? Yo le llamo litigar en los medios.

         En el mismo capítulo la autora critica que reporteros y fotógrafos persiguieran a las víctimas y escribe que se organizó una reunión entre la procuradora de Quintana Roo y expertas en derechos humanos para que le explicaran los derechos de los menores.

Ahora yo pregunto ¿Qué han hecho con las autoridades de Puebla los reporteros y periodistas afines a los intereses de la señora Cacho?, ¿Por qué o para qué, la periodista organizó una reunión entre la procuradora local con distinguidas defensoras de los derechos de las  mujeres y de los menores de edad abusados sexualmente, para que le explicaran la importancia de proteger a las víctimas y a Emma porque el caso tenía todas las características de una red de pornografía infantil y explotación sexual de menores de edad?, ¿Con qué certeza hablaron las expertas de este caso, quién las convenció y con qué argumentos?. Creo que actualmente se repite la historia y el proceder de la periodista.

         En el siguiente capítulo ¿Quién es el enemigo?, la autora revela que su amiga, la licenciada Acacio organizó una representación con la jovencita Emma y una decena de defensoras de derechos humanos ante reporteros de diversos medios de comunicación a los que pidió que se concentraran en el pederasta y dejaran de acosar a la agraviada, y en la que Emma leyó una carta que seguramente no fue redactada por ella.

¿ No fue lo anterior una estratagema mediática orquestada por la señora Cacho y su amiga Verónica Acacio, para presentarse como protagonistas?.

Señala que ya se discutían los nombres de Miguel Ángel Yunes Linares, Emilio Gamboa Patrón, Kamel Nacif y Alejandro Góngora Vera como parte de una red de protección a Succar Kuri, con posibles nexos con el crimen organizado. Desde mi punto de vista, es demasiado aventurado hacer este tipo de imputaciones sin contar con verdaderas evidencias, ante todo porque el hecho de ser amigos, compadres o socios de un posible pederasta no autoriza a nadie a calificarlos de la misma manera. Es evidente que a la periodista le gusta actuar como investigadora, Ministerio Público y Juez, sin contar con la preparación académica para ello, tan cierto es esto que, como ya lo dije, su abogado defensor la desmintió al asegurar que no existía ninguna investigación o expediente que involucrara al señor Kamel Nacif en redes de pederastia y pornografía infantil como la señora Cacho lo había afirmado en varias entrevistas.

         La autora se limita a comentar en los siguientes tres capítulos, las supuestas actividades ilícitas del señor Alejandro Góngora Vera y el hotelero Succar Kuri, y el apoyo que también supuestamente recibió del señor Emilio Gamboa Patrón para cubrir los honorarios del abogado penalista Juan Velázquez, a quien al parecer contrató para defenderse de las declaraciones de las niñas y de los ataques directos de la prensa local. Se afirma en este capítulo que la AFI sigue investigando a los dos primeros  por sus posibles nexos con el lavado de dinero.

         No me sorprende en absoluto que haya sido la licenciada Ana Patricia Morales Porta, la que se pronunciara a favor de que se investigaran las supuestas redes de pederastia y acusara a las autoridades de la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo de realizar acciones inadecuadas, pues es una de las amigas de la periodista que la alcanzó en las oficinas de la institución cuando la detuvieron y la que de acuerdo a la investigación realizada  por la primera comisión de la Corte, trató de impedir el traslado de la señora Cacho al estado de Puebla. 

         Tampoco me causa extrañeza que el general Rafael Macedo de la Concha, ex procurador general de la República, haya tenido que trasladarse a Cancún para pedir que se acabaran las especulaciones y para asegurar que se harían las investigaciones correspondientes aplicando todo el peso de la ley, tal y como lo afirma la autora en su libro. Tampoco es raro que se iniciara una guerra entre la Procuraduría local y la General de la República y menos aún que hubiera una lucha frontal entre los organismos no gubernamentales relacionados con la señora Cacho y la procuradora de la familia Maribel Villegas Canché, del DIF municipal, porque es la misma estrategia que la autora llevó a cabo utilizando su detención  para satisfacer sus intereses protagónicos.

          En el capítulo denominado “Aparecen los videos” la periodista refiere que la Procuraduría General de la República cuenta con videos de ex funcionarios públicos, políticos y grandes empresarios involucrados en la supuesta red de pornografía infantil encabezada por Succar Kuri. Especialmente señala al señor Miguel Ángel Yunes Linares, de tachar de falsas las acusaciones en su contra. Si esto es cierto  ¿por qué la institución federal no ha ejercitado acción penal contra tales personas si ya pasaron más de tres años desde que tiene en su poder esos videos?, ¿por qué sólo han actuado en contra del señor Succar Kuri?.  Lo que  pienso es que no existen esos videos o al menos que no existen pruebas para corroborar lo escrito por la señora Cacho. Negligencia de la Procuraduría General de la República o historieta de la autora, que las autoridades lo aclaren y que la sociedad lo juzgue.

         La señora Cacho reconoce en el capítulo siguiente que el señor Succar Kuri ya había sido detenido en Estados Unidos desde el 5 de enero de 2004, y que se estaban llevando a cabo los trámites necesarios para su extradición. ¿Era entonces prudente que acusara de corruptas a las autoridades mexicanas y que denunciara públicamente, a través de su libro, esas supuestas redes de pederastia y pornografía infantil?, ¿por qué llevó el asunto a niveles periodísticos internacionales y presentó a Cancún como el centro de tan despreciables delitos relacionados además con el lavado de dinero?. Sus motivaciones sólo ella las conoce pero no debe pasar por alto que lo mismo hizo con el estado de Puebla después de su detención, por lo que ahora se le ha llegado a llamar por algunos reporteros, “el paraíso de la pederastia”. Como mexicana que ama a su país juzgo reprochable el proceder de la periodista, una cosa es proteger a las víctimas de violencia sexual y otra muy distinta, es aprovecharse de ellas para obtener reconocimiento internacional por su supuesta “lucha”.

         En la parte denominada “Desenterrando viejos huesos”, la periodista describe a la maestra Paulina Arias y la acusa de haber iniciado un ataque frontal en los medios contra la licenciada Acacio y las ONG, respecto a esto, siento compasión por la maestra que incluso perdió su trabajo y la admiro por haber tenido el valor de enfrentar a las redes de poder de la señora Cacho, digo esto porque yo que soy procuradora de una entidad federativa, he vivido el mismo ataque de poder.

         A continuación se transcribe en el libro una conversación entre la joven Emma y la señora Gloria Pita que dice tenía en su poder la Procuraduría General de Justicia de Quintana Roo. Se observa en la transcripción que se confunden los entrelineados  del turno para hablar de las interlocutoras. Ver páginas  99, 104, 106 y 108 del libro.

         Los mismos errores se repiten en el siguiente capítulo en el que se transcribe la conversación de Emma con Succar Kuri. Ver páginas 114, 115 y 116. En el mismo, la autora refiere que los conductores Ricardo Rocha, Carlos Loret de Mola y Joaquín López Dóriga le dieron seguimiento puntual y serio al asunto, el único comentario que me permito hacer es que son los mismos periodistas que han estado pendientes del caso de la señora Cacho, y le han dado espacios considerables de tiempo en sus programas, el título de esta parte del libro me lleva a reflexionar precisamente sobre  “la complicidad de los medios”.

         Este pensamiento adquiere firmeza porque al revisar las fotografías, caricaturas y notas periodísticas que se encuentran entre las páginas 112 y 113 del libro, noto cierta manipulación o chantaje sentimental para los lectores, ante todo porque no existe la certeza de que las anotaciones al pie de las mismas sean ciertas y porque utiliza como única fuente de algunas de ellas, el periódico “La Jornada”. Dato curioso porque es el mismo medio de comunicación que con gran encono ha publicado reportajes y caricaturas en contra de las autoridades denunciadas por la señora Cacho.

         A continuación del diálogo, la autora acusa a personal de la Procuraduría de Quintana Roo, por haber permitido deliberadamente la huída del indiciado, a pesar de que ya tenía en su poder el video y los audios que lo inculpaban, aunque reconoce que no contaban con ninguna orden de aprehensión en su contra.

Que los lectores juzguen la sugerencia que hace la señora Cacho y que atribuye a un policía judicial de que se hubiera detenido a Succar Kuri y se le hubiera escondido hasta que se tuviera el mandamiento de captura. Lo increíble es que a pesar de esto, para ella su detención fue un secuestro judicial, no obstante que se trató del cumplimiento de una orden de aprehensión.

         Llama la atención que sea la propia señora Cacho la que señale que a través de los medios de comunicación la sociedad forja historias distorsionadas.

         Enseguida, en el capítulo llamado. “Autoridades en guerra” se refiere a un elemento de la AFI como el que cuestiona el proceder de la Procuraduría estatal y considera difícil la extradición de Succar Kuri.

         Me parece lamentable la actitud que confiesa la autora al narrar la historia de Mary, una de las supuestas víctimas del ahora procesado que no lo ha denunciado, ya que reconoce que durante más de tres horas intentaron que les contara su historia, a pesar de que se mostraba angustiada según ella misma la describe. No creo que sea correcto presionar a una menor de doce años de edad de esa manera sólo para obtener de ella la versión de los hechos que la señora Cacho quería  escuchar.

         Me pregunto si utilizó el mismo método para obtener la historia de las supuestas víctimas a las que llama Rossana y Sofía a quienes atribuye acusaciones en contra del hotelero libanés.

         En la parte que denomina “Descubriendo complicidades”, la periodista señala a la administradora y a la asistente de ventas y operaciones de Solymar, de complicidad o de proteger al procesado Succar Kuri basándose en el supuesto dicho de vecinos que aparentemente tuvieron problemas con él por abusos de poder y sucesos violentos que transgredían el reglamento de condominios.

         A continuación la señora Cacho Ribeiro narra la historia de Javier, de quien manifiesta que se negó a hablar ante su madre e insistió en contar la misma anécdota que les refirió a los hombres de la P.G.R., a quienes el niño les dio una versión falsa de los hechos, pero le contó la verdad a la terapeuta del CIAM después de un mes de haber declarado ante la subdirectora de Averiguaciones Previas y de estar refugiado en el centro que dirige, tiempo durante el cual tuvieron varias conversaciones con el menor del que menciona que todavía se niega a aceptar que además de ser obligado a tener relaciones sexuales con su hermanita, también fue violentado por Succar Kuri.

         Lo anterior pone de relieve que la propia autora que se dice protectora de los menores que fueron víctimas del señor Succar Kuri, es la que descalifica las declaraciones oficiales de éstos porque no contienen lo que ella quiere.
        
En la parte siguiente de su libro, la periodista acusa a Miguel Ángel Yunes Linares y al ex gobernador de Veracruz de tener nexos con el narcotráfico y hace referencias a artículos de los diarios la Jornada y el Universal. Causa extrañeza que sean los mismos informativos que actualmente apoyan a la periodista y mantienen vigente su escándalo después de un año y cinco meses de su detención.

         El siguiente capítulo lo dedica la autora a los amigos de Jean Succar,  acusándolos de negocios turbios y en específico al señor Nacif de dedicarse al tráfico de drogas y armas, al lavado de dinero,  de tener deudas con bancos nacionales y ser beneficiario del FOBAPROA, y apostador empedernido de las Vegas, lugar en el que supuestos especialistas aseguran que pueden encontrarse las raíces de la red de pederastas de Succar Kuri.

         Intercaladas en este capítulo se encuentran unas gráficas que poca o ninguna relación tienen con el contenido de la narrativa.

         Los dos capítulos posteriores los dedica a analizar los ingresos millonarios de revistas de pornografía como Playboy, Hustler, Caballero, cadenas de televisión como AT&T Broadband y empresas de servicios de Internet que nada tienen que ver con el caso del hotelero libanés.

En la última parte de su libro, la autora hace referencias de expertos en el tema de pornografía infantil y trata de hacer coincidir lo que dicen con el perfil del señor Succar Kuri, del que reconoce que después de su extradición y de su juicio podrán probarse sus delitos o exonerarlo. Por cierto, está mal escrito el título “Ni monstruo ni bestia: hombre de poder”.

         No se trata pues, de una verdadera investigación ya que carece de metodología     y se observa que la autora trató de hilvanar una historia convincente con un número considerable de capítulos en los que narra extractos de dichos de terceros, menciona documentales sin precisar fuentes, hace comentarios personales y hace alusión a entrevistas que van desde personal de intendencia hasta expertos en la materia y por supuesto con los menores agraviados.

         Este es mi breve análisis del libro de la señora Cacho, podrán coincidir conmigo o no. Esa libertad la tienen los verdaderos escritores y expertos; sin embargo, me permito concluir que en el libro no se denuncia ninguna red de pederastia y pornografía infantil.

Considero que al no existir una verdadera denuncia pública de redes de pederastia y pornografía infantil en el libro de la señora Cacho, como falsamente  lo afirma, al haberse probado su mendacidad en relación a la forma en que se llevó a cabo su detención, traslado e internamiento en el centro penitenciario de Puebla, al cambiar y ampliar constantemente sus versiones y al no cuestionarse la legalidad del mandamiento de captura y del auto de formal prisión dictados en su contra, no existe un verdadero fundamento  que ponga en duda el contenido del dictamen psicológico que se dio a conocer recientemente por los medios de comunicación, el cual desde su emisión pretendieron ocultar y cambiar la señora Cacho y su amiga Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña.
 
         No se puede descalificar el citado dictamen emitido por una experta de la Procuraduría General de la República si además de las mentiras que se han hecho notar, se agrega que la señora Cacho también desvirtuó públicamente lo ocurrido respecto al robo de una computadora de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al declarar públicamente que los responsables fueron policías judiciales que envió el Gobierno del Estado de Puebla, lo cual desmintió posteriormente la Procuraduría General de la República.

          ¿ Puede atreverse a seguir mintiendo, si faltó a la verdad al acusar en diversas entrevistas al señor Kamel Nacif de pederasta y de tener más de cien denuncias de acoso sexual en su contra, y después la desmintió su propio abogado defensor ?.

         Si con el  afán de llamar la atención, denunció a las autoridades de Puebla de haber sido las responsables de limar los birlos de una camioneta de la AFI y perpetrar un atentado en su contra que resulta a todas luces inverosímil, podemos pensar que efectivamente la señora Cacho tiene tendencias violentas, padece delirios y fantasías que podrían indicar alteraciones del pensamiento, esto es, que a partir de un evento que se le presenta llega a construir diversas posibilidades de desenlace en los que llega a exacerbar el contenido real de la situación por la que atraviesa, lo cual la torna vengativa y preocupada en exceso.

         ¿ Por qué no creer que es una mujer protagónica con deseos de sobresalir y de ser el centro de atención de los acontecimientos, además de que tiene poca tolerancia a la frustración y si se le contradice se torna vengativa ?. ¿ Acaso no ha sido su ánimo vengativo generado por haber sido detenida, lo que la ha llevado a apartarse de la verdad, litigar en los medios y hacer acusaciones infundadas ?.

         ¿ Por qué no dudar de las supuestas amenazas de las que dice ha sido objeto y pensamos ahora que estas aseveraciones también fueron hechas para obtener protección innecesaria de las autoridades federales y satisfacer su deseo de sobresalir ?.

Quienes lean este escrito son los que ahora, con más información podrán juzgar, pero les pido que también consideren si no les gustaría como a mí que la Procuraduría General de la República informara a los mexicanos cuánto tiempo han proporcionado escoltas a la señora Lidia Cacho y cuánto más lo van a seguir haciendo, porque no puede pasar por alto el hecho innegable de que los salarios de los AFIS los pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos y en todo caso también tenemos el derecho de ser salvaguardados en nuestra integridad.

Puede verse en la página http://www.lydiacacho.net/2006/03/,  que a partir del cuatro de marzo de 2006, la señora cuenta  con cinco AFIS que la escoltan y un vehículo blindado tipo 7, que es el máximo blindaje y por lo tanto de los más costosos. ¿Acaso la señora no cuenta con los medios económicos suficientes para pagar seguridad privada?, debe entenderse que más de noventa y cinco millones de mexicanos no podemos hacerlo, pero no tenemos las ganancias económicas que ella ha obtenido por las ventas de su libro después del escándalo mediático.

¿ No les gustaría que la señora Cacho también explicara por qué el CIAM, que es el centro de “atención a victimas” que dirige, es el que se encarga de pagar los honorarios de su abogado Xavier Olea, como él mismo lo dio a conocer en diversas entrevistas, cuando los donativos que recibe su organización deben destinarse exclusivamente para cumplir el objetivo para el que fue creado?.

¿No sería  conveniente que la señora Cacho exhibiera sus declaraciones fiscales y las de su centro para demostrar la honradez con la que administra el mismo, y así poder verificar también el destino que le ha dado a los recursos que le proporcionó el Gobierno Federal para su centro, según lo dijo en el programa “La entrevista con Sarmiento”, de fecha  10 de enero de los corrientes?.

Respecto a las grabaciones ilícitas de conversaciones privadas de particulares, manifiesto mi indignación por el lenguaje soez que se utiliza en ellas,  pero estoy convencida de que contienen simples baladronadas de personas que hicieron alarde de influencias y que a final de cuentas  usaron  su libertad de expresión al manifestar ideas que no llegaron a concretarse en hechos. Además, ya se probó con opiniones expertas que la supuesta grabación de la plática entre el señor gobernador del Estado de Puebla y el señor Kamel Nacif fue editada, ya que contiene 3 cortes; dictamen que obra en poder de diferentes medios de comunicación.

         Deseo dejar claro que respeto profundamente el derecho a la libertad de expresión que tienen los periodistas, admiro su trabajo profesional y estoy de acuerdo en que deben despenalizarse los delitos de difamación y calumnias, pero espero que se comprenda que en tanto no sean derogados, las autoridades de procuración e impartición de justicia, tenemos la obligación de aplicar la ley tal y como está, sin distingos y con imparcialidad, nos guste o no, porque es la única forma de preservar el estado de derecho. Por eso, la señora Cacho debe reflexionar sobre su proceder porque a raíz de la publicación de su libro y hasta la fecha, ha realizado diversas conductas ilícitas y no siempre va a estar protegida por personajes importantes ni por las organizaciones no gubernamentales que tarde o temprano se darán cuenta que han sido manipuladas y usadas en su beneficio.

         Admiro la labor de los organismos no gubernamentales por su lucha a favor de los derechos de las mujeres y de los menores de edad, pero  lamento que personas sin ética y con intereses mezquinos desprestigien su labor.

Estoy conciente que la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación me puede ser adversa y que  provocaría en mi contra la actuación en cadena de las demás autoridades encargadas de investigar los hechos denunciados por la señora Lidia Cacho Ribeiro, lo que eventualmente provocaría que sea privada de mi libertad. 

Me siento indignada al advertir el manejo que se ha dado a este asunto pero con firmeza reitero que tengo la conciencia tranquila y que puedo ver con la frente en alto a todo el mundo. Las personas que me conocen tienen la certeza de que nunca protegería a ningún delincuente y mucho menos si éstos agreden a menores de edad.

         No tengo ningún temor de ser investigada porque jamás he cometido delito alguno, sin embargo ante las evidencias del actuar de la señora Cacho y de su amiga  Pérez Duarte y Noroña, las autoridades de Puebla corremos el riesgo de que se fabriquen pruebas en nuestra contra ante la marcada parcialidad con la que están actuando algunas autoridades federales y algunos medios de comunicación.

          Esta es sólo una carta abierta a la opinión pública que escribo con la finalidad de aclarar los hechos. Falta mucho por contar así como el desenlace  de la historia, no obstante, creo que es lo suficientemente explícita para que quienes la lean realicen un juicio de valor más acertado y juzguen con mayor prudencia lo que en realidad está ocurriendo. 
 
Sigo confiando en las instituciones y creyendo fielmente en la justicia, espero con paciencia el resolutivo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque estoy segura que la verdad saldrá a la luz tarde o temprano. Dejo a la conciencia de la señora Cacho el análisis del daño que ha hecho a todo un pueblo y le digo que es mejor trascender en la historia con dignidad y no con falaces encumbramientos reñidos con el mérito y la justicia.

 

Heroica Puebla de Zaragoza a  24 de mayo de 2007.
          

M.A. y ABOGADA BLANCA LAURA VILLEDA MARTINEZ.

        

 

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