Inicio >> Columnistas >>La Quintacolumna

Columnistas

   

La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

[email protected]


 

 

Hot Line en la UDLA. En la Universidad de las Américas-Puebla, a través del área administrativa, se está poniendo en práctica un muy singular ejercicio de terrorismo contra algunos estudiantes.
Esta es la historia: 
Hacia el 20 de agosto de este año quien lleva las cuentas de la universidad detectó que los recibos telefónicos tenían un crecimiento inusual, pues había excedentes por cerca de cinco millones de pesos.
A partir de entonces empezaron a rastrear esas llamadas telefónicas y se detectó que todas eran de larga distancia.
La investigación arrojó que hay tres claves departamentales confidenciales para salida de larga distancia, mismas que fueron entregadas a funcionarios con puestos de cierta importancia en los departamentos.
Esas claves se regaron como pólvora y, en consecuencia, se propició una anarquía brutal en materia de llamadas.
Hay que decir que uno de los edificios en los que se hicieron muchas de estas llamadas es el Colegio Cain Murray
Con los datos en la mano, el fiscal administrativo ordenó citar a cerca de novecientos estudiantes de la siguiente manera:
Primero, una persona que dice ser el encargado del Consejo Disciplinario de la UDLA se comunica por teléfono con los estudiantes y los cita en el Colegio Cain Murray después de las nueve de la noche, con la condición de que acudan solos.
Luego, ya dentro de estas instalaciones, el encargado del citado consejo los aterra diciéndoles que deben confesar su pecado y delatar a otros presuntos abusivos a cambio de que los perdonen.
El perdón incluye, en teoría, la exoneración total.
Eso sí: los estudiantes señalados como responsables de las llamadas serán quienes pagarán las millonarias cuentas.
Según algunos estudiantes que ya se entrevistaron con integrantes del Consejo Disciplinario, el interrogatorio al que fueron sometidos es peor que los que se hacen en la PGR, pues incluye una presión psicológica sumamente humillante.
Y es que si no confiesan su abuso, y se niegan a delatar a otros, se les amenaza con expulsarlos de la universidad y boletinarlos en todas las universidades del mundo para que en ninguna sean aceptados
Cuando el estudiante acepta haber realizado algunas llamadas, los integrantes del consejo se comunican con los padres de familia y les hacen firmar pagarés, así como cartas en las que los estudiantes aceptan haber realizado las llamadas.
También se les condiciona su estancia en la universidad si no liquidan su adeudo en el tiempo estipulado.
La crisis ha alcanzado sobre todo a los alumnos que integran los equipos deportivos de la UDLA.
Es decir: son jugadores de futbol americano y basquetbol.
El problema es tan agudo que la gente de la UDLA sabe que le será casi imposible reunir las piezas para demostrar su dicho, y que esto es una falta de control y organización interna de la administración.
Eso sí: quieren encontrar culpables entre los alumnos, ya que el total del adeudo viene de tiempo atrás y buscan que pague los platos rotos.
¿Estará enterado el rector Pedro Ángel Palou, uno de los escritores más dotados de México, de los métodos a los que están recurriendo los funcionarios administrativos?

 


+++A quienes han enviado sus mails a la quintacolumna se les comunica que tengan paciencia.
La próxima semana, sin falta, serán publicados.

 

 

> Columnas anteriores

 

 

 

 


       

 



     PUBLICIDAD