Las Despensas de Echeguren. El viernes anterior, al amparo de la negra noche, a la casa de campaña de Salvador Echeguren, candidato a la Presidencia Municipal de San Andrés Cholula por el Panal, llegaron veinte mil despensas por cortesía de un alto funcionario del gobierno marinista.
El gesto sorprende, y mucho, sobre todo porque su hermano, Ernesto, es mal visto en las esferas de la administración estatal debido a las expresiones verbales que suele hacer en contra del gobernador Mario Marín Torres y de sus funcionarios.
Por lo pronto, el candidato vela sus armas y está a la espera de repartir dichas despensas en aras de ganarse el voto de los “pinches nacos cholultecas”, como les llama a sus futuros votantes.
“De a naco por despensa, ahí están veinte mil votos”… dicen que en esos términos hacen sus cuentas los Echeguren.
Por lo pronto, a los números del Ciso de la UAP, que lo ubican con un porcentaje mínimo en el rubro de intención del voto, Salvador Echeguren jura que Consulta Mitofsky lo coloca en la pelea con los candidatos del PAN y el PRI.
Algo es cierto: entre las prioridades que tiene Cabalán Macari, presidente del Panal en Puebla, está Echeguren y está haciendo todo, así lo dice, para que gane su elección.
Y es que ganar San Andrés no es poca cosa, pues es un municipio rico en fraccionamientos de lujo en los que tiene sus inversiones el candidato del Panal.
Además, no se le olvide a usted, el negocio en San Andrés es desde hace muchos años el cambio de uso de suelo.
Por ese pastelote bien vale hacer campaña entre tanto “pinche naco cholulteca”.
Por cierto, y a petición del público, va de nuevo el correo que sobre los Echeguren nos envió un lector hace unos días: “El otro día me topé en el Italian Coffe de la Recta a Cholula a dos personajes de los cuales usted habla de vez en cuando en su columna.
”Ernesto Echeguren y su hermano Salvador. Me impresionó lo que puede llegar a hacer la prepotencia de estos dos personajes.
”En el lugar había estudiantes de la universidad y el vocabulario de estos dos era realmente asqueroso. Por un momento se llegaron a sentir que eran los únicos del lugar. Entre algunas cosas que despotricaron fue que el Pinche Rafa estaba esperando entrevistarse con Salvador, pues ya tenía todo arreglado con la Maestra; que la pinche vieja de la Jasso era una pendeja; que piches indios con todos los que tenían que tratar, indios muertos de hambre. Hablaban de San Andrés como si fuera un negocio. Pendejearon a Ruiz Esparza. Dijeron que pinche jodido sin presupuesto no podía hacer ni madres; que Espinoza era el más ratero de todos, etc.
”Estaban felices diciendo que estos pinches indios muertos de hambre eran fáciles de convencer; que la ventaja que tenían es que nunca habían visto a alguien con zapatos.
”Más de seis oímos la conversación de tan respetados ciudadanos. Salieron del lugar haciendo alarde de su prepotencia y mandaron al chofer a pagar”.
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