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Zozobra en la UPAEP

El vocero dice que alguien quiere dañar a la institución

La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) está de nueva cuenta en el ojo del huracán.
Tres estudiantes mujeres han sido secuestradas y asesinadas en una década. Ellas son: Patricia Gómez Osorno, Marisol Catalán Zamora y, hace unos días, Karina Reyes Luna. Las tres han sido asesinadas a manos de sus plagiarios, quienes, de alguna manera, están ligados a esa casa de estudios. 


Hay más: un estudiante fue secuestrado apenas el pasado 1 de mayo. La DIEDO tomó el caso y fue rescatado el 12 de ese mismo mes. Hoy sus plagiarios enfrentan un juicio.


Lo que une los cuatro secuestros y los tres homicidios es que en éstos se han visto involucrados estudiantes de la UPAEP. En el caso de Patricia y Marisol, compañeros suyos estuvieron involucrados.

 

Nombre: Patricia Gómez Osorno

(Administración de Empresas)


El primer caso sucede el 26 de abril de 1998. La desgracia cayó sobre Patricia Gómez Osorno. Estudiaba Administración de Empresas. Quienes planearon el secuestro fueron sus compañeros: Javier Solana García, Miguel Rogelio González Barroso y Juan Manuel Machorro Régules. Ellos urdieron todo, sí, pero también la asesinaron cuando la víctima los reconoció.
Decidieron ahorcarla sin dejar a un lado la negociación del plagio. A la familia le pidieron 250 mil pesos para dejarla en libertad. Cuando el 3 de mayo los familiares entregaron 65 mil, Patricia ya estaba muerta. Su cuerpo fue arrojado cerca del aeropuerto Hermanos Serdán, en Huejotzingo.
La investigación duró seis meses. Los delincuentes fueron aprehendidos. En octubre de ese año, el juez dictó sentencia a los plagiarios y asesinos. Cincuenta años a cada uno. 

 

Nombre: Marisol Catalán Zamora

(hija del empresario Rodrigo Catalán)


Era el 12 de enero de 2001 cuando Marisol Catalán Zamora fue secuestrada. La responsable fue su compañera Kariana Velázquez Atienza. Ambas eran estudiantes de Psicología. La necesidad económica –dijo en su momento la secuestradora- la indujo a planear el rapto.
En el secuestro participó también un estudiante de Derecho en la Universidad Iberoamericana: José Osiris Olivares, novio de Marisol. Ambos le pidieron apoyo a Pedro Amador Morales, de 24 años de edad, estudiante de Derecho en la Universidad Irlandesa.
El 12 de enero Kariana Velázquez le pidió a Marisol Catalán que le prestara un disco de computadora para concluir un trabajo de la escuela. Quedaron de verse en una panadería de la colonia San Manuel. Ahí Marisol fue amagada con una pistola de juguete y rociada con gas lacrimógeno en la cara.
La trasladaron a la casa de Amador Morales, ubicada en la colonia San Juan Xilotzingo. Los plagiarios decidieron meterla en la cajuela de un Jetta color verde.
Intentaron negociar rápidamente y José Osiris se comunicó telefónicamente con la familia Catalán Zamora. Exigió el pago de 400 mil pesos para liberar a su “novia”. Sin embargo, la madre de Marisol reconoció la voz de José Osiris y las negociaciones se suspendieron.
El día del secuestro, Marisol Catalán llevaba tarjetas de crédito. De éstas los secuestradores retiraron 12 mil pesos.
El 3 de abril de 2001, la Procuraduría de Justicia presentó a los tres delincuentes como los responsables del secuestro y la muerte de Marisol Catalán Zamora. Hoy están purgando una condena de 50 años. Dos meses y tres días duró la investigación.

 

 

Secuestro frustrado


El 1 de mayo de este año, un estudiante de Maestría de la UPAEP fue secuestrado por uno de sus amigos, al que conoció hace 14 años.
Por obvias razones su nombre no se revela. Este caso tiene particular importancia porque la DIEDO hizo su labor de inteligencia y rescató al secuestrado.
Los secuestradores del estudiante de Maestría entraron con lujo de violencia a su hogar, ubicado en la colonia Bugambilias. Se lo llevaron frente a amigos y familiares. Esta versión salió de las autoridades de Justicia estatal, de acuerdo al boletín publicado el pasado 12 de mayo.
La versión oficial dice: “Horas después el padre del agraviado recibió una llamada telefónica, mediante la que un individuo le informó que su hijo se encontraba secuestrado, por lo que debía entregar un millón de pesos en efectivo como rescate sin dar aviso a las corporaciones policíacas o de lo contrario en un par de días privarían de la vida al joven”.
Y más: “Las negociaciones se extendieron hasta el día 11 de mayo del año en curso, fecha en la que ambas partes acordaron que el rescate sería por 137 mil pesos, cantidad que debía ser entregada en el boulevard Cadete Vicente Suárez, a la altura de la colonia Villa Las Flores.  Los captores enviaron dos escritos de puño y letra de la víctima, como prueba de vida para los familiares.
“El día 1 de mayo, Israel Arellano Hernández, (a) “El Oaxaco”, Vicente Alejandro Leyva Hernández y Sergio García Acevedo, (a) “El Pollo y/o El Ram”, ingresaron al domicilio de la víctima, mientras Omar Rafael Victoria Gómez, (a) “El Gordo”, vigilaba en las inmediaciones. Tras golpear a las personas que se encontraban en el lugar, sacaron al joven del inmueble para trasladarlo a una casa de seguridad ubicada en la colonia Casa Blanca, en esta capital, donde lo tuvieron privado de su libertad hasta el día del rescate”.
Los delincuentes son sujetos a proceso penal. Podrían alcanzar 50 años de prisión.

 

 

Nombre: Karina Reyes Luna

(Diseño y Promoción Publicitaria)


El 12 de junio a las 13 horas, Karina Luna Reyes fue secuestrada por un comando armado. El último lugar en donde la vieron fue en una estética, propiedad de la empresaria Aline Hernández.
De acuerdo con el diario Notiver, el cuerpo fue  encontrado con el rostro cubierto con cinta canela -las manos amarradas y en posición fetal- en el interior de una bolsa negra, sobre la carretera federal 150 México-Veracruz, en territorio poblano. 
A más de 72 horas de que fuera secuestrada, la joven fue hallada muerta a las 15:05 horas en el lugar conocido como La Mojonera, dentro de los límites del estado de Puebla, en el kilómetro 26+600.
El móvil del secuestro hasta el momento se desconoce y se siguen dos líneas de investigación.
De acuerdo a la versión del diario EL Sol de Orizaba, la primera línea está enfocada al ex novio de la víctima: Mateo Escamilla. También se sospecha de su hermano. Los dos son originarios de San Martín Texmelucan, Puebla, y radicados entre los municipios de Nogales y Ciudad Mendoza. Se dice que Mateo Escamilla cuenta con antecedentes penales, sin que la Procuraduría de Justicia confirme nada al respecto.
La otra línea de investigación, de acuerdo a fuentes policiales de Veracruz, es una posible venganza familiar con tintes políticos, “disfrazada de secuestro”.
Los autores del plagio solicitaron a la familia de Karina Reyes la cantidad de tres millones de pesos. Dicha suma fue entregada, reveló en su edición del pasado 17 de junio el Sol de Orizaba.
Al ser sobrina del arzobispo de Jalapa, Hipólito Reyes Larios, se solicitó que un fiscal especial se hiciera cargo de la investigación. El designado fue Daniel Rivas. El director ministerial Samuel Juárez López entró a apoyar también.
Tras la falta de cumplimiento de los funcionarios públicos, Juan Manuel Orozco Méndez, secretario de Seguridad Pública, y Emeterio López Márquez, procurador general de Justicia, presentaron el lunes pasado por la noche  sus renuncias ante el gobernador Fidel Herrera Beltrán, las cuales fueron aceptadas.
El lunes pasado, el reportero Edmundo Velázquez, del periódico Cambio, publicó los siguientes datos que ligan con el crimen a supuestos alumnos de la UPAEP: “El viernes pasado cuatro sospechosos o pertenecientes a la banda de “Los Alacranes” fueron detenidos en Fortín, Veracruz por el secuestro y muerte de Karina Reyes, la hija del rector de la Universidad del Golfo, Héctor Reyes Larios. Al momento de la detención los sospechosos pusieron resistencia e incluso dispararon en varias ocasiones contra elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz.
“Tras ser sometidos se descubrió que la banda no tenía que ver con el secuestro de la también sobrina de Hipólito Reyes, el arzobispo de Xalapa, según se publicó en el Diario de Xalapa, por lo que las líneas de investigación siguen contra compañeros suyos en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). (…) Cabe decir que los integrantes de la banda “Los Alacranes” fueron solamente sometidos a interrogatorio, pero no se pudo comprobar alguna relación con los hechos ocurridos hace casi dos semanas”.

 

 

Los Universitarios y las Dudas


Los anteriores hechos ponen a la UPAEP en el ojo del huracán. Hoy, los universitarios exigen a las autoridades educativas que den una postura oficia, que no guarden silencio: “Yo no soy hijo de empresario, pero sí temo por mi vida, sobre todo por lo que se ha generado en la institución”, dijo Carlos Pereyra, estudiante de Diseño.
Teresa Munguía, estudiante de Comunicación, se plantea si seguirá con sus estudios o no en la UPAEP: “Han pasado tantas cosas. Me desconcierta que hasta hoy no tengamos nada de información sobre quién o quiénes son los responsables del secuestro y asesinato de nuestra compañera Karina”.
Y agrega: “Ya van cuatro casos. Hay compañeros que están involucrados. No sabes con quién estás conviviendo”.
Compañeros de la finada Karina Reyes Luna piden el anonimato y critican que su universidad no dé un posicionamiento en torno al caso: “Su novio Mateo Escamilla no estudiaba en la universidad. Sabemos que huyó porque lo querían implicar en el asesinato y secuestro de ella, pero ella ya no venía a la escuela. Era una persona reservada, porque la mayoría no era de su generación. Venía por dos materias. Iba a entrar al curso de verano”.
-¿Cómo sientes el ambiente en la universidad a raíz de lo sucedido con Karina Reyes? –le preguntó la reportera a Carlos Pereyra.
-Es algo raro. Por suerte el ciclo escolar se está acabando y con las vacaciones espero que esto pase ya.
-¿La conocías?
-No. Ella concluyó sus estudios en Diseño y Promoción Publicitaria el año pasado. Dicen algunos que regresó porque tenía pendientes dos asignaturas. Una de ellas era inglés. La otra no sé.
-¿El rector o los maestros les han informado lo que está sucediendo?
-Nadie habla de eso.
-¿Tú qué le pedirías a la universidad?
-Mayor seguridad para la gente que ingresa a la universidad. Yo no soy hijo de empresario, pero sí temo por mi vida, sobre todo por lo que se ha generado en la institución. Ayer vi un periódico y en su nota sale que van cuatro casos de secuestro en la universidad. Eso es triste. Aunque sabes que la inseguridad está en todos lados, también sabes a quién exigirle. Aunque no es el caso de que los secuestros se lleven a cabo acá en la escuela, son estudiantes de acá, son compañeros los que están inmersos en estos asuntos. Debe de haber una respuesta para nosotros como estudiantes.
La reportera platicó con Teresa Munguía, estudiante de Comunicación:
-Concluye el ciclo escolar con el caso de un secuestro de una estudiante de tu universidad. ¿Cómo ves está situación?
-Han pasado tantas cosas. Me desconcierta que hasta hoy no tengamos nada de información sobre quién o quiénes son los responsables del secuestro y asesinato de nuestra compañera Karina. Sé que no son cosas que dependan directamente de la escuela, pero me parece que debemos de pensar en que no son casos aislados porque hablamos de secuestros.
-¿La universidad te da seguridad?
-Mmm… No sé. Tal vez tenga que replantear mis estudios y ver hacia otra universidad. Me parece que debe de haber algo que se tenga que hacer. Lo que pasa no es algo común porque hablamos de gente que está dentro de la universidad.
-¿Regresaras el próximo ciclo escolar?
-Tengo que platicar con mis papás. A ver qué dicen ellos. En estos momentos sí te puedo decir que me da miedo.

 

 

La Versión (no) Oficial


El titular de Comunicación Social de la UPAEP, Carlos Martínez Sánchez, dijo que no hay versión oficial por parte de la universidad: “Hay detalles que han sido manipulados por la prensa. No digo que por todos. No. De ninguna manera. Pero hay muchas imprecisiones en las notas”.
-Si hay imprecisiones, ¿por qué no salir a aclararlas?
-Porque no vamos a entrar a la campaña amarillista que quieren algunos medios: a la del juego de a ver qué decimos. No podemos decir: “esto no es cierto”, porque nosotros no llevamos el caso. Para eso están las autoridades competentes.
-¿Perjudica este hecho a la universidad?
 -No doy versiones de esto porque no las hay. Hay quienes quieren perjudicar a la universidad. Como hoy que alguien escribe que es “escuela de delincuentes”. ¡Por favor! Cómo vas a formar esos perfiles.
-¿Cuando habrá un posicionamiento por parte de la universidad. Son cuatro casos en 10 años?
-Nosotros no somos autoridades ministeriales para dar posturas. Lo que pedimos es que los hechos se esclarezcan como ha ocurrido con los demás.

 

El Perfil de Karina


Contaba con 23 años. Hace un año había egresado de Diseño y Promoción Publicitaria.
A decir de sus compañeros, le quedaban pendientes dos materias por concluir: entre ellas inglés y otra más que pensaba cursar en este verano.
Tenía más amigas que amigos. Le gustaba participar en actividades culturales. Incluso estuvo en teatro de la UPAEP. Su promedio era superior a ocho. No tenía novio en la universidad. Su ex novio era originario de San Martín Texmelucan. Su nombre: Mateo Escamilla.



 


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