Inicio >> En esto creo

 

 

En esto creo

 

Eduardo Rivera Pérez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos pagan bien y, en ese sentido, al que mucho se le da mucho se le tiene que exigir, y mucho tiene que dar. Entonces yo critico de los legisladores —y la crítica nos cabe a todos los partidos— que no estamos dando todo lo que podemos dar. Y que más allá de nuestras convicciones partidistas y posiciones personales no vemos la oportunidad que tenemos de transformar al Estado desde el poder Legislativo. Debemos adoptar una postura de escuchar, hacer un esfuerzo por entendernos, por llegar a más acuerdos, pero sin olvidar que estamos aquí por el Estado y por la gente.

 

Las leyes cambian vidas para bien o para mal, y una satisfacción que tengo es que hemos impulsado leyes que van a transformar la vida de Puebla para bien, que van a beneficiar al ciudadano de carne y hueso; aquel que necesita vivienda, seguridad, respeto a la vida. Es entonces cuando ves que tu trabajo tiene un sentido: ser útil en la responsabilidad que tienes.

 

El PAN ha sido un factor determinante para la transformación política de México, La participación histórica y cívica que ha tenido desde 1939 ha sido fundamental en la historia política del país.

 

La posición que más cuesta conseguir es la de la congruencia. Las responsabilidades que tengo y he tenido indudablemente han sido producto del trabajo y del esfuerzo, sin embargo, lo complicado no es llegar, el reto fundamental es llegar y hacer las cosas bien, en congruencia con lo que te propusiste al buscar esa responsabilidad. Me ha tocado ver a muchos, a quienes también les costó llegar, desbarrancarse en el camino, marearse, tropezarse —y algunos no se levantan—.

 

Liderazgo significa responsabilidad, capacidad de visión, de dirección, de toma de decisiones en los momentos oportunos y muchas otras cualidades pero, las principales son esas. Significa poder conocer pero también, poder resolver.

 

Al poder se llega con las maletas hechas, es decir, tienes que estar listo para cuando, tarde o temprano, tengas que salir. Hay que entender que esta responsabilidad es transitoria y que no va a quedarse uno para siempre; que a veces somos necesarios por nuestra experiencia, nuestro trabajo pero, que no somos indispensables. Tenemos que estar abiertos a que otro compañero nos sustituya y finalmente, tener esa humildad de reconocer que estamos aquí gracias a la oportunidad que nos brinda la sociedad.

 

El trabajo es la oportunidad de dignificarse como ser humano.

 

No ambiciono un éxito material, para mí el éxito está en poder servir. Yo estoy convencido de que mi vocación es la política y la entiendo como el arte del servicio. Claro que entre más posibilidades existan de tener una responsabilidad o cargo hay más posibilidades de servir. Ciertamente aspiro a tener un crecimiento personal y profesional, pero tampoco puedo encasillarme y decir que el éxito a fuerza está en una determinada posición.

 

Manuel Clouthier fue un hombre que me impactó: era un hombre regordete que decía que iba a hacer un boquete en el sistema político mexicano del tamaño de su cuerpo, para transformarlo. Hice campaña por él en 1988. Nos subíamos a los camiones, sacábamos un póster del Maquío y empezábamos a hablar de él, de la esperanza, de lo que se podía transformar en el país si él llegaba a la presidencia de la república, y la gente se burlaba de mí porque me veía muy chiquito —tenía 16 años—: “este ni vota y ya está haciendo campaña”. Ese fue mi primer contacto con el PAN.

 

A la suerte la entiendo como una consecuencia de lo que uno quiere, pero también de lo que uno trabaje para lograrlo. No llega por casualidad.

 

A Felipe Calderón hay que reconocerle ese talante, esa firmeza, esa certeza y esa definición en la búsqueda de sus objetivos. De Manuel Espino —con quien tuve la oportunidad de compartir la jefatura siendo presidente estatal del PAN— su coraje, su entereza y esa firmeza impresionante. Sin la participación de ambos no estaríamos viviendo ahorita el gobierno que se tiene del PAN.

 

Soy una persona prudente, perseverante y procuro ser congruente con lo que hago —no quiero decir que en todo sea congruente: tengo mis errores y mis defectos pero me esfuerzo—.

 

Un reto muy importante para mí, como coordinador de la fracción panista, es ser una oposición responsable, es decir, ser críticos con la situación política que se requiere transformar en Puebla pero también apoyar aquello que le convenga al Estado, venga de quien venga. Porque a pesar de que no tenemos como oposición la cantidad de votos necesarios para sacar leyes, ha quedado claro que el PAN y sus diputados locales en el Congreso somos factores de decisión y de autoridad moral.

 

Mis mayores defectos son ser perfeccionista y controlador. Quiero que las cosas se hagan bien y por lo tanto quiero estar supervisando y ser ajonjolí de todos los moles. Son dos problemas que tengo.

Debiera escribir más poesía. Llegué a escribir algunos poemas y algunos ganaron concursos estudiantiles. Desgraciadamente no tengo el tiempo para hacerlo, aunque sí me gustaría. Muchas de las realidades que vivo a veces quisiera escribirlas en poesía.

 

Estoy convencido de que no se puede estar bien en el trabajo, sea empresarial, académico, o político, si no estás bien con tu familia. Por eso procuro darme un espacio el fin de semana para estar con mi familia, para platicar con ella, para que conozca sobre mi trabajo, que participe. Antes, lo reconozco, era demasiado metido en mi trabajo y la descuidaba un poco pero he entendido que tiene uno que encontrar el equilibrio con uno mismo, con el trabajo, con la familia y obviamente con la sociedad.

 

Talvez durante la niñez me llegaron a faltar cosas materiales pero nunca lo fundamental para tener una infancia feliz: me recuerdo con mis hermanos haciendo travesuras, jugando, trabajando y siempre con mi padre y mi madre participando de alguna manera.

 

De mis padres aprendí el valor de la familia: tengo la fortuna de tener una familia muy unida y solidaria con amor al trabajo. Todos en mi familia, desde mis abuelos, mis tíos y mis padres hemos crecido, como muchos mexicanos, por la cultura del esfuerzo, del tesón, del sacrificio, de la entrega; también aprendí valores como la honradez, el respeto hacia los demás, el cumplimiento de la ley, la responsabilidad. Eso es parte de lo que he mamado en casa.

 

Siempre que tengo tiempo libre, procuro que dentro de mis actividades esté contemplado el deporte. Practico de todo: fútbol, basquetbol, aunque ahora me he inclinado mucho por el squash. También invierto mi tiempo libre en actividades con mi familia y en la lectura.

 

El poema que más me gusta es “Hombre preso que mira a su hijo”, de Mario Benedetti. Es un reclamo al totalitarismo, obviamente de un hombre preso que relata lo que vive y lo que le pide a su hijo para cuando este sea grande. Lo recité en algún concurso de poesía —y además se me olvidó—, pero me gusta mucho porque lo conocí en la época que estaban en crisis los sistemas totalitarios en el mundo y me representaba una forma hermosa de dejar en claro que los totalitarismos no son buenos en este mundo.

 

Puebla es el Estado que me ha dado la oportunidad de estar donde estoy; significa la oportunidad de haber conocido a la mujer que hoy es mi esposa, y es lugar donde han echado raíces mis hijos.

 

La responsabilidad de una política con visión es promover que quienes vengan atrás de uno sean mejores que nosotros. Uno no llega acá para querer quedarse y encumbrarse, sino para formar y ayudar.

 

Estudié ciencias políticas con la intención de ser analista político. Consideraba importante el poder orientar a empresarios, grupos sociales, universidades de lo que estaba sucediendo en el país pero en 1991 participo activamente en la campaña del PAN —en ese entonces era candidata a diputada federal Anatere— y ese mismo año decido afiliarme a Acción Nacional.

 

En el contexto mundial admiro a Konrad Adenauer, a Alcides de Gasperi, a Robert Schumann, a Tomás Moro. Personas y políticos que transformaron en su momento y en su época las formas de la política. No puedo dejar mencionar a Carol Wojtyla, un hombre excepcional que logró ser también una influencia trascendente, y que para mí es un referente muy importante.

 

Me gusta leer testimonios de grandes hombres, de grandes empresas, que al final pueden dejar legados interesantes para su país, o para el mundo. Acabo de leer el libro de “Al Grano”, que es la historia de cómo se creó Bimbo.

 

A mis hijos les enseño que deben respetarse, quererse, a ser responsables en lo que ellos decidan asumir, ya sea la escuela, el deporte; a que disfruten de la vida. También procuro enseñarles a valorar todo lo que ellos tienen y que otros niños no, y que indudablemente los obliga a ser mucho más responsables ante la sociedad.

 

 

Texto: Elisa Vega Jiménez
Fotos: Tere Murillo / Ulises Ruiz

 

 

 

 

 

 



     PUBLICIDAD