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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com


 

 


 Permanentes irregularidades del antro “República”

 


Mucho se ha hablado de irregularidades, abusos y excesos en el antro “El Classico”, aunque lo cierto es que son permanentes las anomalías, abusos y hechos de violencia que cada fin de semana ocurren en esos supuestos “centros de diversión”, sin que los ayuntamientos de Puebla, las cholulas o el gobierno estatal pongan orden en dichos giros negros.


“República” es un antro que se inauguró hace poco, el 14 de mayo, en la avenida Juárez 2702 y, pese a que tiene poco de funcionar, va que vuela para romper varios récords de anomalías, porque ahí se han suscitado broncas sangrientas, la puerta de emergencia está cerrada con cadenas, se discrimina a los jóvenes que no son parientes de políticos o  empresarios y los empleados del lugar no tienen derechos laborales y son obligados a firmar su renuncia a la hora de ser contratados. Y la gestión alcalista no se ha dado por enterada de nada.


Los propietarios de “República” son Paul Mendieta, alias Apolonio; César Lozano, alias Cheche; Sergio Castro y José Perera, “el Tato”; mientras que el gerente es Gonzalo Nobelino y la administradora se llama Rosario Macorra, quien se encarga de “contratar” a los empleados obligándolos a firmar su renuncia al mismo tiempo y sin darles ninguna prestación legal. De hecho, hay ocasiones en que a los trabajadores no se les paga a tiempo y les roban sus propinas.


Son varias las peleas sangrientas suscitadas en este lugar. Una de las madrizas más memorables ocurrió el 24 de junio, cuando se hizo el festejo por la inauguración de una boutique llamada Abundance”, que está arriba del antro y uno de los dueños de República, César Lozano, participó en la golpiza que su personal de seguridad dio a algunos clientes.


Menos de un mes después, 4 adolescentes quisieron entrar al bar y, nuevamente, la gente de “seguridad” los golpeó, incluso, con la bandera que se ocupa para apartar el lugar donde se estacionan los coches. Los familiares de los lesionados pusieron una denuncia contra los propietarios del antro, ya que no quieren pagar los gastos médicos que sus guardaespaldas provocaron.

 

Queda claro que los dueños de “República” están muy bien protegidos por las “leyes” poblanas, porque la PGJ solicitó ¡a los propietarios del antro! el video de la madriza a dichos jóvenes y, obviamente, no quieren dárselo y la dependencia estatal no los obliga a hacerlo. 


Protección Civil municipal, a cargo de Alberto Vivas Arroyo, también brinda un “trato especial” a este bar, debido a que no lo ha sancionado, pese a que su “puerta de seguridad” está encadenada y desde luego que el sitio es un peligro mortal para sus visitantes, sin que los muchachos de Vivas Arroyo se den por enterados.


De hecho, el 23 de julio pasado, Protección Civil “clausuró” el sitio por falta del detector de metales, pero una pequeña “corta” para los “inspectores” municipales bastó, para que ¡ese mismo día! se reabriera. La duda es de cuánto fue el favor y si le llegó un porcentaje a las autoridades más representativas del ayuntamiento alcalista. 


¿Quién protege a República?


Seguramente usted se pregunta ¿quién protege a este antro? y, tal vez, llegó a la conclusión de que personajes muy importantes impiden que se le aplique la ley y que funcione adecuadamente o sea cerrado. De entrada, quienes asisten a República son hijos de políticos y funcionarios, sobre todo estatales, quienes pueden hacer de todo, sin que los dueños pongan orden.


Porque no cualquiera entra a este tugurio, que tiene muy restringido el ingreso a su zona VIP. De hecho, si alguien quiere ir ahí y no es funcionario o pariente de político, se le dice que “no es para nacos”, pese a que supuestamente la discriminación socio-económica está prohibida en el país y Profeco les llamó la atención por ese hecho. 


Otra anomalía es que no existe una zona para fumadores, pese a que la ley de Salud vigente en el estado prohíbe los cigarros en lugares públicos, pero el secretario de Salud, Alfredo Arango, no se ha enterado de que una de sus obligaciones es – precisamente – hacer cumplir ese reglamento.


En conclusión, hasta que no sea golpeado el hijo o pariente de algún funcionario marinista o se asesine a alguien en República, el antro seguirá abierto y ¡que Dios proteja a los que se atreven a asistir ahí!, porque ni el ayuntamiento ni el gobierno se atreven a poner orden en este clase de giros negros.  

 

 

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