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Alfonso Diez

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Edgar Allan Poe: “Dios ayude a mi pobre alma”

 

 

 

Nunca se aclaró a fondo de qué murió Edgar Allan Poe. Supe de él por primera vez  cuando vi la película “El fantasma de la Rue Morgue”, que fue filmada en 1954 con Karl Malden, Patricia Medina, Steve Forrest y Claude Dauphin, dirigidos por Roy Del Ruth. El film trata acerca de una serie de crímenes que ocurren en París. Un asesino serial, como ahora se les llama, está matando mujeres y la policía no descubre quién es, no puede elaborar el perfil que encaje. El final es sensacional, como todos los cuentos de Poe y en uno de ellos está basada la cinta (Los crímenes de la calle Morgue).


El escritor vivió y murió en el misterio. A la fecha no se sabe con certeza cuál fue la causa final de su fallecimiento, si el alcoholismo, la droga, la tuberculosis, el cólera o hasta un supuesto suicidio. Ni siquiera se tiene la seguridad de que sus últimas palabras sean las registradas: “Dios ayude a mi pobre alma”.


El caso es que este 19 de enero de 2009 es el bicentenario de su nacimiento y Richmond, Baltimore, Filadelfia y Nueva York, ciudades en las que vivió, se preparan para homenajearlo. Lo mismo harán en otras partes del mundo, incluido México.


Se le llama el padre del cuento policíaco porque los que escribió fueron de tal género y se anticipo con el personaje de su detective Auguste Dupin a figuras como la de Sherlock Holmes.


Apenas recién nacido muere su madre, Elizabeth Arnold Poe. Su padre, David, actor igual que su madre, ya los había abandonado, a él y a sus dos hermanos, William Henry y Rosalie. La vida de Edgar al lado de quienes lo recogen es un constante enfrentamiento con John Allan, quien se convierte en su padrastro, aunque nunca lo adopta legalmente. Francis, la esposa de John, adora al pequeño.


La infancia del escritor transcurre en Richmond, Virginia, luego vive un período de cinco años en Gran Bretaña y regresa a Estados Unidos. Nació en Boston, al norte del país, pero adquiere los gustos e inclinaciones de la ciudad sureña que lo adopta, por lo que aunque la Guerra de Secesión en su patria comenzó en 1861, 12 años después de su muerte, el autor de “El Cuervo” se declara partidario de los secesionistas del sur cuando comienzan los enfrentamientos esporádicos y la lucha de ideas entre el norte que quiere dar la libertad a los esclavos y el sur que se opone.


Su educación en casa del padrastro, en consecuencia, está en manos de los sirvientes negros, de los que toma la noción de ritmo que le dan la música y el baile de estos. A los cinco años de edad ya recita los poemas de Sir Walter Scott, entre otros. Se vislumbra su futuro.


Su primer libro de poesía es “Tamerlán y otros poemas”. Casi todo el libro lo escribe Poe a los catorce años de edad. Pasa por la Universidad de Charlottesville, que abandona por sus deudas de juego no pagadas por el padrastro e ingresa posteriormente a la Academia Militar de West Point, que también abandona.


Como soldado, en octubre de 1827, el contingente militar en el que sirve es llevado a la Isla de Sullivan y del lugar toma ideas para algunos de sus cuentos que se desarrollarán ahí, como “El engaño del globo”, “La caja oblonga” y “El escarabajo de oro”. Durante el tiempo que sirve en la milicia escribe su segundo poema, “Al Aaraaf”, que es el nombre de una estrella descubierta por Tyciso Brahe y en la que se ubica el purgatorio de los mahometanos.


Otros poemas posteriores de Poe son “Israfel”, “La ciudad del mar” y “Helen”, dedicado éste a la primera mujer de la que se enamora.


Por sus necesidades económicas, el escritor emigra al cuento y se traza diversos parámetros: el cuento debe ser breve, condensado y agudo, sin paja; debe tener un efecto único y central, originalidad, intensidad, sentido metafórico y algo más. Poe planteaba la esfericidad: el inicio de la historia debía mostrarse también en el final. Un cuento debía tener los ingredientes que anunciaran cuál sería su final al comenzar a narrarse.


Así, escribe “Metzengerstein”, “El rey peste”, “La máscara de la muerte roja”, “Manuscrito hallado en una botella”, “Berenice”, “La narración de Arthur Gordon Pym”, “Eureka” (ensayo filosófico), “La caída de la Casa de Usher”, “William Wilson”, “El misterio de Marie Roget” y “Annabel Lee”, entre otros cuentos que pasan del centenar y que han sido editados en compilaciones como “Historias extraordinarias” y “Nuevas historias extraordinarias”. Produce mientras se sume en el alcohol y en el opio y el láudano.


Poe se acerca siempre a la mujer que no puede conseguir. Son amores platónicos. El delirio que le produce el alcohol lo lleva de la mano de una paranoia que se manifiesta en sus relatos y en la vida cotidiana, sobre todo en su lecho de muerte, en el Hospital de Baltimore, el 7 de octubre de 1849, donde muere en medio de alucinaciones.


Pero como él decía, una obra de arte sólo puede ser calificada basándose en el arte, no se le puede tachar de moral o inmoral, se le puede calificar como buena o mala. Igual que lo hacia Oscar Wilde cuando lo acusaron de homosexual y determinaron que su obra era homosexualoide, él respondió que su obra era buena o mala, pero que ninguna obra literaria podía ser calificada de esa manera, partiendo de otro parámetro que no fuera el de la calidad literaria.


La obra de Edgar Allan Poe trazó la ruta de muchos escritores reconocidos. Sigue siendo punto de partida para los que buscan plasmar en el papel lo que su imaginación puede convertir en el cuento o la novela que perduren a través de doscientos años, como sucedió con los trabajos del que recordamos.

 

 

 

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