Los mismos levantadedos de siempre
Era de esperarse que la mayoría del PRI en el Congreso local se comportara exactamente como lo hizo y que avalara la maniobra marinista-zavalista, para que la sucesión del 2010 se dé en noviembre y no en julio, ya que históricamente los legisladores priístas son solamente levantadedos mecánicos, autómatas que avalan todo lo que les exige el gobierno emanado de su partido.
Y aunque los diputados panistas son exactamente iguales ante las administraciones emanadas del PAN, lo cierto es que en esta ocasión fueron los priístas quienes se prestaron a la maniobra legaloide de aprobar una supuesta reforma electoral a modo, para que Mario Marín Torres siga erogando miles de millones de pesos mensuales el mayor tiempo posible en aras de tratar de heredar la gubernatura a su delfín, Javier López Zavala y, al mismo, mantener vigentes las aspiraciones políticas de Enrique Agüera Ibáñez y Blanca Alcalá Ruiz, si el zetita mayor continúa sin crecer en las encuestas.
Desde luego que la mayoría parlamentaria del PRI tendrá que pagar un costo mediático y político por asumirse como una simple ventanilla de trámites del gobierno. Pero José Othón Bailleres, Humberto Aguilar Viveros y compañía están conscientes de que su imagen institucional (como poder legislativo) ante la ciudadanía es bastante mala y aprobar esta reformita simplemente la incrementará un poco.
También es obvio que entre los escenarios previstos por el PRI-Gobierno se encuentra una controversia constitucional que interpondrían el PAN, Nueva Alianza y, quizás, el PRD. Pero la esperanza (bien fundada además) del marinismo es que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se tarde uno o dos años en dirimir el asunto, para que si acaso llega a dictaminar que los diputados oficialistas cayeron en desacato, ya todo estará consumado.
Y digo que el marinismo-zavalismo tiene bien fundadas sus esperanzas en que la intervención de la SCJN en este asunto sea inútil, porque la historia demuestra que el organismo es bastante tardado en dirimir cualquier clase de temas, además de que en su seno prevalece un gran conservadurismo, que lleva a la mayoría de ministros a aprobar todo lo que hagan o dejen de hacer los gobernadores.
Claro que el PRI- Gobierno de Puebla seguirá desprestigiándose a nivel nacional y que algunos medios nacionales importantes, como Reforma o El Universal, podrían aprovechar la coyuntura, para criticar al marinismo. Sin embargo, la imagen de la administración poblana en el país quedó definida (para mal) desde hace bastante tiempo y un escándalo más difícilmente la empeorará.
Estocadas
- La maniobra legaolide de los diputados del PRI debe dejarles claro a los marinistas no zavalistas (Mario Montero, Valentín Meneses, entre otros) y a todos los precandidatos priístas, como Enrique Agüera, Blanca Alcalá, Jesús Morales, Enrique Doger y Jorge Estefan Chidiac, que el intento de imponer a Javier López Zavala como sucesor no conoce límites, tampoco respeta leyes ni presupuestos.
- Como ya se ha dicho, entre los beneficiarios de la reformita se encuentran López Zavala, Blanca Alcalá y Enrique Agüera, que podrán seguirse promoviendo como precandidatos con la investidura y recursos públicos. Incluso, el rector de la UAP y la alcaldesa se mantienen vivos en la sucesión gracias a esta imposición gubernamental.
- El caso de zavalita es especial, porque a primera vista lo beneficia el hecho de continuar pagando adhesiones, comentarios y loas a su precandidatura con recursos del erario estatal. Sin embargo, el hecho de que se mantengan en la pugna aspirantes mucho mejor posicionados en las encuestas que él y que no son odiados en Casa Puebla, como Blanca Alcalá y Enrique Agüera, puede convertirse en algo perjudicial para sus aspiraciones.
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