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En esto creo

 

María del Rocío García Olmedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Dónde me veo?, pues como gobernadora ¿cómo ves? Me veo trabajando hasta que pueda, por supuesto, me preparo para esa última etapa de la vida, en la que se tiene que ir haciendo ese ejercicio, no sólo de reflexión personal, sino de preparación, para llegar con dignidad. Me veo trabajando hasta que pueda, apoyando especialmente a la gente, a mi partido, en las políticas públicas y sin duda alguna a más mujeres.

 

El PRI es el lugar donde yo adquirí experiencia, responsabilidad, disciplina, y el lugar en el que poco a poco he ido teniendo algunas oportunidades para mi vida política.

 

Las mujeres debemos reconocernos a nosotras mismas, como somos, tal cuales, y valorarnos para con ello poder salir a la vida, y enfrentarla como nos toque pero, con esa certeza de que podemos aportar algo. Esa es una parte fundamental en la que he sido insistente con mi hija y mis nietas —en la medida de sus edades—, porque lo recibí de mi madre.

 

Guillermo Jiménez Morales fue uno de mis maestros de la vida. A veces ellos ni se imaginan, a lo mejor ni siquiera te acercas, pero observas cotidianamente su comportamiento, su manejo, su conducción, él es un ejemplo de eso. Beatriz Paredes, sigue siendo un ejemplo para mí, además de que hoy somos muy queridas amigas, he aprendido mucho de ella. Ella sigue vigente, actuante y continúa dándome consejos.

 

Soy una mujer realizada en todos los sentidos: en mi vida personal, familiar, como madre, como abuela, como hija. En lo profesional —yo soy abogada y tengo mi despacho—, y en mi vida política por supuesto que me siento satisfecha con lo que he logrado, esa es la parte fundamental de mi vida.

 

Es satisfactorio cuando gente, que hace mucho tiempo no veía, me reconoce —tengo participación pública desde 1974— cuando personas por las que en alguna época me tocó hacer algo, o apoyarlas en alguna situación de su vida, me recuerdan. Para mi fortuna eso sucede de forma muy recurrente.

 

De mi madre aprendí el sentido de la responsabilidad, del trabajo con resultados, de la honestidad, de la ética. Son conceptos que yo cotidianamente recuerdo, y que han sido fundamentales en mi vida. Ella es fundamental para mí, es un eje valiosísimo.

 

Soy una feminista nata y creo mucho en el trabajo de las mujeres; impulso el trabajo de las mujeres desde mis trincheras: en mis escritos, en la radio, donde me vaya desenvolviendo, donde esté, con cargo o sin cargo de representación proporcional.

 

Tiendo a la perfección y eso está mal, lo reconozco, soy muy exigente.

 

La amistad es fundamental en la vida de las personas, nada más hay que darse cuenta de quiénes son amigos. Yo tengo más de 30 años en la vida pública de este estado, y en ella he encontrado a muy buenos amigos y amigas, no muchos, por supuesto.

 

Cuando nombran a un varón en algún cargo, nunca le preguntan, ni nunca se discute en los medios de comunicación si tiene la capacidad para ocupar esa posición, cuando una mujer ocupa la misma posición es lo primero que preguntan todos. Todavía hay algunos resabios de carácter cultural que se tienen que ir superando poco a poco. Yo he sostenido siempre que el avance de las mujeres tiene eso, avances, pero también en muchas etapas, retrocesos.

 

Que se capaciten, que estudien —eso le sugeriría a las mujeres que incursionan en el ámbito político—, que intenten darse el tiempo suficiente para ello, y que lo conviertan en una disciplina en su vida, porque así, paralelamente, pueden ir incursionando con mayores certezas en la vida pública. Yo sigo estudiando hasta hoy.

 

Soy humano y también he tenido fracasos, quizá el que más me ha dolido fue en mi vida personal.

 

Soy una persona muy organizada, muy disciplinada y muy exigente conmigo misma. De manera que eso me ha permitido ir equilibrando mi vida familiar con mi vida profesional. Una ventaja que tengo es que empecé muy joven, de manera que también tuve a mi única hija, entonces eso me favoreció. Ahora que mi hija está casada, tengo todo el tiempo disponible, pero sigo siendo igual de disciplinada en la atención a mi familia.

 

Hoy la mujer representa un papel fundamental en la vida de este Estado y de este país. Es una construcción compleja y difícil para el reconocimiento de los derechos políticos, sociales, económicos y culturales de las mujeres.

 

Mi hija se ha de sentir un poco orgullosa de mí, de mi trabajo. Mi niñita y yo somos más que mamá e hija, sin perder ese papel. Somos muy amigas.

 

Ambiciono poder seguir teniendo la oportunidad de apoyar, de ayudar, para mí eso es fundamental. Tengo un programa de radio en Atlixco, desde hace tres años, que surgió, no pensando en que podría ser diputada o que ya traía una carrera política sino, como producto de la necesidad de informar a las mujeres sobre sus derechos, seguir haciéndolo es fundamental para mí.

 

La felicidad es un momento que hay que vivir profundamente.

 

Me gusta mucho leer en mi tiempo libre, de todo. Ahora con la diputación me meto a investigar temas como el nuevo Sistema de Justicia Penal en el país. Estoy leyendo mucho sobre rendición de cuentas y estos textos especializados trato de complementarlos con alguna novela que alguien me regale —como saben que me gusta mucho leer, la gente me regalan libros—. Mi autora es Simone de Beauvoir, he leído algunos de sus textos, incluso poesía. Otro que me gusta muchísimo, en otro estilo, es Juan María Ponce, el autor de El Gato, he leído todo de él.

 

Nado pero cuando no me da tiempo de ir al club, me salgo a caminar en el fraccionamiento.

Mi familia es muy pequeña, y hay más mujeres que hombres. Tenemos cinco generaciones vivas, de mujeres: mi abuela, mi mamá, yo, mi niñita y mis nietas. No sé si eso haya influido en mí desde pequeña para conducirme en el manejo de los derechos de las mujeres, no sólo en lo político, en general.

 

Estuve casada por muchos años, ahora ya no. En absoluto tuvo que ver mi trabajo político con mi separación, al contrario siempre recibí mucho respaldo de mi ex esposo, como lo sigo teniendo hoy de él.

 

Soy la única abogada de mi familia. Siempre fui muy inquieta en los temas que tenían que ver con leyes, con justicia, con cuestiones de carácter social desde joven, de manera que mis maestros y mis maestras desde la primaria y la secundaria me decían que iba derechito para derecho, y efectivamente.

 

 

 

Texto: Elisa Vega Jiménez
Fotos: Tere Murillo / Ulises Ruiz

 

 

 

 

 

 



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