Veracruz quiere devorarse Chicontepec
Dicho estado ya pidió a Pemex que instale una refinería en Tuxpan
Miguel Ángel Cordero
En contraste, en Puebla el Congreso envió a la congeladora un punto de acuerdo mediante el cual solicitaba al Gobierno del estado gestionar ante la Federación el establecimiento de la refinería
Veracruz le sigue comiendo el mandado a la administración marinista y evidenciando su pasividad. El estado con quien compartimos el histórico yacimiento petrolero de Chicontepec ya pidió a Pemex que la construcción de la refinería, planeada por el Gobierno federal, se haga en Tuxpan, pues el municipio ofrece el costo de tal obra más barato del país: apenas 640 millones de dólares. Incluso el Congreso de ese estado, ante la ratificación de la riqueza petrolera en tal zona, publicó un documento de asesoría a los municipios por donde cruza la veta de oro negro para aprovechar la posible derrama económica.
En contraste, el Poder Legislativo poblano, el miércoles, envió a la congeladora un punto de acuerdo mediante el cual solicitaba al Gobierno del estado gestionar ante la Federación el establecimiento de la refinería. Mientras el responsable de la Secretaría de Finanzas y Administración (SFA) elevó el costo de la construcción de esta industria a 5 mil millones de dólares, para pretextar que el Gobierno no tiene el capital para dicha inversión.
El diario Notiver publicó esta semana, ante el reconocimiento de riqueza internacional que existe en Chicontepec, que después del estudio hecho por la paraestatal Petróleos Mexicanos, “Viabilidad para Construir una Nueva Refinería en México”, se podría construir en Tuxpan, Veracruz por ser más barata y contar con todos los requisitos para su construcción.
El estudio refiere que en Tuxpan se localiza la terminal marítima por donde se hacen, actualmente, la mayor parte de las operaciones de importación de petrolíferos. Esta infraestructura y los poliductos a la zona centro serían utilizables en el caso de construir una nueva refinería en este sitio.
Al igual que en el caso de Tula, se ofrece construir un oleoducto desde la región de Chicontepec que cuente con acceso al suministro de gas natural. El Gobierno estimó para la paraestatal un monto de inversión de sólo 640 millones de dólares.
La nueva refinería deberá tener una capacidad de proceso de 300 millones de barriles de petróleo anuales. Se estima que el valor presente del proyecto se ubicaría entre mil 400 y mil 900 millones de dólares.
Incluso el Gobierno de Veracruz presentó como ventaja competitiva la velocidad de la obra, pues previó, con las condiciones actuales del mercado de construcción y con un programa de ejecución eficiente, que la edificación de una nueva refinería podría comenzar en 2010 para que inicie operaciones en 2015.
Agandalla el Congreso de Veracruz
El Congreso del estado de Veracruz le demostró al Poder Legislativo de Puebla la agilidad con la que debió actuar ante la noticia que Pemex difundió esta semana, la confirmación por empresas internacionales de 136 mil millones de barriles de petróleo en Chicontepec, pues los diputados de la vecina entidad publicaron un documento de asesoría a los municipios por donde cruza la veta de oro negro para aprovechar la posible derrama económica.
La publicación trimestral número tres de la revista Avanza, Órgano de Orientación Municipal, que aborda temas de asesoría y orientación para municipios, fue dedicada a Chicontepec y a la riqueza petrolera de su subsuelo. El documento fue enviado al ayuntamiento de esta comunidad veracruzana y además ya consta en la biblioteca del Poder Legislativo de dicha entidad.
Pero acá en Puebla apenas se analiza la posibilidad de que el gobernador del estado “solicite respetuosamente” al Gobierno federal que se fije Puebla como un estado factible para instalarse la refinería, ya anunciada por el presidente Felipe Calderón Hinojosa.
Aunque en opinión de la bancada del PAN —responsable de la propuesta—, Puebla se ubica en una zona geográfica que le da ventajas técnicas y financieras para poder desarrollar una refinería, la propuesta no fue aprobada por el Pleno del Legislativo poblano y se turnó para su estudio a la comisión respectiva, hecho conocido como “mandar a la congeladora” debido a la tardanza de estas discusiones.
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