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Gabriel Sánchez Andraca

 

 


 

 



Los problemas del PAN

 


No son nuevos los problemas internos que confronta el Partido Acción Nacional. Su llegada a la Presidencia de la República , en el año 2000, provocó fuertes diferencias entre los grupos que se mueven al interior del partido, que se han venido agravando con el tiempo y que pueden provocar su salida de Los Pinos.


Claro, la pérdida del poder no será solo por la división interna, que es algo que hay que tomar en cuenta desde luego, sino por su incapacidad de enfrentar con éxito los muchos y complicados problemas que confronta el país.


Es difícil gobernar a una nación con más de cien millones de habitantes, pero esa tarea se complica todavía más, si el grupo gobernante carece de experiencia, de sensibilidad política y de sensibilidad social y los panistas carecen de todo ello.


No es lo mismo estar en la cómoda posición de “partido opositor” criticándolo todo, sin obligación de hacer nada, solo exigiendo a otros, a los que están en el poder, que lo hagan, que tener la responsabilidad de resolver los problemas.


Lo estamos viendo: la carestía, el desempleo, la inseguridad, la falta de recursos, los graves problemas de salud, de educación, etc., son problemas que parecen no tener solución en un gobierno panista. No saben como afrontarlos, no saben que decir. Desde hace varias semanas repiten y repiten que la crisis ya tocó fondo y que vamos a salir muy pronto de los problemas que nos agobian y al mes siguiente repiten lo mismo y los problemas no se resuelven sino que avanzan. Gobernar de por sí es difícil, pero gobernar a una nación con tantas diferencias sociales, políticas, económicas y hasta raciales, debe ser dificilísimo.


Y la tarea se hace más dificultosa, si al interior del partido gobernante, no hay unidad. Y no puede haberla en un partido al que están llegando políticos que antes pertenecieron al que era el partido a vencer y se colocan a la vanguardia de los viejos militantes para encabezar esa lucha.

 

El caso del PAN en Puebla

 


Acción Nacional tiene desde hace poco más de treinta años, sus cotos de poder en la entidad poblana: Puebla-capital, Tehuacán, San Martín Texmelucan, Atlixco y en menor escala, Huauchinango y Teziutlán, son municipios en los que una o varias veces, el PAN ha triunfado y ha gobernado.


Sus triunfos han sido más persistentes en Tehuacán, Texmelucan y Atlixco y en los demás municipios han sido más bien esporádicos. No es pues un partido con presencia fuerte en el estado. Su fuerza se hace patente cuando los ciudadanos quieren castigar al PRI por algún mal gobierno o un mal candidato.


Pero a raíz del triunfo de Vicente Fox, en el 2000, muchos priístas con aspiraciones, tanto aquí en Puebla como en el resto del país, creyeron llegado el momento de poder chantajear a su partido, amenazando con pasarse al PAN si el PRI no les daba la posición política a la que aspiraban.


En muchos casos les dio resultado, pues el PRI con demasiada frecuencia, abusaba de la imposición de candidatos, por compromisos políticos y hacía a un lado a militantes leales y trabajadores. No fueron pocos los priístas que triunfaron en una elección bajo las siglas del PAN o de otro partido político.


Pero esa forma de actuar de los políticos empezó a ser mal vista por el pueblo en general: ¿Significaba que viejos militantes del Partido Revolucionario Institucional, estuvieron fingiendo siempre tener una ideología liberal y de avanzada, para convertirse de la noche a la mañana en militantes del partido que siempre había sido considerado como de derecha y reaccionario?


Pero del otro lado también empezó a surgir recelo: ¿A dónde quieren llegar los dirigentes del PAN, entregando posiciones de poder a ex militantes priístas y haciendo a un lado a los leales y esforzados panistas con años de militancia? ¿Los panistas conservadores, enemigos del artículo tercero constitucional, para quienes Benito Juárez fue un traidor y no un héroe; para quienes el libertador de México fue Agustín de Iturbide, un realista que a última hora se unió a la insurgencia por conveniencia personal?


¿De veras se pretendía como dicen algunos miembros de ese partido, ganar el poder, aunque se perdiera el partido?


En este dilema está el PAN de Puebla y las diferencias entre los panistas se hicieron patentes durante la reciente visita del único candidato a presidir ese partido, tras la renuncia de Germán Martínez.

 

¿Elegirán las bases al candidato poblano?

 


Ante los fuertes cuestionamientos que se le hicieron a César Nava, el aspirante y casi seguro dirigente nacional del PAN, éste respondió, como tenía que responder: Serán las bases del partido y no el comité nacional, quienes elijan al candidato a gobernador por el Estado de Puebla.


Entre quienes han sido panistas desde hace más de dos décadas y han hecho crecer a ese partido, ha surgido una interrogante: ¿De qué sirve trabajar, esforzarse para hacer crecer al PAN, para convencer a la gente de que somos la mejor opción, si al final va a llegar un ex priísta enojado con su antiguo partido y ese será el candidato al que tendremos que apoyar porque así lo determinó la cúpula  panista de la ciudad de México?


Es lógico que muchos militantes panistas se cuestionen sobre eso.


Indudablemente que en el caso de Puebla por ejemplo, el doctor Rafael Moreno Valle Rosas, es un político que supera en experiencia y en presencia a cualquier panista con aspiraciones, pero el problema radica en que el fue  en el pasado reciente, un priísta distinguido y eso es precisamente lo que muchos panistas se niegan a aceptar.

 

UN MILITANTE perredista, Fermín Mariano Matías, militante perredista de Puebla. El asesinato al parecer ocurrió en el vecino estado de Tlaxcala. Es urgente que esta muerte sea esclarecida lo antes posible por las autoridades correspondientes, pues de lo contrario, podría ser utilizada como bandera política de grupos interesados en generar problemas.

 

 

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