En esto creo
Óscar Anguiano Martínez
Candidato a diputado federal del PAN por el distrito V

Óscar Anguiano Martínez es un personaje que viene de una familia humilde, quedé huérfano de padre a los cinco años de edad, Dios sabe porqué se lo llevó. Soy el octavo de diez hermanos. Empiezo a luchar en esta sociedad tan complicada junto a mi madre que nos sacó adelante lavando, planchando y cosiendo ajeno, empecé a trabajar en el campo a la edad de cinco años. Mi origen es humilde, dedicado a la agricultura y ganadería. Pese a mi situación tan precaria logré seguir estudiando hasta culminar la carrera de físico-matemáticas y la especialidad en electrónica en la UAP.
Viendo que en mi municipio no había desarrollo, e inconforme con ello, me empiezo a incursionar en la vida política. Me organizo con un grupo de jóvenes y empezamos a gestionar descuentos para estudiantes, además logramos que el transporte trabajara más tarde porque ya no alcanzábamos llegar al pueblo. Al paso del tiempo me doy cuenta que si los jóvenes nos organizábamos podíamos llegar a lograr cosas que no hacía el viejo sistema, de tal forma que teníamos que generar un movimiento político paralelo al gobierno que estaba en función para poder derrocarlo y así fue como me involucro en las filas panistas.
Posteriormente el PAN me da la oportunidad para contender por la presidencia municipal y logramos el triunfo en San Martín Texmelucan por el periodo 1995-1999. Y nuevamente fui presidente municipal por el periodo 2002-2005. El hecho de que la gente crea en mi y vote por mi es porque me tiene confianza.
Hay dos clases de políticos: uno es el electorero que se aparece únicamente cuando aspira a un cargo público; y el otro es el político ciudadano que aunque no tenga ningún cargo siempre está cerca de la gente para apoyarlos.
Siempre he ofrecido sensibilidad política, humildad, credibilidad y, sobre todo, pongo todo mi esfuerzo para ayudar a la gente más necesitada. Y para que este México ya no sea un país tercermundista debe usar todos los medios que tiene para crecer, pero ha faltado disponibilidad política de parte de los que han ostentado un cargo público. Creo que puedo contribuir para que este México salga de la pobreza, la marginación y que el día de mañana sea un país altamente competitivo.
El viejo sistema del PRI siempre ha manejado los recursos a su antojo. Yo veía cómo entre ellos se decían: “te toca mañana, pasado te toca a ti” y así se repartían el poder, y por lo tanto siempre manifestaban que no había recursos económicos, porque sólo entre ellos se repartían, se apoderaban del erario que era de los ciudadanos.
Alguna vez el PRI me invitó a participar pero me di cuenta que con ellos mi municipio jamás iba a crecer. Me invitaron sólo porque en mi veían un grupo de poder dentro del PRI para jalar votos para su proyecto personal y no para beneficio del pueblo, por esas razones no acepté la invitación, pues no comparto su ideología y su forma de gobernar.
La política en Puebla es demagogia pura. Un gobierno que miente, que esconde la realidad, un gobierno donde el Congreso del Estado está hecho a la medida del gobernador, en donde los diputados del PRI están sujetos a lo que les ordena el gobernador “su amo”. Jamás defienden su distrito local, su comunidad, su sociedad, sólo defienden los intereses de su partido cobijando al gobernador. Mientras siga ese viejo sistema político en Puebla no va a pasar nada, tenemos que derrocar al PRI que no ha hecho más que empobrecer más a la gente.
Si hay un político al que me gustaría parecerme sería a Mahatma Gandhi, sin duda un político ejemplar.
El ciudadano tiene derecho a saber qué clase de político eres, por ejemplo, dónde naciste, qué ha sido de tu vida, qué logros has tenido, tu desenvolvimiento como ser humano —llámese familia, sociedad, en la vida académica, en los valores— de esa manera es como das certeza y garantía al ciudadano.
He sido y sigo siendo muy idealista, me he inspirado en los libros y cuando en alguno de ellos leía: “México tercermundista o en vías de desarrollo”, ¿por qué a México así lo catalogan, por qué lo subestiman? Cuando comparaba los casos de Japón, Alemania, la vieja Rusia, Estados Unidos o Canadá yo me preguntaba ¿porqué a México siempre lo minimizan? Yo pienso que algún día México va a ser un país desarrollado, un país de primer mundo.
En caso de llegar a San Lázaro lo primero que propondría en materia administrativa sería igualdad social, lo que implica que el campesino tenga calidad de vida. Otro tema sería el de los discapacitados que no tienen ninguna ley que los proteja, que asegure su existencia, un derecho y un beneficio social. La política en México tiene que cambiar totalmente. Tenemos que mirar hacia los que menos tienen.
***Dígame algunas cosas que no sabemos de usted
Uno de mis temores es que mi vida corre peligro en esta elección, que a pesar de la campaña sucia que están haciendo no les dé la mano todavía e intenten desaparecerme como hicieron con Luis Donaldo Colosio. Inclusive aparecieron unas lonas allá en San Martín en donde decía que si yo me seguía metiendo en la política me desaparecerían y eso sí me preocupa.
Cuando estoy solo pienso en mis tres hijos, en mi esposa, en mi madre, que la adoro y la admiro, y en este país. Algún día podré contribuir en algo para que México sea una nación competitiva a nivel mundial.
Me encanta el deporte, practico básquetbol, futbol y alpinismo. Cuando me queda un poquito más de tiempo me chuto los libros de Albert Einstein, me encanta leerlos.
La mejor herencia para mis hijos sería la educación, principios, valores y una carrera profesional, eso les dejaría.
Mi idea perfecta de la felicidad es cuando llego a casa y mis hijos corren a abrazarme.
Si me concedieran un deseo pediría que mi madre viviera toda la vida y que mis hijos sean felices.
Me siento orgulloso de haber crecido en la humildad y haber logrado muchas cosas a base de mucho esfuerzo. Básicamente eso me enorgullece.
La clave del éxito está en hacer tus sueños realidad, creer en uno mismo y ser positivo.
Yo ayudaría a Puebla quitando este viejo sistema y creando políticas públicas nuevas, sanas y transparentes. También propondría que los recursos sean aplicados de manera correcta en tiempo y forma.
En Puebla no hay equidad, hay políticos protegidos, la ley sólo se aplica para el más débil; realmente no existe legalidad, no existe un Estado de Derecho, hay muchos delincuentes en la calle y muchos inocentes en la cárcel por no tener recursos, y el gran tráfico de influencias que en Puebla se da mucho.
Texto: Lulú Horán
Fotos: Ulises Ruiz
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