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En esto creo

 

Augusta Valentina Díaz de Rivera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Soy panista un poco por tradición, mi mamá siempre fue panista, iba a votar por el PAN cuando siempre perdíamos, cuando todo mundo decía que era una locura, que los panistas eran pocos, que eran ilusos. En tiempos en que era difícil tener una convicción de esa naturaleza, mi papá nunca votaba, era una persona pues apática en cuestiones de voto. ¡Y bueno!, Yo crecí realmente educada en los valores democráticos por mi mamá. Al principio fue una convicción, como una resistencia, para algún día poder cambiar, sin conocer la plataforma del PAN, así es como nació mi panismo, un poco por contraste o por oposición.

 

Yo creo que esas libertades están consignadas en mi partido Acción Nacional, en otros partidos podrán decir que tienen “libertades” pero son alineados a su partido. Tú los ves como la férrea disciplina, una disciplina alrededor de convicciones, de intereses de grupo y no de interés por una comunidad, además nací viéndolo en el PRI, cómo todo se alineaba alrededor del interés de conservar el poder. Yo siempre he sido amante de la libertad, de todo tipo de libertades, convencida de los valores universales de la familia y de la vida.

 

Me enrolé de manera formal en una administración panista en el 99, en Atlixco porque ahí vivía. Aunque soy poblana de nacimiento y vivo en Puebla actualmente, en ese entonces ahí comencé, en cuanto me metí, pedí mi afiliación al partido de manera formal y soy miembro activo desde 2000.

 

Desde luego quiero ganar el distrito IX, es mi prioridad y legislar incluso para los que no votan o no creen en mi proyecto que no es mío exclusivamente, traigo detrás un partido con convicciones firmes y con una idea muy clara de lo que hay que hacer en una próxima legislatura, entonces yo a esas personas les digo que “voy a trabajar por ellas, incluso aunque no voten por mí”.

 

No hago promesas, son propuestas. Mi convicción es muy fuerte alrededor de pugnar por hacerlas realidad, pero en el asunto legislativo tú sabes que intervienen varios partidos para poderlas hacer realidad, entonces mi propuesta es trabajar, como trabajé cuando era diputada local, en la que no era yo ninguna diputada levantadedos, ni irresponsable, al contrario, fui la que más iniciativas presentó de mi partido y a la segunda que más le aprobaron.

 

Ofrezco honradez, no lo digo por mi contrincante, sino por el partido que me respalda. Honestidad, trabajo y compromiso. No voy a involucrarme directamente con líderes que me atraigan votos, que es como trabaja el PRI, con jefes de manzana, con líderes sindicales que son con los únicos que se comprometen en una relación exclusivamente electoral, sino, como siempre lo ha hecho el PAN, directamente con los ciudadanos.

 

Siempre trato de recordar mis inicios en el PAN porque me mantiene en contacto con la realidad. Cuando vas escalando en los puestos políticos, el tener contacto con más personas y más plural con otros partidos y puestos más altos, un poco te empiezas a despegar del piso, afortunadamente yo empecé de bien abajo, yo empecé repartiendo boletitos de turismo en el zócalo de Atlixco como funcionaria municipal, entonces acordarme de esos inicios, me carga de energía.

 

Yo creo que hemos crecido. Que somos mejores. No creo que hayamos desilusionado. Ocho años de Gobierno federal en el que de un millón de familias del programa que entonces era el de Oportunidades, pasó a cinco millones de familias, tuvimos un salto impresionante. Un Gobierno federal que tiene becas para que los jóvenes estudien, un Gobierno federal que ha implementado un programa exitosísimo que antes no existía de guarderías para que las mujeres trabajen.

 

El Gobierno de Felipe Calderón es un Gobierno que ha cumplido y como partido, claro que hemos cambiado y qué bueno, porque si no, hubiéramos cambiado no hubiéramos repetido en la Presidencia de la República. Yo creo que nos hemos adecuado al cambio, a los tiempos. No somos un partido solamente de oposición o contestatario, como antes éramos cuando no habíamos adquirido al poder, ahora creo que sabemos gobernar y lo hacemos muy bien.

 

No soy la única mujer en este país que trabaja, aunque a lo mejor es más notorio porque mi vida es pública. Igual que una mujer se levanta a las seis de la mañana y empuja un carrito de hotdogs desde su junta auxiliar hasta el Paseo Bravo y lo empuja durante dos horas y llega ahí y trabaja nueve horas y luego lo empuja dos horas de regreso. Pero lo hacemos todas para mantener una familia, para mantener una convicción, para trabajar y superarnos. La diferencia desde luego es el nivel económico tristemente, pero las mujeres “nunca cerramos la cortina”.

 

Estamos forzadas a ser las amas de casa porque todavía la cultura familiar y del país no avanza al grado que las mujeres tengamos la carga de las responsabilidades familiares, somos las que cuidamos a los viejitos, a los niños, guisamos.

 

Yo creo que todavía no supero el remordimiento de salir de mi casa e irme a cumplir con mis obligaciones. Hoy por ejemplo, como candidata. Claro que luego me entra el remordimiento de que no estoy con mis hijos todo el tiempo. Siempre es un pendiente así como “ay, chin, debería estar con ellos”. Entonces como que me da coraje porque los hombres se bañan, se ponen la ropa, se van a trabajar y no tienen ese conflicto interno, porque nosotras así fuimos educadas.

 

Creo que los hijos tienen que entender y vivir en carne propia el valor del trabajo. Yo tengo una hija que tiene que saber porqué trabaja su mamá. Eso sí, siempre se los dejo claro, les digo qué es lo que persigo, qué es lo que quiero y desde luego los educas en qué ellos tienen que seguir lo mismo.

 

Cada día hay más mujeres trabajando y es muy respetable que muchas otras se quedan en su casa educando a sus hijos. Yo decidí un buen día que yo era de las que quería salir de mi casa y trabajar, superarme. Claro que a las mujeres que prefieren su casa tienen todo mi respeto. Y también creo que los tiempos han cambiado y ahora los hijos tienen que ver que ambos padres trabajan porque además es una realidad, la mayoría de las mujeres trabajamos así sea que tengas el carrito de hotdogs, vendas Avón por catálogo o seas secretaria de Estado.

 

A mis hijos les emociona verme en la televisión, verme en un póster, les ilusiona que los amigos le digan “¡Ah!, tu mamá va para diputada” porque además con eso nacieron casi, casi, lo han visto desde muy chicos.
 
La verdad no me gusta guisar y es más, ni sé. Ni guiso, ni me gusta y nunca me ha gustado. No es por falta de tiempo, soy muy mala guisando y hasta se me quema el agua cuando la hiervo.

 

Ahora mi deporte favorito es caminar seis horas o siete diarias tocando las puertas para pedir el voto. No hago ningún otro porque sería demasiado. Con caminar por el momento me basta, también hago pilates, yoga, aeróbics me gustan ese tipo de deportes individuales que tengan que ver con la música y el baile.

Leer me gusta mucho. He leído varios libros de autores latinoamericanos. García Márquez, Vargas Llosa, Octavio Paz, sor Juana Inés de la Cruz, generalmente cuando alguien gana el premio Nobel procuro leerlo. Me gusta mucho la literatura Latinoamérica, sobre todo.

 

No tengo enemigos, seguramente tendré algunos adversarios pero yo nunca le he hecho nada a nadie a nivel personal como para que me odien, de ninguna manera. Sé que hay odios gratuitos, que por ahí los he de tener, pero prefiero no enterarme de quienes son, porque entonces no los saludaría de la misma manera.

 

Conozco varios países. Viví cuando era pequeña seis años en Venezuela, cuando era adolescente viví en Canadá, casada viví en Estados Unidos, también viví en Europa, en París y he viajado a muchos países de Centro América, muchos estados de la Unión Americana, países en Europa, pero no conozco nada en el Oriente y me gustaría conocer China, sobre todo, por la cuestión sociológica y cultural.
 
Desde luego que tengo aspiraciones de seguir subiendo y ascendiendo en mi carrera política. Desde luego que quiero hacerlo desde el servicio público, pero ahorita prefiero reservarme. En mi mente sólo está el ser diputada federal y desde ahí servirle a la gente y cumplir con las promesas de campaña.

 

Yo me veo trabajando bastantes años más, pero en veinte años me veo retirada, feliz, tranquila y me gustaría escribir. Incluso lo tengo en la cabeza, un libro del género fantástico de un planeta entero con varios países que tienen varios idiomas, formas de gobierno, cuestiones culturales, cuestiones psicológicas diferentes, estoy juntando información y lo empezaré a escribir.

 

 

Texto: Lulú Horán
Fotos: Tere Murillo / Ulises Ruiz

 

 

 

 

 

 



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