Viene delegado a desamarrar nudo ciego del PRI
Con reservas de que la sociedad poblana anteponga los menesteres políticos priistas por encima de sus preocupaciones cotidianas y el quehacer diario, la clase política de pipa, guante y French Poodle está a punto de atestiguar dos eventos cruciales al interior del PRI: La Convención de Delegados que ungirá a Javier López Zavala candidato a gobernador y la actitud que asumirá –fundamentalmente- Enrique Doger Guerrero a partir de la aprobación del método.
En sentido opuesto a los que otorgan poco kilataje a Doger Guerrero, me parece que mal tasar su capital político significaría un grave error del PRI. Y la victoria en consecuencia, cuasi inminente, tendría sus complicaciones y probables consecuencias. Siendo honestos, con una participación brillante, Doger pudo demostrar ser pieza fundamental del engranaje de un partido que lo requiere y apremia para repetir en el gobierno estatal, pero también pudo personificar el botón de pánico destellante capaz de dificultar las cosas.
Establecer acuerdos que conduzcan a la declinación de Doger no creo que sea un asunto fácil, si eso fuera desde meses antes lo hubiesen logrado. Pocos lo aprecian, pero Zavala y Doger son políticos con filosofías muy afines: ambos juegan a ganar, a triunfar, a ser líderes, mientras que el resto del pelotón de aspirantes –Chucho, Alberto, Víctor Hugo y Jorge Estefan- lo hicieron para ver qué prebendas obtenían y su actitud, el pírrico porcentaje de conocimiento y débil potencial de sufragio cosechado en las encuestas lo confirma.
Sin embargo, como el alemán Otto von Bismarck –“El hombre de hierro”, parecidísimo por cierto a Mario Marín- lo consigna: cuídate de las alianzas sentimentales en las que la conciencia de las buenas obras sea la única compensación de nobles sacrificios; me parece que el gobernador y la cúpula priista local y nacional tienen un margen bastante amplio de negociación con Doger, pero fuera de ésta evidentemente que consideran y asumen la ruptura si el sacrificio que pide el expresidente resulta demasiado alto, por ejemplo el de Zavala.
A estas alturas de la trama interna del PRI, sería ingenuo creer que Doger ignora que Marín no sacrificará bajo y por ninguna circunstancia a Zavala, porque hacerlo tendría la connotación de haber sido vencido por un exalcalde embravecido y el mandatario, igual que él, tampoco engulle siglas de perdedor.
¿Qué postura asumirá Doger ante el ungimiento inminente? No creo que haya muchas. Si acaso dos: aceptar una salida negociada de la contienda estirando la liga al máximo o asumir su salida del PRI.
Los escenarios probabilísticos B, C y D tendrían que ser tirados a la basura, estamos en la recta final de un ungimiento cantado años atrás. Marín no sacrificará a Zavala, más aún, podría adelantar el Consejo Político Estatal el mes entrante para acelerar el probable episodio de ruptura dogerista este mismo año y no esperarse al 2010. Puedo perder espacio, tiempo nunca, decía Napoleón.
En pocos días, arribará a Puebla un delegado especial del CEN del PRI para intentar desatar el nudo ciego que tiene estancadas las negociaciones de la candidatura a gobernador. Se sabe que el arribo del nuevo delegado no necesariamente obliga a Paloma Guillén a emigrar de Puebla.
Los primeros estados donde movimientos similares tuvieron lugar la semana en curso fueron:
Aguascalientes, Durango y San Luis Potosí. Allí, por ejemplo, los que desamarrarán los entuertos internos, por encomienda de Beatriz Paredes, serán Manuel Cavazos Lerma, Fernando Moreno Peña y Armando Romero.
Se supo que a Puebla vendrá un viejo político priista que poco ha visitado estos suelos; si acaso, en calidad de turista.
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Mal espectáculo daría Mario Montero Serrano si, como lo pronostican algunas columnas periodísticas, llegara a adoptar posturas berrinchudas y rebeldes por no verse favorecido con la candidatura a presidente municipal de Puebla, después de haber sido todo, ¡todo!, en el sexenio marinista.
Veamos. Fue dirigente estatal del PRI. Fue candidato a senador. Fue aspirante al gobierno. Notario suertudo del destino. Fedatario de una importante porción de la reserva Atlixcáyotl que cachó Ricardo Henaine. Es considerado para la alcaldía. Y, por si fuese poca cosa, es secretario de Gobernación. Sin incluir, por cuestiones de disimulo, la patria potestad del periódico oficial del estado que se ubica en pleno corazón de Puebla.
Qué culpa tiene Marín de la suerte tan perdedora de su amigo Montero. Aunque siendo honestos, esto del berrinche quizá no sea tan trascedente, pero si lo es que comiencen a filtrarse amagos del secretario de Gobernación, lo que significa que ya siente pasos en la azotea en el tema de la candidatura a presidente. Dicho en la jerga beisbolera: ¡la presidencia se va, se va y…!
Autoría intelectual.
***Si el Instituto Estatal Electoral recomienda a las encuestadoras que utilicen los términos correctos para referirse a los precandidatos, ¡qué diga cuáles igual que El porterazo que interpreta el cómico Eugenio Derbéz! **Ahora resulta que Montero es un riesgo si se emberrincha y se va del PRI. Francamente, no lo había pensado.
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