En esto creo
Juan Carlos Mondragón Quintana
Dirigente estatal del PAN. 31 años

Lucho todos los días con mi peso. Me frustra y enoja ver a la gente delgada que puede comer de todo, yo siempre tengo que resistirme a la tentación. Francamente nunca aprendí a cuidarme, desde chiquito comí de todo, salvo las verduras, ésas ni por error.
El sistema de complicidad que encabeza el PRI, mantiene a Puebla como el cuarto lugar en corrupción, el número 27 en educación, el 23 en esperanza de vida al nacer y 18 en competitividad. Hemos tocado fondo.
Ansío el día que cargue por primera vez a mi hija, que nacerá en un par de días. La llamaremos María, porque es un nombre fuerte, con personalidad y carácter. La educaré para que sea una mujer sensata, cariñosa e independiente.
A mi esposa la conocí desde que éramos muy niños, desde la primera vez que la vi, me gustó. Me dije que esperaría unos años para verla crecer y casarme con ella.
En Puebla no hay democracia. El PRI imposibilita la transparencia y mantiene la opacidad. Los diputados y el poder Judicial están para servir a los intereses del gobernador Marín.
Porque soy muy joven me critican de no tener experiencia y colmillo. Efectivamente, no sé robar, como le hacen los demás.
Me preocupa la situación de Acción Nacional. Tras ganar la presidencia de la República en el 2000, no hemos sabido comunicarnos con la gente, no hemos sabido convencer a los votantes. El peligro latente es que el pueblo se harte y deje de creer en la democracia.
Los políticos debemos buscar el bienestar y el bien ser. Más allá de lo material, debemos brindar posibilidades para la realización personal, provocar un desarrollo intelectual y espiritual.
Cuando era chiquillo quería ser ingeniero civil, me veía construyendo puentes pero la política me conquistó en la preparatoria.
No mezclo la religión con la política. Los políticos debemos buscar el bienestar de la gente, pero sin imponer culto, permitiendo siempre la libertad de los seres humanos.
Dios nos hizo a todos los seres humanos buenos por naturaleza. Aunque sin duda nosotros tomamos atajos para no hacer bien las cosas.
Quiero encabezar un proyecto que estimule un cambio radical en las personas, una transformación en el alma, una nueva actitud. Liderar un movimiento ciudadano que logre la transición a la democracia en Puebla.
Mi mayor debilidad es mi temperamento. Cuando no logro conseguir lo que quiero, me pega en la autoestima. No soy depresivo, pero francamente me enoja perder buenas oportunidades.
Admiro a Luis Ernesto Derbez, por su inteligencia y sensatez. De Juan Pablo Segundo quisiera tener la capacidad de liderazgo, de comunicación, ese gran intelecto y su gran visión.
A pesar de estar gordito hice natación, jugué frontón, un tiempo básquetbol, atletismo, lucha grecorromana, la verdad es que he hecho de todo aunque no he sido perseverante.
Estudié un año en una academia militar en Estados Unidos. Fue una experiencia muy dura, pero me reté a mí mismo. Aprendí la constancia, perseverancia y voluntad.
No me veo militando en otro partido. No podría defender otra bandera que no fuera la del blanquiazul. Estoy plenamente casado con su doctrina y visión.
El PAN está listo para gobernar Puebla, porque romperemos ese esquema de complicidades y sacaremos a nuestro estado del atraso en que el PRI lo ha sumido.
Si tengo tiempo libre voy al cine con mi esposa. Disfruto ir al campo, o salir con los amigos, bueno, ir hasta a un canta-bar. No canto, pero ya con dos o tres cubitas me animo, aunque no me gusta correr a la gente tan temprano cuando está divirtiéndose.
No aborrezco al PRI, no puedo decir eso. Debo reconocer que ha habido gente visionaria, pero ellos nos han llevado a ser los últimos en todo. Es un partido improductivo y dependiente del gobierno.
Mi frase favorita es “Ama y haz lo que quieras”, de San Agustín. El amor es la decisión de buscar el bien de los demás, aunque te caigan mal, el amor al extremo implica buscar su bien. Con esta regla este país y el mundo serían muy diferentes.
Leo de todo, excepto novelas. Prefiero temas como política o espiritualidad, suelo leer a los papas. Aunque en aspectos recreativos prefiero ir al cine.
La vida es una ley de karma, de causa y efecto. Si hago mal, indudablemente se me va a regresar y puede ser en ésta u otras vidas.
Texto: Índira Cerón
Fotos: Ulises Ruiz
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