Los adelantados de la política
Hemos hablado en este espacio, de los grandes problemas que propicia el adelanto de los tiempos políticos, problemas que no solo sufren los personajes o grupos involucrados, sino los partidos políticos en su conjunto y el pueblo en general.
Los viejos sabios de la política nacional, los dinosaurios de la ya casi centenaria Revolución Mexicana, sabían muy bien que para evitar desbordamientos, que propiciaran división en las filas de su partido; para impedir el surgimiento de odios y rencores entre los grupos contendientes por una candidatura, para mantener la tranquilidad social, había necesidad de establecer con toda precisión los llamados “tiempos políticos” a los que debían sujetarse quienes tuvieran aspiraciones a un cargo de representación popular.
Fidel Velázquez, el sempiterno líder de la CTM , pronunció una frase que resumía la importancia de respetar esos tiempos: “El que se mueve, no sale en la foto”, dijo.
El panista Vicente Fox y Quesada (el esposo de la señora Marta) rompió los tiempos y ganó las elecciones y eso provocó un verdadero desbarajuste en todo el país, pues ya siendo presidente de la república, al segundo año de su mandato, abrió la carrera para sucederle y causó un caos que terminó en la hecatombe del primero de diciembre del 2006, cuando el panista Felipe Calderón e Hinojosa, cuya elección resultó muy cuestionada, tuvo que rendir protesta ante un Congreso de la Unión tan revuelto, como nunca lo había estado en este país.
Se los dije, pero no me hicieron caso
Hace ya algunos años, en la entonces Escuela de Derecho de la UAP , en el grupo en el que estaba este columnista, había un compañero que tenía varias frases célebres, pero una en especial era repetida con frecuencia por algunos condiscípulos: “Se los dije, no me hicieron caso y ahí tienen las consecuencias”. Hoy la podemos aplicar al ver lo que está pasando en el PRI.
Adelantar los tiempos políticos, daña a los aspirantes y al partido al que pertenecen, al gobierno en funciones y en general al pueblo. Lo dijimos hace ya casi dos años.
Hemos visto como en los últimos meses los medios de difusión se han dedicado a informar sobre chismes y rumores políticos relacionados con los aspirantes a suceder a Mario Marín, en la gubernatura y a Blanca Alcalá, en la presidencia municipal. En los últimos días han estado manejando encuestas que los propios aspirantes mandan hacer y hacen caso omiso de las recomendaciones de la dirigencia estatal de su partido y de la delegada del comité nacional, que dicen una y otra vez, que las únicas encuestas que tienen valor, son las que el comité nacional ha mandado hacer con una empresa seria que fue escogida por los propios aspirantes.
El resultado de la primera encuesta debió darse a conocer ayer en la noche a los aspirantes y hoy veremos si la aceptan o la rechazan, pues en días recientes las cosas estaban tan tensas, que se podría dar un rompimiento en cualquier momento.
Son las consecuencias del adelanto de los tiempos, de no respetar éstos. Los aspirantes se desgastan y los desgastan, cansan a la ciudadanía, desprestigian a la política, desprestigian a su partido, quedan odios y rencores entre los diferentes grupos y hasta se distancian los compadres y amigos de toda la vida. ¿Vale la pena?
Hoy podemos repetir esa frase célebre de nuestro compañero y amigo: “Se los dije, no me hicieron caso y ahí tienen las consecuencias”.
Calderón, un Presidente guerrero
A don Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de México por la gracia de Dios, le gusta la guerra. Es sin duda, un presidente guerrero y como dijera don Germán Martínez, ex presidente nacional del PAN, gracias a Dios, es un “Presidente valiente”.
Sin plan, sin proyecto, a puro valor mexicano, nuestro gran Presidente, como diría el entonces famoso secretario particular del ex gobernador Aarón Merino, don Isidro Castorena Pedrero, refiriéndose en ese entonces a Díaz Ordaz, ha iniciado varias guerras y pelea en varios frentes.
Primero fue contra el narcotráfico, una guerra larga, sangrienta y costosa, que parece estar perdiendo; inicia otra contra el sindicalismo independiente al desaparecer a la paraestatal Luz y Fuerza del Centro, cuyo objetivo fue acabar con el Sindicato al que el oficialismo acusa de causar la ruina de la empresa, como si éste tuviera a su cargo la administración.
Y no conforme con lo anterior, manda al Congreso un Paquete Fiscal, que provoca divisiones, enojos y gritos entre diputados, senadores y dirigentes políticos de los tres principales partidos del país. Que provoca descontento entre las clase media y empresarial y que en el Senado de la República está sujeto a revisión que amenaza con devolver a la Cámara de origen corregido y disminuido.
Ya encarrerado y enojado por la falta de apoyo a su propuesta, don Felipe abre fuego contra los empresarios, los grandes, que no solo eluden el pago de impuestos, sino que nunca han pagado.
La guerra está en su punto, don Felipe tendrá que atender todos los frentes como general en jefe. Lo malo para él es que no tiene un buen equipo. Sus primerizos secretarios de estado carecen de experiencia, pero sobre todo, de sensibilidad política y social. No más vea lo que le hizo el presidente nacional de su partido, don César Nava. Le echó la perrada encima. Así no se puede.
Los grandes líderes empresariales ahora sí están enojados y cuidado, que ellos son parte sumamente importante de los llamados “poderes fácticos”, los que mandan pues en este país.
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