En esto creo
José Carlos Orozco de la Isla
Director general del Instituto Poblano de la Vivienda

Aunque soy oriundo de Querétaro, ya tengo 23 años viviendo en Puebla, es una ciudad que adoro y que estamos sirviéndole con mucho gusto. Soy poblano de corazón aunque no de nacimiento.
Me encanta leer libros de novela, sin duda del escritor Gabriel García Márquez y otros de novela política.
A ratos disfruto de la música de jazz, y por qué no decirlo, de los 70 y 80; en el género romántico me fascina escuchar al cantante español Pablo Abraira con la canción “Amor Marinero”,es la Biblia para mí.
(Risas)
Como priista nunca he participado en nada de mi partido. Si se dieran las circunstancias y en un momento dado el partido me eligiera para contender por una diputación, con mucho gusto lo acepto. Lo que sea y pueda lograr con honestidad es bueno para mí.
Uno de mis hobbies es jugar golf. También corro de seis a siete kilómetros diarios para desestresarme y empezar bien mi día de trabajo, afrontando los problemas cotidianos.
El gobernador Mario Marín me da la oportunidad y la confianza de participar en su gobierno, ocupando el cargo de director del Instituto Poblano de la Vivienda (IPV).
Mi mayor pasatiempo es esperar el sábado y disfrutar de una comida acompañado con mis tres hijos, eso es uno de mis mayores placeres como padre de familia.
Prefiero el cine que ver programas de televisión. Me fascina el cine francés y el español, son un deleite.
En particular siempre he estado ligado a las cuestiones de vivienda, tengo experiencia en el ramo, ya son 23 años.
Mi carrera durante estos 23 años dentro y fuera del gobierno ha sido para la vivienda. Inclusive yo tuve una inmobiliaria de forma particular.
Estoy separado de la madre de mis hijos, pero eso no ha limitado mi desarrollo profesional; mis hijos están conmigo, situación que me da mayor beneplácito y doble esfuerzo como padre.
Creo que el ir atendiendo y resolviendo las broncas me tranquiliza, pero sobre la satisfacción que sientes al ver cuando las personas de escasos recursos reciben sus títulos de propiedad y ver esas sonrisas y paz en sus rostros me reconforta.
Tenemos una cartera vencida de 140 millones de pesos. Las casas tienen un costo pero es simbólico, obviamente para la gente con escasos recursos y que no tiene otra oportunidad más que esta; de ahí Programa Oportunidades.
Recibí un instituto que por las necesidades naturales, había tenido que ejercer la figura del comodato en algunas unidades habitacionales. El comodato se hace en calidad de préstamo y no estoy de acuerdo con ello, toda vez que no te da la certeza de ser el propietario de la vivienda.
Mi mayor logro fue haber abierto una oficina con cero pesos, cero centavos. En ese momento casado y con tres hijos, confieso que fue muy difícil, pero a base de lucha y esfuerzo pudimos salir adelante.
Como premio la vida me dio lo que siempre quise ser: director del Instituto Poblano de la Vivienda. En algún momento el columnista Mario Alberto Mejía escribió algo así: “Su mayor deseo es ser director del IPV…” pues ese deseo se cumplió, aquí estoy sirviendo hasta que me lo permitan.
Soy fanático del mejor equipo de fútbol: Chivas Rayadas del Guadalajara(no hay otro),y El Barça como el máximo equipo extranjero.
Sentí un temor inmenso cuando nacieron mis hijos.
Virtud es lo que todo ser humano debe poseer, y como tal me nace. El saber escuchar a las personas, el progreso y la pulcritud.
La injusticia. Es algo que no puedo ni debo tolerar.
Texto: Lulú Horán
Fotos: Ulises Ruiz
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