Inicio >> Columnistas >>Personajes

Columnistas

   

Personajes
Alfonso Diez

[email protected]


 

Político sin rumbo

 

 

Lenin decía que la Izquierda era la enfermedad infantil del Comunismo. Se refería a los que lograron la caída del régimen zarista, tras la Revolución de Febrero de 1917. Concretamente a Aleksandr Kerensky y a sus seguidores, que a su vez cayeron durante la Revolución de Octubre, encabezada por Lenin y los bolcheviques.


Decía que no eran revolucionarios, solamente reformistas, porque los cambios que querían hacer en Rusia una vez depuesto el zar eran superficiales. El verdadero cambio, afirmaba el líder que transformó a Rusia en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, estaba en dar el salto al socialismo y lo logró.


El anterior es el caso, toda proporción guardada, de algunos de nuestros legisladores y de una gran parte de los que se autonombran de izquierda: son superficiales, gastan la pólvora en infiernitos, no tienen profundidad, no tienen verdadera preparación ideológica.


La mejor muestra de este tipo de ejemplares “de izquierda” la dan Gerardo Fernández Noroña y Jaime Cárdenas, ambos diputados por el Partido del Trabajo. El primero vocifera, exhibe su rechazo al presidente Calderón y en cuanta oportunidad tiene intenta ridiculizarlo, burlarse de él. Ahora, tanto Noroña como Cárdenas, exigían que Felipe Calderón fuera personalmente a entregar al Congreso el Informe Presidencial anual.


Su argumento es que la Constitución dice que “el presidente debe presentar el informe” y afirman que eso significa que tiene que ir personalmente, cuando la realidad es que el texto constitucional no limita al presidente a hacer la entrega de esa manera, lo puede hacer por medio de un enviado, que es de alto nivel, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.


No sólo no está obligado a ir, debe permanecer ausente del Palacio Legislativo, porque los cambios que hizo la anterior legislatura así lo establecieron. Cuando Vicente Fox era presidente sufrió la grosería de ciertos legisladores “de izquierda”, que le impidieron entregar y leer su informe, como se acostumbraba desde hace décadas; en consecuencia, los primeros legisladores de este sexenio acordaron que el presidente ya no fuera al Congreso con el objetivo señalado.


Lo que Cárdenas y Noroña querían en realidad era la oportunidad de tener enfrente al presidente para humillarlo, insultarlo, y burlarse de él. En uno de sus desplantes característicos, Gerardo interrumpió la plática de Gómez Mont en la Cámara de Diputados con otros de sus compañeros (cuando fue a entregar el Informe Presidencial) para reclamarle que no hubiera ido el presidente, pero resulta que en el sexenio de Fox como Primer Mandatario, Noroña hasta al suelo se tiraba para protestar por su presencia en el lugar.


Le exigió además (al titular de Gobernación, en el encuentro aludido) que Felipe Calderón renunciara a la presidencia, porque era un presidente ilegítimo. El tema ya fue rebasado, Calderón lleva tres años en el puesto y otros funcionarios y legisladores del PRD, como Marcelo Ebrard y Carlos Navarrete (Jefe de Gobierno del DF y Coordinador de los Senadores) siguen las normas que dicta la más elemental educación en su trato institucional con el hombre que encabeza el Poder Ejecutivo. Ebrard hasta le aplaudió durante la lectura del Informe en Palacio Nacional.


Gerardo es un muchacho inestable, emocionalmente un niño. Es evidente su rebelión ante la autoridad, que refleja algún problema con la figura paterna: hace berrinches, grita, patalea, se enfrenta a los cuerpos de seguridad que cuidan al presidente… Y todo, para qué. El que pierde es él, no el presidente, que nunca se ha rebajado al nivel de quien lo ofende.


Alguna vez pudo Noroña engañar a cierto sector de la población, pero a fuerza de machacar en un tema trillado, la mayoría se le ha volteado. Esto lo saben Jesús Ortega, Marcelo Ebrard y Carlos Navarrete, por eso su actitud ha cambiado. Saben que viene la elección para presidente en el 2012 y no quieren pasar ante los votantes como rebeldes y berrinchudos, la imagen que tienen que construir es la de políticos serios, que saben negociar y alcanzar la estatura de estadistas. Nadie, desde luego, concedería tal estatura a Noroña.


Volviendo a las líneas iniciales de este “Personajes”. El fundador de la Unión Soviética afirmaba que el Estado Socialista se transformaría en Comunista cuando cualquier cocinera pudiera ser Jefa de Estado. Su idea era que la población tenía que madurar, crecer intelectualmente, ser mejores seres humanos, hasta el punto de que cualquiera pudiera encabezar el gobierno.


Y ese es precisamente el problema de la izquierda mexicana: es infantil, le falta profundidad; causa problemas, pero no propone soluciones; le apuesta al fracaso de Calderón, suponiendo que tal suceso significaría su triunfo. Pero se equivocan, si este sexenio resulta un fracaso no va a haber ningún crédito para el PT ni para el PRD, si acaso para el PRI.


No se dan cuenta que con su actitud rebelde le están haciendo el caldo gordo a Peña Nieto. No ganan nada con sus tomas de tribuna, ni con sus marchas y/o manifestaciones, ni con la ofensa permanente el presidente, salvo causar molestias a la población; pero, como el temerario irreflexivo que se envalentona y le echa bronca al que se deja, creen que con esas actitudes de exhibicionismo van a proyectar la imagen de ser más fuertes.


Eso no es ser de izquierda. Eso es simplemente ser un bravucón, que pagará las consecuencias de su actitud tarde o temprano.


¿Quieren ser de izquierda en verdad? Prepárense, estudien Historia, Filosofía; nadie puede ser un buen político “de Izquierda” si no conoce a fondo a Marx, Engels y Lenin; analicen los movimientos de masas a lo largo del último siglo.


Se derrumbó el Socialismo ¿Saben por qué?


¿Tienen en mente una tercera vía?, de acuerdo, propónganla, pero actúen civilizadamente, no rebajen el significado de ese término: Izquierda.


Qué diferentes eran a mediados del siglo pasado. Líderes auténticos, preparados para el debate de ideas, no para la imposición por medio de la fuerza-


¿Reformista, o Revolucionario? ¿Kerensky, o Lenin? Para solucionar las crisis por las que atravesamos se requiere de transformaciones profundas, no de maquillajes. Revolución de ideas, de estructuras, de formación.


No tomen estas líneas como un ataque, ni al que las escribe como un enemigo, son una invitación a la reflexión. ¿Los otros políticos, los otros partidos? Ya les tocará su “Personajes”, hoy es el turno de la Izquierda.


Dialoguen, no vociferen. Esgriman conceptos, no amenacen con bravuconadas. La prudencia y la tolerancia siempre han estado del otro lado, ¿no caben en ustedes? La Izquierda, evoluciona o muere. ¿Podrán evolucionar?


Actúen con altura de miras. Es necesario parecer, no sólo ser. Para crecer, se requiere que el pueblo les otorgue otra etiqueta, que no tienen en la actualidad: la de políticos pensantes, preparados, justos, que hacen todo para lograr los mejores resultados, inclusive apoyar iniciativas de otros partidos y del presidente, unidos por una causa común: el bienestar  y la superación de toda la población.


Y finalmente, traten a los demás como les gustaría ser tratados. Si su comportamiento es de patanes, ese mismo trato merecen. Si se percibe que pueden ser magnánimos y educados con el enemigo, la calificación que obtengan será mayor. Recuerden que, como decía Jesús Reyes Heroles, en política la forma es fondo.


El fondo, en este caso, es el cambio a favor de las mayorías que un político de izquierda busca; la forma, su calidad moral la determina.


Recuerden a Rudyard Kipling: “Si al odio no respondes ni con odio ni intriga… Si la verdad que dices es tal que repetida no puede el malvado torcerla al deshonor… Si no hay rival ni amigo que hiera tu decoro, si bueno para todos te sabes retraer… Y si el febril minuto para ti siempre fuera sesenta victoriosos segundos en un haz, ¡Hijo mío, del mundo la conquista te espera!, pero más todavía, ¡Todo un hombre serás!”.

 

 

 

> Columnas anteriores

 

 

 


       

 



     PUBLICIDAD