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Guillermo Barba

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DÓLAR vs. EURO: ¿QUIÉN PARA CAMPEÓN?

 


Los ciclos duales de los mercados se manifiestan por todas partes, y por supuesto también en lo que se refiere a los propios medios de intercambio entre las personas. Es decir, en la mercancía que se usa como dinero. Así tenemos que, históricamente se ha pasado de usar unas veces productos tangibles como oro, plata etc.; y otras, simple papel moneda. En la Era de la información muchas veces ni siquiera es de papel, sino digital, completamente abstracto. Este ir y venir entre uno y otro, a modo de péndulo, podría servirnos de brújula para saber que, tarde o temprano, todo dinero fiat como el actual, acaba en el panteón del tiempo.


Hoy en día, cada vez son más las personas que incluso instintivamente, saben que algo anda mal todavía en el sistema financiero, y con el dólar en particular. Ante este escenario, a diario se voltea a ver al euro como su sucesor natural. Sin embargo, debemos decir que éste enfrenta sus propios retos de cara a la nueva década, razón suficiente para dudar de su supremacía futura. Particularmente cinco países están causando preocupación entre los integrantes de esta unión monetaria, y que ya se conocen como los PIIGS (personalmente no me gusta ese término pues puede resultar ofensivo, toda vez que pig, es cerdo en inglés). Este acrónimo se refiere al grupo integrado por Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España (Spain), que enfrentan serios problemas comunes como desempleo, déficits públicos y sobre todo deuda creciente. El nerviosismo proviene de que, ante la falta de recursos suficientes, tienen que recurrir a un crédito relativamente más caro que para otras naciones. Ahí se les genera un círculo vicioso: deben más, pagan tasas más altas y mientras su economía se sigue desplomando. De nuevo, disminuye el ingreso gubernamental y el ciclo vuelve a empezar, pero en un agujero más profundo.


El euro es utilizado en 16 de los 27 estados miembros de la Unión Europea, por lo que si alguna de sus partes se debilita, su valor podría resultar afectado en favor del billete verde. Y es que pese a todo, el mito de que el dólar es la inversión “más segura”, sigue existiendo.


Hace unas semanas, Dubai fue un muy pequeño botón de muestra de que las deudas soberanas, son uno más de los obstáculos a librar por la economía global. En otras palabras: cuando un país no tiene más recursos para pagar ni los intereses de sus compromisos, entra en moratoria como cualquier persona para reestructurar sus pasivos, causando pánico entre los inversionistas que creyeron en ellos. La confianza se pierde. De todos es sabido cómo opera un efecto dominó, y eso exactamente podríamos enfrentar. Para darnos una idea del ancla que pueden significar los PIIGS para el euro, se estima que la deuda pública de Grecia representa ya alrededor del 125 por ciento del total de su Producto Interno Bruto, según Standard & Poor’s. Por otra parte, su déficit fiscal ronda actualmente el 12.5 por ciento del mismo indicador.


Como ya hemos abordado en otros artículos, nuestro principal cliente y socio comercial, Estados Unidos, también es vulnerable y nos arrastra con él. De tal suerte que podemos esperar más y más impresión de dinero galopando por el mundo que, como demuestra la historia, tarde o temprano termina detonando una carrera incontenible de precios. Usualmente es la forma en que se busca escapar de este tipo de apuros. Tal inflación generándose de forma simultánea a escala internacional, no tiene precedentes, por lo que es difícil predecir sus alcances.


En esta, la pelea estelar, ¿quién resultará vencedor? Como en un encuentro boxístico, ambos púgiles -dólar y euro, ganarán alternativamente algunos rounds. De hecho, es posible que veamos próximamente un rally (alza), que frene temporalmente la caída del primero frente al segundo, observada hasta hoy. No obstante, un retador más fuerte los seguirá venciendo a ambos en el largo plazo por nocaut: el oro.

 

En realidad lo ha venido haciendo los últimos años, y ni siquiera se vislumbra cómo podrían darle revancha.
Tarde o temprano habrá que pagar los excesos cometidos. Llegará el día en que, con la subida masiva de tasas de interés, la madre de todas las burbujas se reventará. En ello reside la importancia de que, como individuos o naciones, fomentemos invertir en educación financiera y activos reales, que preserven nuestro poder adquisitivo. No contar con ellos sería como quedarse fuera del Arca, en el gran Diluvio.

 

Nos leemos el próximo viernes. Twitter: memobarba.

 

 

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