Lobos por Corderos (Montero y su Estrategia de Guerra)
Mario Montero Serrano es un tipo inteligente y, como tal, perverso.
Sumamente perverso.
Quienes lo conocen saben cómo se mueve y en qué espacios. e
Es un lobo solitario que se agazapa para saltar.
No podía ser de otra manera.
Y es que Montero tiene un olfato político brutal.
A él se deben –al decir de varios actores políticos- algunos de los últimos intentos por desestabilizar al PRI y a su virtual candidato a Casa Puebla: Javier López Zavala.
Veamos.
En un primer momento, Montero se alió a Blanca Alcalá Ruiz, presidenta municipal de Puebla, una vez que en sus análisis ella era la fórmula perfecta para que él accediera a la candidatura del PRI al Palacio de Charlie Hall.
A partir de entonces, el secretario de Gobernación empezó a asesorar a Blanca en todos sus movimientos.
Todos los días, a todas horas, le aconsejaba cómo moverse y qué actitudes tomar en la puja por la candidatura a Casa Puebla.
Pero, ya se vio, las cosas no se acomodaron y vino el inevitable desencuentro.
Los reproches no escasearon.
Y la complicidad vivió el invierno de su descontento.
A la par, fiel a su gusto por la perversidad, Montero empezó a reunirse con Enrique Doger Guerrero.
Sabedor de la antipatía que el ex rector de la BUAP tenía por López Zavala, el secretario de Gobernación fue alimentando los prejuicios y, en consecuencia, las enemistades.
No sería descabellado concluir que detrás de los afanes de Doger por descarrilar la sucesión estuviera, celebrando en lo oscuro, la imagen de nuestro personaje.
Un correo recibido ayer por el quintacolumnista así parece confirmarlo.
Vea el lector:
“Durmiendo con el Enemigo. Decepcionado estoy de trabajar en la esfera del poder. Se pudiera pensar que la lucha por poder, el adversario es aquel que está fuera del círculo cercano, aquel que es ajeno al ánimo, a la confianza y a las decisiones que se toman en momentos coyunturales; al menos eso es lo que pensaba pero la realidad supera ese pensamiento.
“Y es que en la política, con miras a la sucesión gubernamental, esa visión es un sueño porque en la lucha por el poder lo que menos importa es la cercanía y la confianza; en la lucha por el poder esas dos condiciones se rompen porque lo que importa es obtener el trono a como dé lugar, sin importar traicionar, no importa nada más que el poder por el poder.
“Y es que dicen que divide y vencerás y la verdad es que eso es lo que al menos le ha funcionado a Mario Montero Serrano, quien en su deseo personal por ser presidente municipal no ha reparado en alentar una ruptura entre López Zavala y Enrique Doger por la aspiración a la gubernatura de Puebla por el PRI; porque mientras estos dos personajes se enfrentan, el secretario de Gobernación cree que la tiene “libre” por la presidencia municipal
“Al menos eso es lo que se encargan de pregonar, sus esbirros, quienes no reparan en enviar mensajes de ataque contra López Zavala vía Doger, con quien Montero comparte la “enfermedad del poder por el poder”. Eso trasciende en los pasillos, incluso en los de su partido.
“Sus estrategas, los de Montero, aseguran que eso le traerá dividendos a su jefe, a ese proyecto de que en una de ésas, en lugar de despachar en palacio municipal, siga despachando en Casa Aguayo, ya no en la planta baja sino en la arriba, aunque eso solo una falacia que vive en su mente.
“Así se mueve ya, negado a aceptar su realidad, que no es él quien figura en la sucesión gubernamental, bueno no al menos como él lo quisiera. Sin embargo, ya se siente, actúa, se placea y ordena como si él, y no otro, vaya a ser el elegido”.
Hasta aquí el perturbador mensaje.
Termino:
Fuentes universitarias también ven las manos de Montero y de Doger en la embestida que en los últimos días ha sufrido Enrique Agüera Ibáñez, rector de la BUAP, a través de Internet.
¿Alguien entiende el guión de esta película?
En los Cinco Años de El Guardián. Conozco a Lety Ánimas de toda la vida.
La recuerdo declamando desde niña y asustando a todo mundo con su actitud valiente y crítica sobre la política y los políticos.
La recuerdo desconfiando permanentemente de los discursos oficiales, inquiriendo a todos a la menor provocación.
Metida en una mirada inteligente e irónica, Lety fue construyéndose una imagen de respeto en la ciudad de Puebla, donde participó en varias luchas románticas y legendarias.
Como buena abogada, no le apostó a hacer dinero lucrando con su profesión.
Al contrario: se puso del lado de los desposeídos e inauguró, junto con otras abogados y abogadas, una función social desconocida para la época.
Lety horrorizó a todos cuando se hizo militante del extinto Partido Revolucionario de los Trabajadores y cuando, micrófono en mano, leía discursos incendiarios y provocadores.
Fueron días y meses felices para ella, pero algo se derrumbó cuando don Melitón Hernández, compañero suyo en las lides troskistas, fue asesinado arteramente en en el pueblito de Nanacamila, Zacatlán.
Lety, faltaba más, reaccionó furibunda y señaló con rabia a los asesinos del entonces candidato a diputado.
La veo todavía llorando en ese entierro serrano, bajo una lluvia incisiva, y gritando con otras dos compañeras suyas: “¡Porque la sangre derramada será vengada!”.
Con los años, Lety Ánimas incursionó en el periodismo y su carácter se fue haciendo más noble.
En este oficio de tinieblas, empezó desde abajo: desde las redacciones con olor a cigarro y polémicas ciegas, pero luminosas.
Y fue picando piedra poco a poco.
Un día decidió quemar sus naves en Puebla y regresó a Huauchinango.
Al poco tiempo fundó con manos amigas esto que hoy conocemos como El Guardián: un espacio lúcido e inteligente para lectores críticos.
Hace cinco años inició esta aventura con jóvenes reporteros y poetas, algunos de los cuales integraron las redacciones de Cambio de la Sierra y varios noticieros de la XENG.
Sus nombres todos los conocen.
Sobre todo quienes a diario siguen los pasos de El Guardián.
Por eso, hoy, desde este frío invernal sin madre, envío con estas líneas un abrazo solidario y respetuoso a quienes siguen empecinados en hacer el mejor periodismo de la sierra norte de Puebla.
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