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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

 

 

 

La Cereza del Pastel Marinista

 

 

La obra central de Manuel Bartlett Díaz fue el Centro de Convenciones, en la zona de San Francisco.
A ese lugar van las novias en busca de vestidos, los charros en busca de sombreros y los abogados en busca de togas y birretes.
Bartlett le llamó al edificio: “la cereza del pastel”.
Melquíades Morales quiso ser recordado por los poblanos como el gobernador carretero.
Y se puso a construir magníficas carreteras en aras de cumplir su cita con el destino.
Y vaya que lo fue.
Por un tiempo.
Por una temporada.
Pero llegó Mario Marín Torres y terminó borrando la obra carretera no sólo de Morales Flores.
(Faltaba más).
Borró la obra en cuestión de cuando menos cinco gobernadores juntos.
Esto que digo, ya lo sé, no es políticamente correcto.
Y es que lo que está de moda es vituperar a Marín con toda clase de adjetivos calificativos.
(Cuando lo hice con Arturo Rueda en su momento no vi a ninguno de los nuevos francotiradores a nuestro lado. En realidad estaban agazapados cobrando como diputados -Moreno Valle- o como alcaldes -Doger Guerrero-. ¿Y qué decir del gremio periodístico?).
Lo cierto es que este sexenio ha  sido pródigo en obra pública.
El caso más espectacular es el de la Vía Atlixcáyotl, que amenaza convertirse en Boulevard Bicentenario para desgracia de los dueños  de los negocios que ahí arriesgan su dinero.
Y es que el eventual cambio de nombre de la vía les provocará severos dolores de cabeza en materia fiscal y comercial.
(Pero ese es otro tema).
La Vía Atlixcáyotl es la cereza del pastel del gobierno marinista.
Y por una razón:
Porque pese a los complots orquestados por Mario Montero Serrano y su socio constructor se terminó en un tiempo récord.
Y algo más:
Le da a los poblanos la posibilidad de lucirse a los ojos del mundo.
Críticas habrá, sobre todo de quienes hicieron puentes elevados en sentido contrario al sentido común.
No importa.
Lo cierto, lo real, es que, hoy, los poblanos (yo no lo soy: soy serrano) tienen la oportunidad de convertirse en ciudadanos del mundo, cosa nada fácil para los tiempos que vivimos.
Salud.
Es decir: celebremos sin rencores ni angustias, oh, Gutierritos.


 

 

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