¡Qué Horror! ¡Qué Asco! ¡Los Funcionarios Públicos Hacen Política!
Hay quienes se horrorizan de que los funcionarios públicos hagan trabajo partidista.
Esto que es normal en todas las democracias –tanto en Estados Unidos como en Europa- despierta en México, y ahora en Puebla, una singular aversión.
Y peor aún: novedad.
Ni modo: son los costos de la ignorancia en materia política.
Ignacio Mier Velasco, que bien sabe de esas cosas, podría ilustrarnos al respecto si nos platicara cómo durante su periodo en el PRI el gobernador Manuel Bartlett Díaz instruyó a todos los funcionarios públicos de primer nivel a que se incorporaran al trabajo partidista desatendiendo incluso sus obligaciones.
Tan bien lo aprendió nuestro personaje, que cuando fue secretario general del Ayuntamiento de Puebla, en tiempos de Enrique Doger Guerrero, hizo lo propio… y más todavía.
Es decir: uso y abusó del erario en temas partidistas y dio órdenes, junto con el alcalde, de que todos, absolutamente todos, se incorporaran a las campañas de los candidatos dogeristas a las diputaciones locales, en particular a la de Jorge Ruiz, ex tesorero de esa administración.
Y lo hicieron, cómo olvidarlo, en horas de trabajo.
Y con el presupuesto en la mano.
Gobierno van, gobiernos vienen, y la historia se repite.
Lo mismo hizo Melquíades Morales en su administración, tanto así que desde la estructura de Finanzas se llegaron a financiar hasta campañas en otros estados de la república.
Sólo falta que a estas alturas los funcionarios públicos pierdan sus derechos políticos.
El mejor ejemplo de esto es Felipe Calderón Hinojosa, quien acudió en horas de oficina y en pleno día hábil a un acto partidista realizado en la ciudad de Puebla.
Con él vinieron el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el secretario de Hacienda y Crédito Público.
Y hablaron de política partidista y de todas esas lindezas de las que hablan los políticos cuando se reúnen.
Pepe Doger Contra los Vampiros Multinacionales. El ex rector José Doger Corte se comunicó conmigo a propósito de la declaración que hizo Raúl Castillo Ramírez en el programa radiofónico Operación Periodista en el sentido de que en 1984 él personalmente les entregó a Enrique Doger y al personaje citado líneas atrás sendas credenciales del Sector Popular del PRI.
Es decir: de la CNOP, organismo que en ese tiempo lideraba el propio Raúl.
Por supuesto, Doger Corte negó enfáticamente esa versión y dijo que no, que nunca, Raúl Castillo les entregó ni a él ni a su primo hermano dichas credenciales.
En tono irónico subrayó: “Es una mentira más de Raúl”.
Recordó que en 1980 él fue candidato del PCM a la Presidencia Municipal de Puebla, partido del que fue expulsado junto con Alfonso Vélez Pliego por los ortodoxos que lo manejaban.
Es claro, pues, que Enrique Doger Guerrero no puede acreditar una militancia tan añeja, aunque los dogeristas insistan en que cuenta con una credencial firmada por Jorge de la Vega Domínguez, líder nacional del PRI en los últimos años de Miguel de la Madrid.
Las Alianzas Vistas por Castañeda. El inteligente Jorge G. Castañeda le dedicó su artículo de esta semana en Reforma al tema de las alianzas entre partidos tan lejanos como el PAN y el PRD. Por su interés y lucidez lo reproduzco:
Dice Castañeda: “Las posibles alianzas PAN-PRD en las elecciones para gobernador en Durango, Oaxaca, Hidalgo y Puebla han despertado todo tipo de pasiones, indignaciones y explicaciones. Primero, se descalifican: sea porque algunos las consideran contra natura o perversas, otros por ser la causa del linchamiento del PRI a la reforma de Calderón, y unos más porque son un golpe al sistema de partidos. Seguramente no son ninguna de estas cosas, y sin duda la muerte en vida de la reforma calderonista responde más a la hábil celada que Beltrones tendió al PAN y al gobierno en el Senado, al consuetudinario conservadurismo de la comentocracia que desde el 2000 prefiere el statu quo a cualquier cambio, y a la indefinición y tibieza con que el gobierno ha defendido su agenda. Pero eso no quiere decir que las alianzas carezcan de explicación y razón.
“La segunda, que el PAN, el PRD y el gobierno no han divulgado con la deseable contundencia, podría ser muy sencilla: haciendo a un lado Durango, caso que desconozco, en Oaxaca, Hidalgo y Puebla los tres candidatos probables de la alianza opositora a nivel estatal PAN-PRD -Gabino Cué, Xóchitl Gálvez y Rafael Moreno Valle- son lo que en un país de normalidad democrática llamaríamos candidatos ciudadanos o independientes. Cada uno de ellos -Cué más que Xóchitl, Xóchitl más que Moreno Valle- es ampliamente conocido en sus estados sin haber hecho carrera o campaña partidista. Ya en 2004 Cué fue candidato del PAN y del PRD y antes alcalde de la capital por Convergencia, aunque el Peje fue a meterse en Oaxaca para organizar su resistencia y a pesar de que ha mostrado una lealtad a veces incomprensible hacia él, es evidente que será un candidato sin partido y un gobernador independiente. Lo mismo es cierto con Xóchitl, que siempre, incluso en el equipo de Fox, fue muy independiente y en buena medida apartidista, más allá de las formas. A Moreno Valle por trayectoria, por su cercanía con el SNTE y el Panal, por su abolengo priista poblano y por su desempeño en el Senado, difícilmente se le puede catalogar como panista o perredista.
“En otras palabras, en los tres casos no se trata de un candidato del PAN al que se suma el PRD, o viceversa; henos frente a gobernadores en ciernes sin partido o ciudadanos apoyados por los partidos con programa propio, equipo propio, estilo propio y un objetivo común: desterrar al PRI del Palacio de Gobierno donde sigue atrincherado 10 años después de su salida de Los Pinos. Huelga decir que si se permitieran en México las candidaturas independientes, es muy probable que los tres contenderían como tales. Y en ese caso el carácter "natural" de la alianza sería patente.
“Pero además existe una explicación táctica de estas alianzas. Pueden ser vistas, y en la mente de Calderón probablemente sean, un ensayo general para la captura de la joya de la corona en el 2011, como lo ha dicho Salvador García Soto en El Universal, entre otros. Si las tres o cuatro prosperan ahora y el PRI pierde en al menos un par de estados, aumentarán las posibilidades de construir una alianza semejante en el estado de México para 2011. El PAN y el PRD han mostrado fuerza en esa entidad a lo largo de los años; y la tentación de descarrilar a Peña Nieto y dejar al PRI sin su candidato puntero para el 2012 puede resultar irresistible. Hoy se perfila una buena candidata para esta aventura, salvo que en su caso no convencen tanto sus credenciales ciudadanas, me refiero a Josefina Vázquez Mota. Pero si el experimento de este año funciona, y los números para el Edomex el año que entra convencen, no sería nada absurdo que el PAN y el PRD encontraran a alguien que corresponda al retrato hablado de una candidatura independiente para irse a vivir a Toluca. Quizás por eso Paredes y Beltrones y seguidores se han mostrado tan vehementes, hasta la estridencia, en su rechazo a las alianzas: no vaya a ser que Peña Nieto "piense" que, en el fondo, a ambos les daría un "poquitito" de gusto que prosperaran”.
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