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Puebla en perspectiva
Mario Riestra Piña*

pueblaenperspectiva@gmail.com

 


 

 

 

 

 

El agua y el aceite sí se mezclan.

 

 

Durante los últimos días, algunos actores de gran peso político, tanto a nivel nacional como local, han caracterizado la potencial alianza entre los partidos PAN y PRD como la imposible mezcla del agua y el aceite. Con el Senador Manlio Fabio Beltrones a la cabeza, los críticos de estas coaliciones han usado la analogía en cuestión buscando probar la incompatibilidad de ambas fuerzas políticas. El agua y el aceite no se mezclan, han sentenciado una y otra vez. Sin embargo, en el campo científico, diversos investigadores de prestigiadas universidades de todo el mundo han confirmado su desacierto. El agua y el aceite sí se mezclan. Por medio de refinadas técnicas de laboratorio, diversos científicos han logrado combinar estos dos líquidos gracias al desarrollo de unas nano-partículas y a un catalizador (“Científicos unen el agua con el aceite” El Universal, 31 de diciembre de 2009).


La mezcla de ambas sustancias no ha sido fácil. De hecho, la implementación de esta técnica vendrá a revolucionar la enseñanza de la física. Como todo cambio de paradigma, la unión del agua y el aceite ha generado también incredulidad. Se trata del rompimiento de ideas fuertemente arraigadas en el imaginario popular. En las aulas de enseñanza, por ejemplo, la divulgación de este hallazgo vendrá a modificar los contenidos de los libros de texto gratuitos. No será algo instantáneo, pero los educadores deben ahora reconocer esta posibilidad.


En el campo político, la alianza del PAN y el PRD genera algo similar. El sistema político mexicano suele ofrecer muy pocos incentivos para la generación de alianzas o coaliciones. Ésta es también una de las explicaciones de la parálisis legislativa. De igual forma, las divergencias entre el PAN y el PRD, tan exacerbadas después de 2006, dificultan el surgimiento de nuevas ideas y formas de hacer política. Sin embargo, así como en la física el agua y el aceite se han logrado mezclar exitosamente, en política derecha e izquierda pueden también construir un frente común.


¿De qué depende que la unión del PAN y PRD resulte exitosa en estados como Durango, Hidalgo, Oaxaca y Puebla? Al igual que en los laboratorios científicos, la mezcla de ambas fuerzas políticas depende del desarrollo de un eficaz catalizador. Particularmente, considero que los siguientes aspectos resultan fundamentales para darle coherencia a tan inusual alianza, además de favorecer la transmisión de un mensaje claro y de alto impacto para el electorado.


1.- Se debe construir una agenda mínima común que vaya más allá de los fines electorales inmediatos. Por difícil que parezca, PAN y PRD tienen un gran número de coincidencias. Sus adversarios buscarán centrar el debate en sus divergencias, por lo que los líderes de la alianza deberán enfatizar sus acuerdos. Una agenda mínima común de este tipo de coaliciones podría incluir los siguientes temas: el combate a la pobreza, la construcción de un presupuesto público incluyente y redistributivo, la transparencia y rendición de cuentas, el abatimiento de la discriminación, el apoyo a grupos vulnerables, el incremento de la calidad educativa, la ampliación de la cobertura de salud, la reducción de la desigualdad social, etc. Con un poco de ingenio podrían surgir aún más temas de consenso y la plataforma común podría resultar de gran interés. Muy importante sería también el que dicha agenda se transforme en propuestas concretas de gobierno.


2.- A diferencia de los experimentos científicos, en política la percepción cuenta. Prácticamente todos reconocen que la alianza opositora es factible, ahora la tarea de sus impulsores consiste en convencer a la sociedad de que también es eficaz, y de que puede ser lo suficientemente incluyente. Para tales efectos sería deseable que la coalición incluyera al mayor número posible de actores, formales e informales, partidos y ciudadanos. En la medida en que se logre esta cualidad las diferencias ideológicas perderán relevancia. Se tratará de una alianza de la sociedad. No hay que evadir las diferencias entre sus miembros, más bien hay que definir sus objetivos y coincidencias.


3.- Una de las principales tareas de todo político consiste en la construcción de acuerdos. Por encima de las diferencias, los representantes populares debieran ser expertos en la identificación de coincidencias. No perdamos esto de vista. Muchos actores políticos han reconocido públicamente este hecho. Si los impulsores de la alianza suelen enfatizar este hecho y vincularlo a favor de acciones que impacten el nivel de vida de la ciudadanía, poco o nada importará entonces el medio. Pongamos la mirada en el fin.


Estos y otros aspectos, bien operados, podrían servir como catalizadores para un frente liderado por el PAN y el PRD. Su alianza es posible, y su impacto podría ser de consecuencias inimaginables. La analogía del agua y el aceite resulta incorrecta y demuestra que en la física y la política la diferencia es el catalizador. No hay mejor catalizador para la construcción de acuerdos que la voluntad política.

 

 

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