El Extraño Caso del Dr. Cuadras y el Sr. Mier
Como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Ignacio Mier Velasco fue todo lo que hoy critica desde su seudónimo periodístico: Manuel Cuadras.
Es decir: fue timorato, entreguista y servil a sus dos amos: el gobernador Manuel Bartlett Díaz –al que le copió hasta el modito de andar- y don Jaime Aguilar Álvarez, vicegobernador en dicho sexenio.
Su paso por el PRI poblano se recuerda por varias razones.
Una es la más importante:
Que fue la época en que el partidazo sufrió las más severas derrotas.
¿Ejemplos?
La terrible, catastrófica, elección de 1995, cuando el PAN le ganó al PRI la capital poblana, las seis diputaciones locales de la ciudad y algunos de los más importantes municipios.
¿Y qué decir de la elección federal extraordinaria de Atlixco, cuando José Luis Galeazi aplastó a Nachito y al cacique, ya fallecido, Eleazar Camarillo Ochoa? Puebla
A partir de entonces, sus compañeros de partido lo bautizaron como “El General”…. Porque generalmente perdía.
Pero Nacho no se dio por vencido y convenció a José Luis Flores Hernández de coordinarle su precampaña a Cas.
¿Cómo olvidarlo?
La conducción fue un desastre.
Y es que nadie obedecía las órdenes del General –normalmente equívocas-, ni entendía el rumbo que la precampaña estaba tomando.
Resultado:
Melquíades Morales les ganó ampliamente y Nacho se fue a una especie de exilio.
Me explico:
Ya sin el padrinazgo de Bartlett, nuestro personaje se refugió en la Universidad Autónoma de Puebla y se volvió asesor a sueldo del entonces rector: Enrique Doger Guerrero.
(Era claro que a Doger nadie le dijo quién era Nacho. De haberlo sabido no lo hubiese contratado).
Y ahí están, como muestra flagrante, las pifias del General en la vida política de Doger.
De entrada le prometió hacerlo candidato del PRI a Casa Puebla.
No pudo.
Luego lo convenció de que negociara con Beatriz Paredes Rangel la candidatura a la Presidencia Municipal de Puebla.
Tampoco pudo.
Hoy está decidido a hacerlo candidato a la alcaldía a través de la alianza PAN-PRD-ElbaEsther.
Tampoco, al parecer, podrá.
Y es que biografía es destino.
Y la biografía de Nacho está llena de derrotas.
Hoy, refugiado en un seudónimo pueril –Manuel Cuadras-, nuestro personaje critica todo lo que hizo en el pasado.
Y, muy valiente -¿quién no lo es cuando se esconde en un seudónimo?-, manda amenazas y denuestos.
He aquí un ejemplo de su pluma:
“En su inmensa soberbia, el marinismo decidió cerrarle las puertas a Doger de la manera más burda, pensando que con ello lo sacarían definitivamente de la contienda. ¿Qué pasa si el Tribunal falla a favor de Doger? Jurídicamente muy poco, únicamente se le restituirían sus derechos políticos y sería aceptado para participar en la precampaña, nada más; sin embargo, políticamente sería un auténtico gol de oro que lo ubicaría arriba en el marcador. ¿Cómo quedaría el PRI de Marín, Zavala y Armenta?, ¿cómo negar que hubo exclusión y dados cargados?
“Para nadie es un secreto la impresionante cargada promovida desde el Gobierno del estado y la estructura partidista a favor de Zavala, sin embargo, el hecho de que un Tribunal Federal lo constate, abriría la cloaca del PRI poblano y dejaría muy mal parados a sus dirigentes, algo que ni Marín ni Armenta, y mucho menos Zavala, calcularon.
“¿No hubiera sido mejor aceptarle el registro a Doger?, ¿para qué darle más elementos de los que ya tiene? Por lo pronto, la resolución se espera que se dé esta misma semana y será crucial para lo que resta del proceso. El costo de la imposición y la soberbia puede ser muy alto.”
Hasta aquí la farragosa cita.
Es claro que como empleado de Doger, Nacho busca darle esperanzas a su jefe.
No podía ser de otra manera.
¿Qué empleado no busca agradar a su patrón con un cafecito caliente o una Coca bien fría?
El problema es que ya no sabe cómo sacarlo del marasmo en el que lo metió.
(Cosas por el estilo hizo siempre desde el PRI estatal).
Pero veamos otra muestra del espíritu crítico del columnista Mier-Cuadras:
“Ya en una columna anterior hablábamos sobre la estrategia de Marín por impulsar la candidatura de Anatere, en el entendido que representaría una contienda más cómoda para su delfín. No es lo mismo ponerle a Zavala un peso completo como Rafael, que un sparring como Anatere.
“Mi compañero Jesús Ramos ha escrito también con excelente claridad acerca de los riesgos que representan para Marín la candidatura de Moreno Valle. El exsenador tiene varias ‘cuentas pendientes’ con el gobernador que se encargará de cobrarle una por una en su totalidad. Bien dice el dicho: ‘En política los amigos son de a mentiritas y los enemigos de a de veras’. ¿Se imagina a Moreno Valle como gobernador, ordenando revisar con lupa todas las cuenta$ pública$ de la administración marinista?”.
Dice un clásico del periodismo:
“No escribas nada que no puedas decirle a tu víctima a los ojos”.
¿Nacho Mier se atrevería a publicar con su nombre estas críticas?
Es claro que no.
No está en su naturaleza la transparencia.
Lo suyo, qué pena, es la opacidad.
Ahí se mueve como pocos.
¿Teatro de sombras con tufillo oriental?
Ni más, ni menos.
Unas líneas más para documentar nuestro pesimismo:
“Seguramente más de uno (de los marinistas) visitaría la cárcel, por eso, Marín seguirá muy de cerca el desarrollo de la Convención panista y le aseguro que no se limitará únicamente a cruzar los dedos esperando ‘buena fortuna’.
“Los mejores años de ‘La Doña’ ya pasaron, y a pesar de todos los esfuerzos que ha realizado por dar la batalla (incluyendo los apoyos de Casa Puebla), la candidatura de Moreno Valle luce más sólida por contar con el mayor número de simpatías territoriales y alianzas políticas, su candidatura es pues, inminente.”
¿Qué hará Nacho cuando lea estas líneas?
Seguramente se esconderá bajo el manto de la cortedad, tragándose sus palabras (y columnas).
¡Salud!
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