Dos Cabezas en la Sala de Moreno Valle: la de Melquíades y la de Ana Tere
Cuando en 1969 su abuelo se convirtió en gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas tenía apenas poco más de seis meses de nacido.
Hijo de un matrimonio económicamente poderoso, el hoy virtual candidato de la alianza PAN-PRD-ElbaEsther a la gubernatura de Puebla puede presumir de dos cosas: de ser tenaz y obsesivo.
Su historia no ha sido fácil pese a haber tenido desde niño la vida resuelta.
A los treinta años de edad, Rafa se convirtió en secretario de Finanzas del gobierno del estado, ganándole la jugada a varios distinguidos melquiadistas que buscaban esa posición argumentando que tenían experiencia en el tema financiero desde antes de que nuestro personaje naciera.
Pero el gobernador no cedió a las presiones y designó a Moreno Valle, quien llevó a las posiciones más importantes de la dependencia a jóvenes de su edad –incluso menores- que le merecían respeto intelectual.
(¿Nombres? Algunos: Fernando Manzanilla, Eukid Castañón, Luis Bank, Cabalán Macari, Jorge Aguilar Chedraui, Karen Berlanga y Marcelo García.)
Desde esa posición, y enfrentado a la vieja clase política que quedó repartida en las otras secretarías, Moreno Valle diseñó una política audaz que le valió severas críticas de sus compañeros.
No obstante: el gobernador avaló su trabajo y lo defendió incluso cuando le quisieron achacar el mítico hoyo financiero.
(Documentos publicados en el periódico Cambio por Arturo Rueda y el quintacolumnista probaron fehacientemente que Moreno Valle nada tuvo que ver con ese tema).
La guerra contra Moreno Valle desde el gobierno melquiadista fue a la alza en la medida en que él crecía políticamente.
Y es que las encuestas mandadas a hacer desde Casa Puebla el secretario de Finanzas era el puntero indiscutible.
Con el aval de Melquíades Morales, nuestro personaje empezó a hacer su precampaña rumbo a Casa Puebla.
En unos cuantos días tapizó el estado con propaganda suya, por lo que el gobernador fue alertado con expresiones como estas: “Es un escándalo, señor gobernador. Debería hacer algo para frenarlo”.
La estrategia anti-Rafa prosperó y el gobernador le pidió que bajara las manos.
Moreno Valle se lo contó al reportero en una entrevista publicada en el periódico El Columnista:
“MAM: ¿Qué ocurre, Rafa? ¿Por qué de pronto se acaban las bardas pintadas? ¿Por qué se acaba tu precampaña?
“RMV: Mira. El gobernador Melquíades Morales habló conmigo y me pidió que no participara. Finalmente él me dio la oportunidad y me pidió que nos sumáramos con Mario Marín. Yo entiendo que había circunstancias nacionales como Roberto Madrazo, en su momento, que no me veía con buenos ojos porque yo estuve apostado por Beatriz Paredes (en la contienda por la Presidencia del PRI) y estuve, y estoy, muy cerca de la maestra Elba Esther Gordillo. En ese sentido, eso era inaceptable para Roberto Madrazo y seguramente él habló con el gobernador para pedirle que el candidato fuera Mario Marín. Yo entendía que así eran las reglas del juego en el PRI. Obviamente no estaba satisfecho. Yo pedí una consulta a la base, pero finalmente yo le debía lealtad a Melquíades Morales, le debía agradecimiento, porque finalmente él me había dado la oportunidad de venir a Puebla y yo era parte de su equipo político. Él tenía la aspiración de ser presidente del PRI Nacional y Madrazo, como con tanta gente, no cumplió su compromiso. Finalmente yo entendí que le debía todo a Melquíades Morales y que tenía que apoyar su decisión aunque no necesariamente estuviera yo de acuerdo. Lo entendimos y llegamos a una serie de acuerdos para seguir construyendo mi carrera política. Lo aceptamos en ese sentido. Nos sumamos. Entré como presidente de la Fundación Colosio. Posteriormente como líder del Congreso. Después ya no se cumplieron una serie de cuestiones que se habían platicado. Creo que los que hacen acuerdos en política saben abiertamente a qué se comprometen, qué cumplen y qué no cumplen. Yo simplemente tomé las decisiones correctas ante las circunstancias que se presentaron en su momento.
“MAM: ¿En qué mes te dice Melquíades Morales que ya no hagas precampaña, que el candidato va a ser Mario Marín?
“RMV: A finales de enero… principios de febrero (de 2004).
“MAM: ¿Dónde fue la reunión? ¿En Casa Puebla?
“RMV: En Casa Puebla.
“MAM: ¿Tu y él solos?
“RMV: Sí.
“MAM: ¿Cuánto duró aproximadamente?
“RMV: No recuerdo. Una hora y media. Dos horas. Y fueron dos reuniones.
“MAM: ¿Te molestó lo que te dijo? ¿Te molestaste con él en ese momento? ¿En su cara?
“RMV: Por supuesto. Yo pedía la oportunidad de participar, de poder ir a una consulta a la base para elegir al candidato. Finalmente respeté su decisión. Te repito: fueron dos reuniones. No fue fácil y así se escribió la historia.”
Luego vino lo demás: Rafa se suma a Marín, llega al Congreso, asume la Presidencia de la Cámara de Diputados, enfrenta la oposición del bloque marinista liderado por Pericles Olivares, vela sus armas, espera los tiempos, aterriza en Puebla el caso Marín-Cacho, no le cumplen en el tema de la candidatura al Senado y un día agarra sus cosas y se va: del PRI, del Congreso y de la ortodoxia política.
Él lo cuenta mejor:
“MAM: ¿En qué momento surge la idea de irte del PRI?
“RMV: Hubo un momento definitivo, pero ahí te podría decir que hubo fricciones y situaciones que se fueron dando. El momento de salir del PRI se dio cuando yo era líder del Congreso y cuando se da la famosa conversación entre Kamel Nacif y el gobernador del estado. En ese momento yo tomo una postura distinta a la que toman mis compañeros del grupo parlamentario, a la que toma el propio gobernador, y se generaron diferencias irreconciliables. Yo estuve a favor en el Congreso de que se investigara el asunto de Lydia Cacho. Otros priístas sentían que no era necesario. Ahí entendí que así como a nivel nacional Madrazo controlaba el PRI, Marín a nivel local controlaba el PRI, y era momento de buscar otros espacios. Entendí también que no podía coincidir con el gobernador Marín y tuve que tomar esa decisión que fue difícil en su momento.
“MAM: ¿Lo platicaste con el?
“RMV: No.
“MAM: ¿Con Javier López Zavala, que era secretario de Gobernación?
“RMV: Pues tuve algunas reuniones con Zavala precisamente para comentarle de mi inconformidad y de mi molestia ante la postura que estaban tomando, y también mi falta de disposición para seguir la línea que estaban marcando. Simplemente no podía hacerlo. Se los manifesté y al poco tiempo, semanas después, renuncié al PRI.
“MAM: ¿Lo consultaste con tu abuelo, que fue gobernador de Puebla y que ha sido priísta toda la vida?
“RMV: Sí. Lo consulté con algunas personas de mi familia y finalmente con mi esposa y con algunas otras personas cercanas a mí, porque era una decisión muy trascendente. Finalmente renuncié y por supuesto que no me arrepiento.
“MAM: ¿Con qué panistas hablas para amarrar tu candidatura al Senado? ¿Con quiénes te reuniste?
“MAM: Estuvo Paco Fraile, Lalo Rivera, que era presidente del partido, Josefina Vázquez Mota… Incluso nos acercamos con Manuel Espino, que era el presidente del PAN, pero a instancias de Josefina. Me reuní también con el entonces candidato Felipe Calderón.
“MAM: Y la maestra Elba Esther Gordillo atrás de todo esto.
RMV: No. Simplemente ella, como una amiga, como una compañera de lucha, me planteó el apoyo y le agradezco y le reconozco el apoyo en momentos complicados.”
Ir a una campaña en contra del antiguo jefe no fue nada fácil.
Sobretodo por el afecto, las lealtades.
“MAM: ¿Qué pensamiento pasó por tu cabeza cuando supiste que ibas a enfrentarte en las urnas con quien había sido tu maestro: Melquíades Morales?
“RMV: Fue una contienda muy complicada. Yo le tengo agradecimiento a Melquíades Morales. Tan le tuve agradecimiento y lealtad que no contendí ni hice ningún tipo de movimiento, a pesar de la fuerza que yo adquirí en el estado, cuando él decidió que no fuera el candidato. Me molesta mucho cuando la gente dice: ‘fuiste desleal a Melquíades’. Discúlpenme, pero se les olvida que yo dejé la candidatura al gobierno porque Melquíades me lo pidió. Entonces que no me digan que no fui leal o que no fui agradecido. Finalmente él decidió ir una vez más al Senado porque Madrazo se lo pidió. O tendrías que preguntarle cuál fue la decisión, porque hubo ciertos acuerdos y circunstancias que me llevaron a estar en otra trinchera. Fue una cuestión muy difícil porque habíamos tenido una relación de mucha cercanía, de mucha confianza, y no es fácil enfrentarte a una persona que aprecias en lo personal y que respetas en lo político. Fue una campaña muy difícil para mí.
“MAM: ¿Pesó en los primeros días de tu campaña al Senado ese ánimo del que hablas?
“RMV: Toda la campaña fue complicada, sobre todo porque hubo roces fuertes entre ambos. Yo lamento que las cosas hayan llegado a ese punto. Insistía mucho en que fuera una campaña de propuesta, pero tampoco podíamos dejar sin contestar cualquier ataque. Fue una campaña muy difícil, muy desgastante. Qué bueno que quedó atrás. Sobretodo me da mucho gusto que ya hayamos reestablecido la comunicación con el ex gobernador. Que ya podamos haber dejado atrás la contienda y que podamos sentarnos en la mesa para ver la forma en que cada uno, desde su ámbito, desde su trinchera, puede abonar al desarrollo de Puebla.”
Además de enfrentar a los priistas en campaña, Rafa enfrentó también a los panistas que lo descalificaban.
¿Ejemplos?
Ana Teresa Aranda, Ángel Alonso Díaz Caneja y Jorge Ocejo Moreno.
Hoy, los dos últimos ya están con él, no así Ana Tere.
Moreno Valle no durmió el sueño de los justos cuando ganó la Senaduría.
Al contrario: se volvió a meter en los pueblos para buscar, ahora, la candidatura a la gubernatura.
Y ahí está a la vista su recorrido: se sentó con todos para buscar la alianza entre el PAN, el PRD, Convergencia y el Panal.
Y más: convenció a los panistas escépticos –aquellos que detestan al PRD- de ir juntos en una gran alianza.
Y más: derrotó a la gran misionera del PAN: a una mujer emblemática que protagonizó en el pasado luchas ya míticas: Ana Teresa Aranda.
Se dice fácil.
No lo es.
Y es que Rafa tiene en la sala de su casa, en Las Fuentes, dos cabezas celebérrimas: la de Melquíades Morales y la de la propia Ana Tere.
Después de todo esto vendrá la madre de todas las batallas: la caza mayor: la puja por Casa Puebla.
Y seis años después se volverán a ver las caras los protagonistas de entonces: Mario Marín Torres y Rafael Moreno Valle.
¡Cierren las puertas, señores!
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