El Doble Juego de Beatriz Paredes en Puebla (¿Con Quién Están sus Afectos?)
Si hay una política perversa en este país esa es Beatriz Paredes Rangel.
Su biografía personal lo dice todo.
En Tlaxcala sigue siendo la cacique mayor: la que quita y pone candidatos, la que decide quién es el gobernador en turno, la que pacta en lo oscurito con los partidos políticos, sea el PRI, el PAN o el PRD.
Hace algunos años se enfrentó al priista Joaquín Cisneros y logró que el neoperredista Alfonso Sánchez Anaya se hiciera del gobierno estatal.
Luego le apostó al ex priista Héctor Ortiz y a través del PAN lo llevó al poder.
Y si eso hace en su feudo, ¿qué no hará en el país entero, sobretodo siendo presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI?
Muchos priistas recuerdan que en tiempos de Fox, cuando la señorita Paredes era la coordinadora de la bancada del PRI y, en consecuencia, la virtual coordinadora del Congreso federal, optó por dejarle el poder a su amigo Felipe Calderón Hinojosa, a la sazón coordinador de la bancada panista.
La relación entre ambos era de tal camaradería que incluso invitaba a Calderón a los brindis de navidad de su campaña ante el asombro de sus compañeros legisladores.
Luego fue más allá: organizó una asonada legislativa en contra de Fox para catapultar a su amigo Calderón al juego de la sucesión presidencial.
Tan efectiva fue su estrategia, que Fox terminó por invitar a Calderón a su gabinete –lo hizo secretario de Energía- y lo metió, en efecto, en la sucesión.
Calderón, por supuesto, quedó agradecidísimo con Beatriz Paredes y eso está demostrado en los hechos.
El lector se preguntará:
¿Y entonces por qué Calderón apoya las alianzas electorales en contra del PRI?
Me explico:
La señorita Paredes maquina en lo oscurito –su espacio político favorito-, siempre al lado de Calderón.
Un ejemplo notable es la ley de la familia, que, como todos sabemos, persigue judicialmente a las mujeres que optan por el aborto.
Dicha ley –fraguada por la jerarquía católica, el PAN y el PRI de Paredes- ha sido aprobada en dos decenas de legislaturas locales –Puebla incluida- gracias a los buenos oficios de Paredes, quien ha buscado no dejar huellas de su intervención.
El caso de las alianzas electorales es también elocuente.
Y es que mientras en el día, y ante la prensa, la señorita Paredes ataca a los aliancistas y al PAN, en lo oscurito celebra la estrategia: una estrategia que la podría convertir en la candidata del PRI –y de Calderón- a la Presidencia de la República.
Me vuelvo a explicar.
Las alianzas electorales se ven peligrosas por la elección que viene en el Estado de México.
Y es que una derrota para el candidato de Enrique Peña Nieto sería brutal para el GelBoy: la carta de Televisa para Los Pinos.
En ese sentido, Beatriz Paredes sería la principal beneficiaria, tanto que Calderón –un presidente sin candidatos para su propia sucesión- no dudaría en pagarle los favores a la dirigente priista.
¿Pero cómo se ve el caso Puebla desde el CEN del PRI?
¿Con quién están los afectos y los intereses de doña Beatriz: con Javier López Zavala o con Rafael Moreno Valle Rosas?
Me explico una vez más.
Cuando Paredes contendió por la dirigencia nacional de su partido ante Roberto Madrazo Pintado, el hoy precandidato del PAN a Casa Puebla se la jugó enteramente por la señorita.
Los marinistas, en cambio, lo hicieron por Roberto Madrazo.
Las cosas se pusieron tan pesadas que Maximiliano Silerio Esparza acusó a Moreno Valle de utilizar recursos de la Secretaría de Finanzas para apoyar la causa paredista.
(¿Cómo olvidar que Víctor Hugo Islas Hernández, otro acólito del madracismo, salió en defensa de Rafa ante la sorpresa de sus compañeros?).
Beatriz perdió, pero en su memoria y en sus afectos quedó grabado el gesto de su amigo Moreno Valle.
Y no son pocas las mesas en las que presume de tener su amistad.
Y va más allá: le reconoce talento como para ganar las elecciones poblanas.
¿Con quién están, pues, sus afectos y sus intereses?
Es claro, clarísimo, que lejos de ayudar a recomponer las cosas en Puebla, la señorita Paredes parece estar disfrutando los desencuentros.
Un caso notable:
El de Enrique Doger Guerrero.
Beatriz Paredes buscó intervenir, pero lo hizo tan débilmente que no logró absolutamente nada.
¿Alguien cree que perdió fuerza y contundencia, cuando en la práctica ha demostrado lo contrario?
No.
Simplemente sigue engañando a todos desde su espacio natural: lo oscurito.
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