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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

 

 

 

 

Doger: las Negociaciones También Tienen sus Últimos Sesenta Segundos

 

 

El desenlace de la trama protagonizada por Enrique Doger Guerrero romperá con el mínimo decoro y, en consecuencia, con el más elemental sentido común.
Y es que lejos de una esperada ruptura con el PRI, el candidato a Casa Puebla y el mismísimo gobernador, el ex rector de la BUAP optó por negociar y creer en la palabra empeñada por Javier López Zavala y Alejandro Armenta Mier, y en una tercera involucrada: Beatriz Paredes Rangel, quien será la garante de que los acuerdos se cumplan.
¿Qué le ofrecieron a Doger para que se quedara en el PRI y abortara su Operación Valquiria?
¿A cambio de qué dejó varados a Rafael Moreno Valle Rosas y a los abortistas del PRI?
¿Qué le pusieron en la mesa que lo hizo recular?
Veamos primero su tránsito en esta trama, que empezó siendo una ópera y terminó convertida en opereta u otro género menor.
Recordará el lector que Doger quería ser candidato del PRI a gobernador.
Así lo hizo saber a los Cuatro Vientos y así se promovió en todos los espacios.
Parecía convincente, sobre todo cuando como Nelson llegando a Trafalgar nos decía con actitud sobrada y la mirada puesta en un lejano horizonte: “Voy a ser el próximo gobernador”.
De entrada: se inscribió en el proceso interno al grito de “no voy a ceder un ápice”.
Luego nos convenció con la siguiente frase: “No voy a negociar mis principios: o la candidatura o nada”.
Todos le creímos cuando empezó a criticar ferozmente a López Zavala, a quien en ningún momento dejó de calificar como “candidato oficial” o “candidato impuesto”.
Mientras los demás precandidatos hacían críticas mesuradas, el doctor Doger impactaba las estructuras y hasta hacía temblar al PRI.
Dueño de una mirada fija e imperturbable, el también ex alcalde de Puebla salía victorioso en la reuniones que a puerta cerrada se hacian entre la dirigencia estatal del PRI y los aspirantes a Casa Puebla.
Impulsó reglas, criticó apoyos sesgados y hasta logró que María de las Heras, y no Roy Campos, hiciera la encuesta oficial.
Hizo algo más: en alianza con Chucho Morales Flores –otro ex crítico del zavalismo que terminó siendo coordinador de campaña y protagonista de una ópera bufa- le cerró el paso a Blanca Alcalá Ruiz y la presidenta municipal fue expulsada de las encuestas.
Buen actor de sus emociones y de sus escenarios, hasta entonces, Doger hizo cálculos precisos: “si Blanca entra a la contienda, ella quedará en segundo lugar y será con ella con quien negocien”.
Fuera de la contienda, Doger sería el beneficiario se esa opción.
Y así ocurrió.
Hábil, habilidoso operador de medios, reventó los acuerdos previos y filtró una y otra vez los contenidos de las reuniones privadas y los números de las encuestas.
En la opinión pública se fijó una imagen: Doger es el candidato a vencer.
Para entonces seguía como Nelson llegando a Trafalgar: la mirada imperturbable, el mohín de caudillo y la vista puesta en un horizonte lejano: los jardines de Casa Puebla.
Cuando trascendió que López Zavala estaba por arriba de su más cercano contendiente –Doger- por más de diez puntos, el resto de los precandidatos empezó a declinar, fieles a los acuerdos signados en las reuniones privadas.
Pero nuestro personaje se mantuvo serio, imbatible, inmutable, como la estatua de un héroe de la Reforma en un día redondo de verano.
A la par de esa actitud juarista, trascendió una versión que lo acompañó durante varias semanas: el doctor está negociando la candidatura del PRI a la Presidencia Municipal de Puebla.
En ese momento sobrevinieron varias cosas: apareció la convocatoria del PRI, el gobernador vetó a Doger para la alcaldía, Zavala se siguió moviendo a favor de su contendiente y se registró ante la Comisión de Procesos Internos, el ex rector hizo lo propio y criticó a Mario Marín y al denominado “candidato oficial…”.
Siguieron las negociaciones.
Cobró fuerza la versión de que Doger se iría a la alianza que encabezaría Moreno Valle.
En ese mismo lapso, el doctor cabildeó con Manuel Camacho Solís y Jesús Ortega, pero los panistas expresaron su recelo.
Zavala se convirtió en el único precandidato que cumplió con los requisitos de la convocatoria y Doger se inconformó.
Las versiones de que se iría a la alianza de Moreno Valle se fueron a la alza.
El Tribunal dictó su fallo y Doger quedó fuera de la contienda del PRI.
Se esperaban las reacciones: furiosas, desatadas, delirantes.
No pasó nada.
O sí: Doger se presentó ante la prensa con un discurso sospechosamente matizado.
Los días pasaron.
Moreno Valle lo urgió a definirse.
Vinieron los desencuentros.
Y las negociaciones (nuevas) con el PRI y sus pescaditos.
Una comida, la tarde del sábado, luego de la resolución del Tribunal, empezó a apagar el fuego.
En estos días, en las últimas horas, se concretó el acuerdo: Doger ya no se irá del PRI.
¿Qué se negoció?
Vea el lector:
Dos Secretarías de despacho en la (eventual) administración zavalista:
Una grande (la SEP) para Doger.
Una chica –Turismo, la del Migrante- para Nacho Mier.
Dos candidaturas a diputaciones plurinominales: la primera para D.
La segunda: para M.
Dos candidaturas a diputaciones uninominales: una para Enrique Chávez Estudillo, otra para Gerardo Corte.
Varias posiciones en la lista de regidores de Puebla.
Y una decena de candidaturas a presidencias municipales del interior.
Y se habla de que los gastos de precampaña también irán en el paquete.
Beatriz Paredes, faltaba más, será la garante de los acuerdos.
Este tren no lleva leones.
Tampoco tiene boleto de regreso.

 

 

 

Juan Pablo Piña y una Necesaria Aclaración.
Sres. Sergio Reguero Placeres y Nancy Castro Espinoza
PRESENTES 
Respetables señores: 
El día de hoy, en la primera plana del diario “Puebla sin fronteras” se publicó  una nota en la que se afirma que me encuentro en la lista de candidatos a diputados al congreso del estado de Puebla por el Partido Acción Nacional.
Al respecto, aclaro que ésta es incorrecta y hago de su conocimiento que en diciembre del año pasado, tuve el honor de que el Dr. Raúl Plascencia Villanueva me invitara a participar en la tarea de promoción y defensa de los derechos humanos en México, motivo por el cual desde el día 1 de enero de 2010, ocupo un puesto en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y que en virtud de tan distinguida consideración, en este momento no es mi deseo participar en ningún proceso electoral en el estado de Puebla.
Por otra parte, aclaro que no obstante la relación de amistad que guardo con militantes de ese partido político como Rafael Moreno Valle Rosas y Juan Carlos Mondragón Quintana, personas que merecen mi respeto y admiración, en caso de recibir una invitación para ser postulado como candidato a diputado por la coalición Compromiso por Puebla, mi respuesta sería en sentido negativo.
En virtud de la ética profesional que los caracteriza, y en cumplimiento al artículo 6 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 27 de la Ley sobre Delitos de Imprenta, estoy seguro que el día de mañana se hará la aclaración en las mismas condiciones en las que se público el error que motiva la presente.
Sin más por el momento, reitero a ustedes la seguridad de mi distinguida consideración y respeto. 
Atte. 
JUAN PABLO PIÑA KURCZYN




 

 

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