La gota que derramó el vaso
La bomba de tiempo que estaba contando sus últimos minutos dentro del vestidor del Puebla ha detonado y el estruendo de la explosión ha sido tan poderoso que cimbró hasta el último asiento del estadio Cuauhtémoc, que incluso ha salido a relucir en la confrontación entre directiva y jugadores.
Era cuestión de tiempo para que tanto jugadores como cuerpo técnico iniciaran una campaña ante los medios para reclamar lo que les corresponde: su salario, que por una u otra razón los dueños del equipo han retrasado en una y otra ocasión, haciendo alusión a pretextos burdos y vanos que han dejado al equipo entre la espada y la pared, pero ahora el futuro de varios jugadores importantes pende de un hilo, el grupo que siempre se ha caracterizado por la unión, ha iniciado una revolución al interior de la colonia Maravillas.
Notoria fue la ausencia del estratega, José Luis Sánchez Solá, durante el entrenamiento, quien siempre tiene que meter las manos al fuego para intentar buscar la estabilidad en su grupo, por lo que nos preguntábamos si las cosas con los socios se arreglarían para ya finiquitar el adeudo a los camoteros, que sin deberla ni temerla, han sido terceros afectados en los jalones y pellizcos que protagonizan Ricardo Henaine Mezher y Francisco Bernat Cid.
Chelís ya habló, y duró, característica del técnico poblano, donde exhibió la falta de compromiso y apoyo por parte de los dueños del equipo de la Angelópolis y haciendo hincapié en las condiciones en las que se encuentra el estadio Cuauhtémoc, que si bien no es propiedad del equipo, habrá que echarle una manita de gato para mejorar la casa de La Franja, cuestión que le correspondería al Gobierno del estado, propietario del inmueble.
Esta no es la primera ocasión en la que el Puebla se ve inmiscuido en un conflicto por retraso en el pago de nómina, es una constante dentro del equipo y sin tener justificación alguna es consecuencia del choque de trenes al interior de la directiva en el que los socios tratan de apoderarse del equipo.
Ya no es noticia, no es novedad, e incluso no es algo de lo que puede llegar a interesar a la afición, que ya se está mal acostumbrando a escuchar los problemas en el equipo. Ahora las consecuencias están llegando más allá que en otras temporadas, pues el inicio en el Torneo Bicentenario no ha sido el mejor en números, aunque es un arranque normal si comparamos con otros torneos. Lo que sí habrá que recalcar es que los jugadores ya comienzan a criticar y exigir a sus patrones los salarios vencidos, además de bajar el rendimiento por estas distracciones.
Puebla se está convirtiendo en el equipo de pantalón largo del fútbol mexicano, donde el protagonismo que recobraban en la cancha se está viendo ampliamente superado por el protagónico que hacen los socios del equipo afuera del terreno de juego.
Y peor aún, tener que vender a uno de sus emblemas, como lo fue Sergio Pérez, para cubrir nómina es una tristeza, bien por Chero que se encuentra gozando de una estabilidad y un equipo serio, mal por La Franja que pierde ídolos y talentos.
Incluso habrá que ver qué pasa al final de este torneo, donde jugadores como el “Pescadito” y Olivera, buscarán salir de las filas de una escuadra desastrosa, en cuanto a lo administrativo.
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