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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@yahoo.com

 

 

 

 

El abismo dogerista

 

 

Cuando todo mundo esperaba su renuncia al PRI en medio de improperios y descalificaciones, Enrique Doger compareció ante los medios para afirmar tímidamente que acataba el fallo del Tribunal Electoral que sepultó sus aspiraciones de detener el alumbramiento del delfín. Ni un “al diablo con las instituciones”, ni un calificativo de “chiapaneco” a Zavala y tampoco un choque frontal contra el gobernador. Si no hubo nada de eso, tampoco el anuncio oficial de dar por cerrada su historia tricolor para subirse al barco de la Santa Alianza contra el marinismo. Total, que el activo político para “Compromiso por Puebla” y el rechazado por “Puebla AvanZa” no dio pistas sobre su futuro tras la derrota jurídica del sábado. Su tiempo para decidir se agota, pues de acuerdo al calendario aliancista la medición de los perfiles para la alcaldía se realizará el próximo fin de semana y para el 7 de marzo se hará el anuncio oficial del candidato. Por supuesto nadie duda de que ganaría la encuesta a ciudadanos y panistas: su pasado de ex alcalde le da por lo menos un 85 por ciento de conocimiento, y los primeros sondeos indican que Montero no sería  un rival tan fuerte. ¿Qué ocurrió?

 

Probablemente que Enrique Doger miró de frente al abismo que le espera en caso de abandonar la nave tricolor para trepar al barco aliancista. La decisión no es sencilla: salir del sistema priísta significa perder complicidades y protección, piedras angulares de la identidad tricolor. Abandonar al PRI para irse a la oposición siempre es costoso en términos personales y de equipo. Seguramente muchos de los que lo apoyan se quedarán en el PRI y otros lo seguirán. Lo mismo ocurrirá en términos electorales: quienes lo aprueban hoy con la marca tricolor puede que no lo hagan con las siglas de la alianza.

 

A grandes riesgos, grandes ganancias, dice el lugar común. Abordar el barco aliancista suena apetitoso para llegar nuevamente a la alcaldía. En caso de obtener una victoria y hundir al buque marinista, él y Moreno Valle se convertirán en figuras nacionales y tendrán una parte de juego en el trascendental 2012. Además, podrá consumar venganza ante los múltiples agravios infringidos por el gobernador Marín y trascender al sexenio de éste para, en el futuro, volver a la buscar la gubernatura. Pero enfrentar al aparato tricolor no será sencillo a pesar de tener las encuestas de su lado.

 

Seguramente en su decisión pesará que la exclusión que sufrió en el PRI no fue decisión de Javier López Zavala –el que llega-, sino el que se va –Mario Marín-. Entre el ex alcalde y el delfín se mantiene abierta una línea de interlocución para evitar que Doger se vuelva aliancista. Los ofrecimientos se mantienen: ocupar la secretaría de Salud o Educación Pública, más otras posiciones para su equipo. El ex alcalde medio le cree al delfín, paro a Marín no le cree nada. ¿De qué sirve pactar con el títere si el titiritero seguirá mandando?

 

El equipo dogerista valora los riesgos y ganancias. Espera una última señal del delfín para confirmar que él mismo tomará sus decisiones a partir de su designación como candidato: el nombramiento de Montero como candidato irá en sentido contrario. Así que tiene las maletas hechas para subir al barco aliancista.

 

Una nave victoriosa que también puede ir a dar al abismo.

 


*** Presentación del libro de Mario Riestra. La Universidad Tec Milenio hospedará hoy las 17 horas la presentación del libro del talentoso Mario Riestra Piña, colaborador de CAMBIO con la columna “Puebla en Perspectiva”. Junto a él estaremos Mario Alberto Mejía y su servidor. No se lo pierda.

 

 

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