La traición de Elba Esther (una más)
Semana tras semana, el marinismo alimentó con cuidado a un alacrán ponzoñoso creyendo en su amistad. En todas las revisiones contractuales ofrecía prebendas de más y porcentajes de rezonificación extra que no se otorgaban en otras entidades. Bonificaciones por días laborales y hasta la construcción de un edificio sindical. De pronto, en la crisis política del 2006 provocada por el escándalo Cacho el marinismo sintió un aguijonazo en la mano: su alacrán favorito atacó sin previo aviso y salió a marchar apoyando la destitución del gobernador. El enojo se solucionó pronto: el gobierno estatal volvió a alimentar al animalito con negociaciones salariales anuales con un impacto presupuestal de mil millones de pesos al año. Los negociadores con la ponzoña, Darío Carmona y Javier López Zavala, pensaron que con tantos buenos tratos el animal se domesticaría y al final jugaría de su lado en el trascendental partido del 2010.
Pero resultó que no: que fiel a su naturaleza, el alacrán denominado Sindicato Magisterial los picó y el martes, de dicho y presencia en el abanderamiento de Rafael Moreno Valle, siguieron el camino que siempre se esperó: la línea de Elba Esther Gordillo.
Actividad propia de los apostadores, el bluff de Elba Esther Gordillo siempre ha resultado su mejor arma. De alguna forma, la maestra siempre gana-gana gracias a esa milicia que es el sindicato magisterial, la última gran corporación del México moderno. Un edificio sin fisuras, con disciplina militar y que ya se ha convertido en uno de los grandes poderes fácticos del país. Primero, en el 2003, alcanzaron el registro de su propio partido político. Luego, en el 2006, dinamitaron la estructura electoral del PRI, hundieron a Roberto Madrazo y se aliaron a Felipe Calderón que en reciprocidad les entrego el control de la Secretaría de Educación Pública para que los maestros se convirtieran en juez y parte.
Otro de los saldos de la alianza Elba Esther-Calderón es la penetración de los intereses de La Maestra en Acción Nacional. Prueba de ese pacto es la senaduría del candidato aliancista a la gubernatura. Pero el imperio de Elba crece. En la lotería se sacó dos premios mayores: sus ahijados Miguel Ángel Yunes y Rafael Moreno Valle pelearán las gubernaturas de Veracruz y Puebla, entidades decisivas para el 2012 por el tamaño de su padrón electoral. Tiene mayores posibilidades de ganar el segundo que el primero. Yunes es una imposición del Presidente y tiene al panismo veracruzano en su contra. Moreno Valle, por otro lado, conquistó al PAN poblano desde dentro, y más allá, logró armar una megacoalición opositora al que sólo le falta la cereza del pastel con un candidato competitivo en la alcaldía angelopolitana.
¿Qué le dará Rafael Moreno Valle al SNTE y los intereses de Elba Esther Gordillo en caso de conquistar la gubernatura? Pues simple y sencillamente todo: presupuesto millonario, negocios y aumentos salariales sin fin. En ese sentido, es poco lo que Mario Marín y Javier López Zavala pueden ofrecerle a la apostadora: de todos modos, ya le han dado sumas multimillonarias y ni así pudieron garantizar su lealtad. Siempre los engañó: en varias conversaciones telefónicas con el gobernador y Zavala les dijo que no se preocuparan. Que el magisterio jugaría con el PRI en las elecciones locales y su compromiso con Rafael Moreno era puro salivazo. Que lo estimaba como al hijo que nunca tuvo, pero que no se la jugaría. Y acto seguido, acometía la extorsión. Y con el oído endulzado, cedieron todo tipo de prebendas.
Elba Esther nunca pierde, pero también elige juego. Y su juego en Puebla no es otro que con Moreno Valle, como anticipó hace dos años al asistir a su cumpleaños acompañada por Miguel Ángel Yunes. El zavalismo gastó mucha tinta en enviar mensajes falsos de una presunta ruptura entre La Maestra y su ahijada. Columnistas oficiales ensalzaron mil y un veces la falsa relación de la lideresa magisterial con el delfín marinista.
Pero llegó la hora de la verdad, y entre los miles que atestaron el Centro de Convenciones para asistir a la bendición de la Mega Alianza Opositora a Moreno Valle se encontraban, sentados en primera fila, los líderes de las secciones 23 y 51 del SNTE, Cirilo Salas y Eric Lara. Terminado el mítin, no tuvieron empacho en manifestar que los profesores poblanos no van con el PRI, sino con la Coalición.
La traición dolió y mucho en el cuartel zavalista. El más iracundo fue Darío Carmona, quien por años alimentó pacientemente al alacrán y ahora sintió el aguijonazo. Sabe que la fuerza de los profesores priístas encabezados Cutberto Cantorán, Gonzalo Amador Juárez Uribe y Alberto Guerrero no podrá hacer contrapeso. La milicia electoral por excelencia se cambió de bando. ¡Qué Dios los agarre confesados!
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