
Blas Villegas Lara
Director de la Agencia de Protección al Ambiente del ayuntamiento de Puebla

Texto: Gloría Mejía
Fotos: Tere Murillo
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Soy enemigo de las descalificaciones sin fundamento. A la política hoy se le ha descalificado (hablan unos de otros), actualmente se le considera como chisme o grilla. La política no es eso, la política es un arte. Creo que hay algunos políticos que merecen respeto, pero hay otros que se “cuelan”. Defienden sus posiciones con ataques, para que el de a lado no avance. Hablan mal de los demás.
Yo creo que política es el arte de poder hacer algo por los demás, de servir a la ciudadanía de la manera ética, honesta y profesional. Me enorgullece el poder servir. El que a veces te den las gracias porque hiciste bien las cosas, te obliga a seguir sirviendo a la ciudadanía.
La lealtad es un principio y empieza con uno mismo, respetando los valores y convicciones. Gracias a mis padres los tengo bien marcados, algunos entraron a golpes y se los agradezco mucho ahora. En una sociedad debe haber un orden y el respeto.
Se me ha catalogado dentro del grupo de Mario Marín, pero confieso que pertenezco al grupo de trabajo de 24 horas, los 365 días del año. Él siempre supervisa personalmente los trabajos y hay que estar atentos. He admirado y respetado mucho a las personas con las que he trabajado, como el profesor Murad, Marco Antonio Rojas y por supuesto a Mario Marín.
A mí me ha tocado siempre abordar temas complicados, a saber, los servicios públicos y el medio ambiente, y nos exigen estar las 24 horas. No es que sea una exigencia personal, sino que los temas nos obligan a permanecer más tiempo en el trabajo. Lo importante es respetar que tenemos trabajo, para darle a nuestra familia una mejor calidad de vida. Me exijo mucho siempre, me pido dar más y más. Busco algo nuevo y diferente siempre, incluso con los colaboradores soy exigente.
Me dicen que soy negrero con la gente que colabora conmigo. No entiendo por qué la gente flojea y al final cuando se acercan las fechas de entregar el trabajo, todo lo dejan al último. No hay necesidad de eso, si uno fuera ordenado. Entonces es cuando los tengo trabajando hasta el amanecer, nada de eso pasaría si se hiciera todo a tiempo y se cumpliera con el trabajo.
Comencé a trabajar desde muy chico, a los once años, y lo he seguido haciendo hasta la fecha. En mi familia hubo algunos problemas económicos y por ser el hijo mayor, me vi en la necesidad de trabajar. Mi primer trabajo fue lavando coches, unos conocidos me dieron la oportunidad de trabajar y de seguir estudiando, me hice cargo de mi familia, de mi mamá y de mis dos hermanos. Hasta antes de los once años mi infancia había transcurrido muy bien, teníamos todo lo que requería una familia. Empezamos a tener problemas económicos después, lo que me motivó a trabajar. Fui plomero y pintor. También trabajé en una fábrica de textiles.
Las dos personas que yo admiraba mucho se murieron, mi papá y el profesor Murad, del profesor recibí mucho apoyo. Por eso me dolió mucho la pérdida de ellos.
El profesor Murad me dio la oportunidad de trabajar, sin importar que no tenía experiencia. Me invitó a su casa y me dijo que pese a mi juventud, me iba a dar una oportunidad para trabajar con él. Me dio una área que era de las más conflictivas y de ahí le tomé la palabra porque para mí, todo es un reto y una oportunidad constante. Procuro hacer muy bien mi trabajo.
Mi padre Blas Villegas fue un reconocido chef internacional del Mesón del Ángel y del Hotel Astra, era español y era un hombre muy inteligente y tenía muchas cualidades artísticas. Llegó hacer figuras con hielo y frutas, dibujaba y pintaba cuadros, que tiempo después me di a la tarea de rescatar, porque en la época que nos fue mal, los vendió. Conservo una réplica de un cuadro de Velázquez.
He sido muy dinámico e hiperactivo. Siempre fui líder desde pequeño y vi la posibilidad de involucrarme a la política. Tuve muchos sueños, siempre quería hacer muchas cosas.
Me encantan y me fascinan los retos, aunque algunas veces me dé cuenta de que no es tan fácil y me dan ganas de “tirar la toalla”, pero después me doy cuenta de que eso es lo que sabe en la vida.
Todo es un reto, una oportunidad, y hay que saberlo aprovechar, fue la frase que me sirvió de lección, me la dio el profesor Jorge Murad Macluf. A partir del día que me la dijo, no dejo pasar ninguna oportunidad. Aunque confieso que en algún momento dejé pasar algunas. El poder servir y cuidar tu trabajo son las partes claves que te permiten tener una mejor calidad de vida.
La que me ponía en mi lugar era mi mamá. Le agradezco la educación que me dio, aunque reconozco que tenían el carácter muy fuerte. Los dos realmente eran de carácter fuerte, pero la que ponía orden era mi mamá. Los valores que me legaron mis padres fueron el de la responsabilidad y amar con pasión lo que uno hace.
Rara vez regaño a mis hijos Blas y María Fernanda Villegas Beltrán. Afortunadamente se han dedicado al estudio y son buenos muchachos. Procuro no ser exigente con ellos, no me dan motivo. Los dos son muy dinámicos y líderes en las escuelas.
Siempre me apasionó la filosofía, pero influyó que la gente me dijo “te vas a morir de hambre”, además me vi en la necesidad de ayudar a mi familia y me incliné por la ingeniería electrónica, que también me apasiona.
Me dedico a leer y me encanta el cine, principalmente me gusta de las películas que tengan temas que te invitan a reflexionar, pero también me encanta la comedia, porque te permite tener un relax. Me inclino por la lectura filosófica y de política, los motivacionales pero producto de la realidad.
Todos piensan que soy muy serio, pero la verdad es que me encanta hacer bromas. Aunque procuro ser serio en el trabajo para que no se malinterpreten las bromas.
Soy un fanático convencido de que podemos hacer todo. Aunque no tengas las cualidades para hacerlo y aunque te cueste un poco más de trabajo, pero al final, logras hacerlo. Soy un convencido de que todo se puede hacer en esta vida, sólo ponerle ganas y voluntad. Y se tiene que hacer hoy, no dejar nada para mañana.
Me gusta mucho recorrer el interior del estado porque conoces otras costumbres. La gente es muy agradecida cuando les apoyas para un beneficio a su comunidad. Por motivos de mi trabajo he viajado y esas oportunidades te retroalimentan, conoces de cerca la problemática y te retroalimenta.
En esta vida hay que ser honestos y decir si te ha ido bien o mal. Hay cosas de las que uno se arrepiente, lo importante es aceptarlo, porque uno aprende de las experiencias y de los golpes.
Me gustaría estar en otras trincheras y ver qué se puede hacer, lo mismo en un cargo público como en un cargo popular, porque no niego que me fascina la política, siendo honestos, no lo podemos ocultar.
En cinco años me veo trabajando, ya sea como funcionario o en algún puesto de elección popular, pero siempre sirviendo a la ciudadanía, además de aportar las experiencias en los jóvenes, porque son a los que se les dan pocas oportunidades.
Llega un momento en que te califican como técnico, pero la verdad es que no conozco a nadie que no sea político, tal vez apartidista, pero llevas la política siempre.
Llamado
Yo creo que política es el arte de poder hacer algo por los demás, de servir a la ciudadanía de la manera ética, honesta y profesional. Me enorgullece poder servir. El que a veces te den las gracias porque hiciste bien las cosas, te obliga a seguir sirviendo a la ciudadanía.
Se me ha catalogado dentro del grupo del Mario Marín. Pero confieso que pertenezco al grupo de trabajo de 24 horas, los 365 días del año. Él siempre supervisa personalmente los trabajos y hay que estar atentos. He admirado y respetado mucho a las personas con las que he trabajado, como el profesor Murad, Marco Antonio Rojas y por supuesto a Mario Marín.
Las dos personas que yo admiraba mucho se murieron, mi papá y el profesor Murad, del profesor recibí mucho apoyo, por eso me dolió mucho la pérdida de ellos.
El profesor Murad me dio la oportunidad de trabajar sin importar que no tenía experiencia. Me invitó a su casa y me dijo que pese a mi juventud, me iba a dar una oportunidad para trabajar con él. Me dio una área que era de las más conflictivas y de ahí le tomé la palabra porque para mí, todo es un reto y una oportunidad constante. Procuro hacer muy bien mi trabajo.
La que me ponía en mi lugar era mi mamá. Le agradezco la educación que me dio, aunque reconozco que tenían el carácter muy fuerte. Los dos realmente eran de carácter fuerte, pero la que ponía orden era mi mamá. Los valores que me legaron mis padres fueron el de la responsabilidad y amar con pasión lo que uno hace.
En esta vida hay que ser honestos y decir si te ha ido bien o mal. Hay cosas de las que uno se arrepiente, lo importante es aceptarlo, porque uno aprende de las experiencias y de los golpes.
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