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Cúpula
Javier Arellano Ramírez

cupula99@yahoo.com       



 

 

Camacho Solís: un cadáver se pasea por Puebla.

 

 

Las crónicas periodísticas de aquellos fascinantes años de 1993 y 1994 dieron cuenta de la platica.


En el balcón principal de Palacio Nacional Carlos Salinas de Gortari y Manuel Camacho Solís conversaban sobre la sucesión.


Camacho desbordado no dejaba de especular sobre el juego sexenal. Exponía sus tesis sobre una candidatura arrolladora.


En aquel desfile del 20 de noviembre de 1993 el presidente Salinas fue tajante cuando con una sola frase cegó las aspiraciones de Camacho.


Manuel… de todo eso ya corresponderá al candidato tomar las decisiones…”


El maestro Granados Chapa lo apuntó en una de sus columnas: “Esa mañana Camacho Solís bajó desencajado del balcón presidencial”.


Unos días después, el 28 de noviembre, Luis Donaldo Colosio era ungido como candidato presidencial. Una semana más tarde, el 3 de diciembre, por primera vez en 5 años Colosio cancelaba el desayuno semanal que tenía con Joseph Marie Córdoba Montoya.


Camacho protagonizó un escándalo al renunciar a su cargo. El ambiente del país se polarizaba como nunca antes. Un aspirante frustrado mostraba todo su encono y rabia.


Colosio simplemente lo ignoró. Nunca hubo llamados a la unidad, a conciliar, a pactar. Luis Donaldo ignoró todos los exabruptos de Camacho.


En cuestión de semanas el primero de enero de 1994 el país se convulsionaba nuevamente ante el levantamiento armado en Chiapas.


Camacho protagónico y estúpido asumía el papel de “negociador” en los pactos de la sierra chiapaneca. Se ufanaba de haber “desactivado” un conflicto armado, cuando el mismo Sub Comandante Marcos reconocía un par de años después: “…Para nuestro movimiento era indispensable la pacificación… No hubiéramos podido resistir 20 días más el fuego con el Ejército Mexicano…”


Pero Camacho siguió creyendo que su “capacidad política” y de convencimiento “dobló” al ejercito zapatista.
El 23 de marzo de 1994 ocurrió el asesinato de Colosio.


A partir de ahí comenzó el declive de Camacho Solís. De un partido a otro, de una coalición a otra.
Siempre simulando con representar una “nueva izquierda”; cuando es la propia izquierda mexicana la que nunca lo ha terminado por aceptar porque lo siguen viendo como un salinista renegado.


En meses recientes Camacho engendró otra de sus ocurrencias: “el DIA; Diálogo para la Reconstrucción de México”, un remedo de partidos de izquierda que pretenden conformar un bloque con miras a la elección presidencial de 2012.


Andrés Manuel López Obrador ha dicho que volverá a contender ese año.


Se le olvida que la historia da la oportunidad una sola vez. Y que esta nunca vuelve a repetirse.
Inapelablemente Cuauhtémoc Cárdenas ganó la elección presidencial en 1988.


El mismo Manuel de Jesús Clouthier Rincón “Maquio” lo reconoció cuando declaró: “Esta bien… reconozco que yo no gané… pero el que dicen que ganó, tampoco ganó…” en una clara alusión a Carlos Salinas de Gortari.


Pero Cárdenas se obsesionó. Y una y otra y otra vez volvió a contender por la presidencia de la República.
Hoy los jóvenes ya no saben quién es Cuauhtémoc. Y cuando escuchan este nombre solo piensan en el hígado que juega futbol.


La historia solo da una oportunidad.


Y así como ya pasó la de Cárdenas, ya también se consumó la de López Obrador.


Hoy AMLO piensa que todavía tiene el mismo capital social (que de ninguna manera político) que tenía en aquel 2006. Cree que todavía tiene canicas para jugar, cuando los grandes sectores del electorado ya hace mucho que comenzaron a olvidarlo.


Y ahí está también en el juego de cada 6 años el eterno aspirante presidencial: Manuel Camacho Solís. Si, el corazoncito de Camacho todavía late. Con tenue fuerza, pero late.


Y ahí como pretexto ideal “el DIA: Diálogo para la Reconstrucción de México” como pretexto ideal e idóneo. Con este frágil alegato Camacho cruza toda la geopolítica nacional.


Y llega a Puebla y abraza a Rafael Moreno Valle Rosas, si el mismo protegido de Elba Esther Gordillo; la profesora que apenas, hace poco más de 3 años urdió el gran fraude electoral para hacer “ganar” a Felipe Calderón y golpear a López Obrador.


Y Camacho se hace acompañar de las prostitutas de la izquierda mexicana como debe verse al perredismo de Jesús Ortega, el mismo que ha puesto al Partido del Sol Azteca a los pies de Felipe Calderón.


Esa es la fotografía: la de Camacho Solís pensando que está haciendo política rumbo al 2012 cuando levanta el brazo de uno de los hijos de Elba Esther su adversaria política natural y obligada.


Por eso en este momento conviene preguntarnos:


¿Cual es la importancia de la presencia de Camacho Solís en Puebla?
¿Cual es el impacto social?


Quitémosle el tratamiento periodístico, las placas de los fotoreporteros, los escasos comentarios radiofónicos y repitamos las preguntas:


¿Cual es la trascendencia política de la presencia de Camacho Solís?


¿Cual es el impacto social?


Ayer en su columna “En Privado” el periodista Joaquín López-Dóriga apuntó que la bala que mató a Luis Donaldo Colosio también alcanzó de refilón a Manuel Camacho Solís.


Hoy solo es un espectro que aparece en las fotografías de algunos medios, pero en realidad Camacho es un cadáver político que se pasea por Puebla.


Y estamos frente a una de esas coincidencias irónicas de la historia.


A 16 años del magnicidio de Lomas Taurinas Javier López Zavala retoma el ideario de Luis Donaldo Colosio, mientras que Moreno Valle Rosas se alía con Manuel Camacho Solís el mismo que siempre denostó e injurió a Colosio.


Que ironía.

 

 

 

“SERVIDORES PÚBLICOS INVOLUCRADOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO” SEÑALA VALENTÍN VARILLAS EN SU NOTICIERO.

 

Toda una efervescencia desató la columna de Rodolfo Ruíz del día de ayer donde asegura que el Secretario de Seguridad Pública Municipal Andrés Vicente Ruíz Celio al calor de una discusión sacó su pistola y cortó cartucho sobre la persona de Eduardo Vázquez Rossainz, Director del CERI e hijo del siempre estimado Doctor Eduardo Vázquez Valdés.


La nota comentada entre líneas en el noticiero del medio día de Valentín Varillas desembocó en una sola frase: “hay servidores públicos involucrados con el crimen organizado”. También se habló de acciones “sospechosas”, de cuadros que llegaron a la estructura de seguridad pública y que son prófugos de la justicia en otras entidades.


En fin un panorama deplorable.


Deplorable.

 

 

 

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