Gris Moreno "la Tuzita"
Lunes 30 de Agosto de 2010
Para celebrar el día de los abuelos, la semana pasada me lleve a la madre de mi madre a los festejos que se llevarían a cabo precisamente en la Casa del ABUE del Sistema DIF, ahí estaba su presidenta doña Margarita García de Marín y desde muy temprano se dieron cita muchos viejecitos, mismos que daban rete harta ternura y recordando a mi abuelo ya fallecido se me salían las lagrimas de cocodrilo.
A grandes males, grandes remedios.
Yo no sabia que se llevaría a cabo una misa presidida, ni más, ni menos que por el señor Arzobispo don Víctor Sánchez Espinosa, quien a leguas se le nota la bondad y el don de gentes. Pos después de la misa, monseñor se acercó a los abuelitos ahí reunidos, ahí me dejo impactada al ver como se acercaba a la gente, yo no estoy acostumbrada a ver como alguien de su investidura demuestre afecto y cariño a los más necesitados de amor.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Por eso mi abuelita la pepenadora quería ir y se le hicieron los calzones de yoyo por la emoción de saludar y recibir la bendición y un cálido abrazo del jefe católico, es decir, el “mejillas rosadas”.
A buen amigo, buen abrigo
Lo que me deja ver y compruebo una vez mas que don Víctor, no es un obispo más en la historia de Puebla, es un hombre realmente comprometido con su vocación sacerdotal. Porque yo entiendo, se trata de llevar un poco de consuelo a quienes sufren por cualquier cuestión, como la enfermedad, la pobreza, la discriminación y en el caso de la mayoría de los adultos mayores es el abandono y el maltrato.
Año de nieves, año de bienes.
Allí mencionó que en una nota informativa muchos le pedimos que nos conservara a los curas que ya son ancianitos porque en sus parroquias son muy apreciados, como él mismo lo pudo constatar en la iglesia de Santa Catarina, ubicada en la 3 sur y 2 poniente, donde el arzobispo acudió a los festejos y presidio la procesión con el Santísimo Sacramento por las principales calles de ese rumbo. Y padrecitos que deveritas nada más subsisten con las limosnas que los fieles pueden donar, muy humildes como debe ser un verdadero pastor. También me enteré que cuando realizó su gira pastoral por la diócesis que incluyó a varios municipios con población indígena a los lugareños les brindo verdadero apoyo moral.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Yo quiero pedirle no se le olviden también quienes están en las cárceles y no solo los viejitos sino también los jóvenes que ahí prácticamente están olvidados y quienes también son creyentes. Humano es el errar y divino el perdonar. Ahora ya se que para el excelentísimo Monseñor si cuentan nuestras peticiones.