Pulso Político

Gabriel Sánchez Andraca

Martes 17 de Mayo de 2011


La importancia de ser maestro









Los maestros de los años 30, 40, 50 y 60 fueron los forjadores de un país progresista que surgió al término de la Revolución Mexicana y que se colocó, durante varias décadas, al frente de los países latinoamericanos.


Ya desde los años 20, con don José Vasconcelos como secretario de Educación, el magisterio nacional fue ejemplo de abnegación y sacrificio, que llevó las primeras letras a los pueblos más apartados y forjó el espíritu de un pueblo que, a partir del gobierno de Lázaro Cárdenas, logró avances impresionantes en lo político, en lo social y en lo económico.


Pero así como los maestros mexicanos tuvieron épocas de gloria, han tenido largos periodos de decadencia. Una decadencia que está tocando fondo, como lo prueban los intentos de varios estados de la República por reanimar un sistema educativo que parece adormilado desde hace mucho tiempo.


La baja en la calidad educativa de México se inició en los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, y se acentuó en los gobiernos tecnócratas de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, así como en los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.


Pésimos líderes sindicales, gobiernos que usaron al sistema educativo nacional para sus fines personales o partidistas y el abandono de la educación normalista —que tan buenos resultados dio en el pasado—, para ser sustituida por una ineficiente universidad pedagógica cuyos frutos aún no se conocen, han sido las causas de la decadencia educativa nacional y de la decadencia general en el país.


Somos, entre los países de la OCDE —ese organismo internacional que viene siendo como un club de ricos al que nos metió Carlos Salinas de Gortari—, los que ocupamos los últimos lugares en calidad educativa, en desarrollo técnico y científico, etcétera.


La culpa, claro, no es del magisterio, sino de las políticas impuestas a la educación por gobernantes que desconocen la realidad de México y que siempre quieren imitar modelos educativos de países que nos han sido ajenos por completo.

 

Buena idea de Moreno Valle Rosas


La idea del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas de mejorar el modelo educativo de Puebla con el apoyo del magisterio organizado, es una magnífica idea.


Cada entidad federativa, haciendo uso de la autonomía que le concede la Constitución de la República, debería adoptar su propio modelo de educación.


Puebla lo hizo en los años 50, cuando el gobernador de entonces, general Rafael Ávila Camacho, creó el exitoso sistema de centros escolares, que constituyeron no sólo una novedad a nivel nacional, sino que fueron imitados por otros estados de la República. Ese sistema fue revolucionario y constituyó un gran avance para la educación poblana.


Se hizo con maestros egresados del Instituto Normal del Estado, previamente capacitados para esa tarea y el éxito fue enorme. No sólo eso; Teziutlán, Cholula, Ciudad Serdán, Tehuacán, Izúcar de Matamoros y la capital poblana, donde se crearon las primeras instituciones de ese tipo, fueron ejemplo para las demás poblaciones del estado que aspiraban a tener un centro escolar, algo que logró en gran parte el gobierno de Melquiades Morales Flores, alumno de uno de esos primeros centros.


Moreno Valle Rosas debe aprovechar sus buenas relaciones con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para lograr el mejoramiento educativo del estado.


Pero debe empezarse por revolucionar la enseñanza normal. Durante mucho tiempo Puebla tuvo fama de ser un semillero de grandes y buenos maestros; no hay que olvidar que Ignacio Manuel Altamirano fue director del ahora Instituto Normal del Estado, y que uno de sus egresados más ilustres lo fue, sin duda, entre muchos otros, el profesor Gilberto Bosques, cuyo nombre fue impuesto a una calle de Viena, la capital de Austria, por el desempeño que tuvo como protector de los perseguidos por el nazismo, siendo embajador de México en París.


Bien por el propósito de mejorar el sistema educativo de Puebla, bien por la creación de la presea Gregorio de Gante al Mérito Educativo. Todo esfuerzo de autoridades y maestros organizados para mejorar la educación no sólo es digno de aplauso, sino de apoyo sin reservas.


Un pensador cuyo nombre no recuerdo de momento, dijo: “Dadme educación y en un siglo cambiaré a Europa”. Los pueblos, blancos, negros, mestizos, siempre serán mejores con educación.

 

El escándalo político del momento


La salida, se dice que temporal, de doña Myriam Arabian de la Secretaría de Desarrollo Social, no fue culpa del PRI, nos dice el dirigente estatal de ese partido, Juan Carlos Lastiri Quirós.


“Efectivamente, nosotros presentamos una demanda en el 2009 por delitos electorales, pero esa demanda ya estaba archivada y no había por qué revivirla. Yo pienso que el problema está dentro del PAN pues, según tengo entendido, hay en el interior de ese partido muchas rivalidades”, nos dijo.


Lastiri Quirós respondió así a la acusación que lanzó su tocayo Mondragón, el dirigente estatal de Acción Nacional, contra el partido tricolor, culpando a los priistas de reactivar el caso.


Por cierto, no hay ninguna rivalidad entre la fundación Isidro Fabela, que preside Alberto Amador Leal, y el Comité Directivo Estatal del PRI. Ayer precisamente desayunaron Lastiri y los integrantes de la directiva de la Isidro Fabela en céntrico restaurante y el diálogo fue bastante amigable.


En vez de rivalidad, habrá apoyo mutuo con miras al fortalecimiento priista para las elecciones del 2012.


“Feliz como una lombriz” anda Julián Haddad Férez, pues ayer tomó posesión como secretario de Asuntos Metropolitanos del Comité Directivo Estatal del PRI.


Se trata de una nueva cartera de la dirigencia estatal, cuyo objetivo será atender los problemas de la zona conurbada de Puebla, que se extiende desde Huejotzingo hasta Tecamachalco.


Julián Haddad tiene su historia dentro del PRI, misma que ha construido a lo largo de 20 años de militancia efectiva. Ha desempeñado numerosos cargos tanto al interior del partido, como en la administración pública. En el pasado Ayuntamiento fue regidor, habiendo realizado un buen trabajo. Aspira a una diputación federal y ya trabaja en ello.

 

Con Ana Tere, sí se puede


Doña Ana Teresa Aranda de Orea amenaza con volver a la política.


Lo anunció en una conferencia de prensa acompañada de varios de sus seguidores y dijo que podría aspirar a la candidatura de su partido por una senaduría.


Realmente doña Ana Tere, como le dicen los panistas, ha sido una luchadora desde antes de que se adhiriera al PAN. Fue presidenta de la Agrupación Cívica Femenina (Acifem), un organismo derechista creado por los grupos empresariales enojados con el gobierno priista de José López Portillo, porque nacionalizó la banca y luego formó parte de los grupos de derecha que tomaron por asalto al Partido Acción Nacional, desplazando a la vieja militancia.
Ana Tere siempre se destacó por sus posturas radicales y fue candidata a todo, hizo un plantón en el zócalo durante el gobierno de Mariano Piña Olaya para exigir que se le registrara como candidata a presidenta municipal, aunque no llenara los requisitos de poblanidad, pues es guanajuatense y no tenía carta de naturalización; también hizo un plantón, como ella dijo, en Huejotzingo, para exigir que se reconociera el triunfo del PAN —que, por cierto, no obtuvo— en el gobierno de Manuel Bartlett, y en otra ocasión fue desalojada del palacio de gobierno, donde también estaba de plantón para protestar por algo.


Ella habló de sufrimientos, gases lacrimógenos, etcétera, pero la verdad es que gozaba con todo eso.


Hay que reconocer que es empeñosa: fue diputada federal, fue directora general del DIF nacional, fue subsecretaria de Gobernación y secretaria de Desarrollo Social, y ahora ya tiene una licenciatura obtenida gracias a su esfuerzo. Sin duda, una mujer valiosa.