Pulso Político

Gabriel Sánchez Andraca

Viernes 17 de Agosto de 2012


Los demonios andan sueltos










Mientras sepultaban al empresario y político Antonio Haces D’Artigues, en medio del dolor de sus familiares y amigos y la enérgica condena por su asesinato de destacadas figuras políticas y empresariales, en otra parte de la ciudad, en la colonia San José Vista Hermosa, por la salida a Atlixco por la carretera federal, era asaltado un despacho de abogados, con trágicos resultados: un muerto y un lesionado.


Mas tarde, al interior de la Universidad Iberoamericana, del sistema educativo jesuita, se escenificó otra tragedia, al entrar en discusión dos estudiantes, en el jardín del plantel, discusión que derivó en violencia lesionándose ambos jóvenes con arma blanca.


La sociedad poblana está realmente consternada, pues la percepción general es que la delincuencia ya llegó a Puebla y puede llegar a convertir a la ciudad en un infierno, como lo ha hecho en varias ciudades del norte y del sur del país.


Es urgente que las autoridades estatales y municipales se avoquen a resolver este problema e impidan, por todos los medios a su alcance, que la delincuencia avance.


Se habla de un incremento del 22 por ciento de homicidios dolosos y de un incremento también en robos y asaltos.


La situación económica del país, el aumento de la pobreza y del desempleo, pueden propiciar esto, la gente anda nerviosa. Pero también puede tratarse de algo intencional, como sin duda lo es el resurgimiento de la violencia en el norte y en el sur, al grado de que el gobierno federal se ha visto en la necesidad de mandar cientos de policías federales y soldados a reforzar a los contingentes que ya están operando allá.


No hay que descartar ninguna pista: el país enfrenta un grave problema post electoral, que podría ser aprovechado por la delincuencia, organizada o no, para despedir al actual gobierno federal panista, en medio de un caos total, agravando los problemas que ya han venido existiendo y creándolos en las entidades en las que no existían.

 

Demasiado optimismo del PRD


Los perredistas en su reunión cumbre de Acapulco, Guerrero, que terminó el pasado día 15 con la Declaración Política de Guerrero, se muestran demasiado optimistas y se apartan de la realidad, lo que es muy peligroso para el futuro de la izquierda.


Dicen muy orondos, que “las izquierdas” representan 15.8 millones de votos, que son la segunda fuerza política de mayor peso en las cámaras, que siguen gobernando la capital de la República, que conquistaron las gubernaturas de los estados de Morelos y Tabasco y que crecieron en número de diputados y senadores, todo eso es cierto.


Pero pierden de vista que ese crecimiento y esos triunfos no se deben a su estructura, ni a su organización, sino a un líder carismático, que para lograr lo que se logró, tuvo que organizar, al margen de los divididos, desorganizados y sin estructura, partidos de izquierda, un Movimiento de Reconstrucción Nacional (Morena), que fue sobre el que recayó el mayor peso de la organización de las campañas tanto en la capital como en el resto de las entidades del país.


Los planteamientos que hace en su documento, son los que debe de hacer cualquier partido de izquierda o progresista, sobre todo ese del cambio de régimen político frente al agotamiento del presidencialismo, para garantizar un Estado Social y Democrático. Y ese otro compromiso que adquieren sus legisladores, de establecer un nuevo modelo de desarrollo económico para propiciar la equidad a través de la inversión pública, el acceso al crédito, la generación de empleos, la distribución del ingreso, especialmente en la zona sur-sureste de la República, así como la conquista de la soberanía energética y alimentaria en un marco de desarrollo sustentable. Eso está muy bien y bueno sería que a estas propuestas se unieran los legisladores de otros partidos y las organizaciones de la sociedad civil, pero el caso es que “las izquierdas” constituyen una fuerza política muy endeble.


Divididos, siempre en pleitos internos, como ya dijimos, sin organización, sin estructura, muy poco podrán lograr. Si a lo anterior se agrega que son partidos que no conocen la democracia interna, fuera del discurso y de los gritos callejeros y el nombre, pues no sabemos cómo podrán lograr sus nobles propósitos.


En el caso concreto de Puebla. Las tribus ya se preparan para pelear la dirigencia estatal del PRD. Quien lo decidirá todo será el senador de la República, Miguel Barbosa, que ha manejado al partido según su voluntad presidencialista (autoritaria) desde hace más de 10 años.


Mientras, una de las tribus más antiguas, la que encabeza Jorge Méndez, ya está pidiendo la expulsión del todavía dirigente estatal, Miguel Ángel de la Rosa Esparza, por el delito de haber aceptado un cargo en el gobierno estatal, que fue por el que los perredistas poblanos votaron, pues fueron parte de la alianza pluripartidista que lo postuló.


Y todavía dicen en la parte final de su declaración: “hoy, anunciamos con fuerza, determinación, que iremos hacia la construcción de un Frente Amplio de las Izquierdas Mexicanas; que quien apueste a su división, está equivocado, nuestro futuro es la unidad”.


No hay necesidad de apostar por su división, ésta existe desde que el PRD es PRD y nunca sus intentos de unidad, han dado resultados. ¿Por qué habían de darlos ahora?


Para nadie es un secreto que la cúpula de “las izquierdas” estuvo dividida durante toda la campaña y que fue el trabajo de los miembros de Morena, también con serias deficiencias, lo que logró los resultados que ahora presume el PRD.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

blog comments powered by Disqus

©2010 La Quinta Columna. Derechos reservados.