Tiempos de Nigromante

Arturo Rueda

artrueda@yahoo.com

Viernes 27 de Enero de 2012


La naco-residencia de García Ramírez: monumento al mal gusto











El número 61 de la calle Violentas en Jardines de Zavaleta, por fuera, parece una mansión inexpugnable en estilo minimalista. Por dentro, sin embargo, revela su auténtica condición de “naco-residencia” propiedad de Javier García Ramírez, extitular de Obras Públicas del sexenio marinista. Su falta de gusto es evidente en todos los detalles de la casa remodelada hace dos años y que ayer fue asegurada por la Procuraduría General de Justicia junto con vehículos de lujo valuados —en por lo menos— 5 millones de pesos de marcas distinguidas como Audi, BMW, Range Rover y Volkswagen.


Pese a las acusaciones por enriquecimiento ilícito por 23 millones de pesos, fotografías exclusivas en poder de CAMBIO revelan que pese a la fortuna acumulada por comisiones de obra pública nunca pudo superar su pasado de “tortero”, pues la decoración interior de la residencia revela un evidente mal gusto y falta de armonía que encuentra su máxima expresión en la sala de cine adosada por paredes en estilo “egipcio”, diez sillones con tapizado naranja junto con otros descansapies. No pueden faltar las cobijas para la ocasión. El color, simplemente, irrita los ojos.


El gimnasio en el que se ejercitaba García Ramírez, salvavidas en su juventud y fanático del basquetbol, no resiste tampoco la prueba del ácido. Los aparatos que aparecen en las gráficas más bien parecen de un centro de entrenamiento de tercera y ni siquiera corresponden a las marcas que se anuncian en televisión.


La naco-residencia, construida en sobre más de mil 200 metros cuadrados en el exclusivo Jardines de Zavaleta cuenta con un jardín posterior en el que destaca como monumento al mal gusto una tortuga gigante esculpida sobre una piedra de ónix. En el jardín correteaba alegre un perro de raza samoyedo al que no le fueron recortadas las orejas como marcan los cánones de la moda canina.


La cantina del inmueble ubicado en Zavaleta es otro monumento al art-nacó del extitular de Obras. No solamente por los detalles en paredes y la barra, sino por un Santa Claus ubicado junto a un tequila Don Julio edición especial. Y por supuesto, junto al fregadero, varias figuras de la Selección Mexicana con cabeza movible que fue promoción de una refresquera hace unos meses. También se observa dos cajas de pizza a medio terminar, así como banderitas de una marca indeterminada.


En la sala de diversión de la naco-residencia puede ubicarse un mesa de billar tapizada en color azul de marca “spider” que no corresponde a uno de alto nivel. En la misma fotografía puede observarse un bolso para palos de golf sin marca visible. Empotrada en un mueble oscuro se observan dos pantallas de plasma, y ahí también aparece una réplica de sable. Seguramente un souvenir de algún viaje al extranjero.


La cocina-desayunador, por último, es el auténtico monumento al mal gusto. La pantalla de plasma colocada en una de las paredes cuenta, convenientemente, con un banquita de plástico paras poder cambiar los canales. También, en una de las paredes de la cocina se observa la clásica pared llena de imanes con distintos motivos. Por ahí se ven los garrafones de agua regados. En la parte inferior derecha de la fotografía se observa una especie de jaula con tierra y recipientes para alimento. Quizá ahí vivía la mascota de la familia.

 

Queda claro que el dinero no equivale al buen gusto. Y la naco-residencia de Javier García Ramírez es la muestra viva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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