Arturo Rueda
artrueda@yahoo.com
Viernes 15 de Junio de 2012
Muy elocuente es la narración de los jóvenes de Tepeaca que el martes fueron nota nacional tras la agresión física a la camioneta en la que viajaba Enrique Peña Nieto y que le dio vuelta al país gracias a dos videos colgados en YouTube. Paul Villegas y Carlos Manuel Caballero Arcos “El Morro”, dos tepequeanses que marcharon junto con sus amigos para protestar por la visita del candidato del PRI a su ciudad, aceptan que fueron infiltrados por sujetos que ni conocen ni son de Tepeaca, y que son quienes se pusieron más agresivos al grado de desplazarlos en el ataque a la camioneta. Saben lo que dicen: El Morroes quien, en el video colgado en la red, le anuncia a sus demás compañeros “Aquí va, aquí va Peña”. Y entonces se acerca el vehículo y a través del cristal le enseña una pancarta. A partir de ese momento, cuentan los tepeaquenses, fueron desplazados por los infiltrados.
Los jóvenes no tienen miedo a dar la cara y ser fotografiados. Explican que conocen a Germán Valencia de la Luz, a quien el dirigente estatal del tricolor responsabilizó como autor intelectual de la agresión, pero que ni organizó la marcha y tampoco fue invitado a ella. “Nuestra protesta es pacífica, evitamos ir a la plaza principal por el operativo de seguridad”. No queremos problema, dicen. Y cuando lo dicen, uno les cree.
Paul Villegas y “El Morro” son jóvenes típicos de Tepeaca. El primero tiene una tienda donde vende artículos deportivos y estudia en la Escuela de Jurisprudencia y Humanidades de Puebla. Caballero Arcos ayuda a su mamá con una estética y estudia en la BUAP en la modalidad semiescolarizada. No son de #YoSoy132 Tepeaca y mucho menos priistas. Si por algo se les juzgaría es por merodear en Morena y ser abiertos simpatizantes de López Obrador, según su Facebook. El resto de los jóvenes que marcharon tienen el mismo perfil: por ejemplo, Carlos Acata Hernández es del Instituto Tecnológico y todos los días viaja de Tepeaca a la capital y viceversa. Por las noches se reúnen en la plaza principal. Y hablan de política.
Villegas y “El Morro” cuentan que juntos con sus amigos, alrededor de 20 jóvenes, decidieron protestar por la visita de Peña Nieto, pero evitaron acercarse al zócalo de Tepeaca por el dispositivo de seguridad. Entonces aparecieron los infiltrados. “Íbamos caminando y en la marcha se nos fueron uniendo más personas que no conocíamos. Nos topamos a la camionetas de pura suerte”. La narración es puntual y concuerda con lo que se ve en los videos.
Pero luego de que Caballero Arcos le puso a Peña Nieto una pancarta en los ojos a través del cristal de la camioneta, fueron desplazados por los infiltrados. “Fueron ellos los más violentos. Nosotros nos hicimos para atrás. Los que pegaron fueron otros”. Remarcan una y otra vez que su protesta era pacífica.
¿Y quiénes son los infiltrados? Villegas y “El Morro” señalan en el video a quienes sí conocen y a quienes no. Los “Violentos” ni son de Tepeaca ni del movimiento. El sujeto de la chamarra roja. El que tiene una cámara fotográfica y sale en un reflejo de la camioneta. El que lleva una cámara semiprofesional de video para grabar a la distancia. Las mujeres con la gorra de Morena. Y el que patea la camioneta en las tomas finales del video. Son algunos de los más destacados que señalan luego de analizar fotograma por fotograma.
¿Y entonces? Luego de mostrar las fotografías a varios políticos de la zona, e incluso a funcionarios municipales de Tepeaca, llegaron a la conclusión de que los infiltrados fueron llevados a la gira de Peña Nieto por un político priísta descontento por la candidatura de Jesús Morales Flores a diputados federal.
En esencia, cuentan, se trata de fuego amigo regional. Humberto Aguilar Viveros, el famoso Calzonzin, infiltró la protesta legítima con el objetivo de dejar en evidencia a Morales Flores por haberle entregado la candidatura del tricolor. Un fuego amigo entre priistas con repercusión nacional.
Los priistas se llevan rudo, no cabe duda. Alguien dirá entonces que la tesis del autoatentado al final puede confirmarse por la presencia de priistas infiltrados en el grupo de amigos de Paul Villegas y de “El Morro” llevados desde Acatzingo y Los Reyes. Quién se iba a imaginar que Aguilar Viveros fuera tan maquiavélico.