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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

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Pablito Clavó un Clavito (un Pablito Clavó Clavito). Viéndolo de cerca, Pablo Jiménez Concha, alcalde de San Pedro Cholula (también conocido como Rancho Grande), es un buen hombre.
Un buen hombre en la perspectiva que retrata Fernando de Fuentes en su indispensable “Allá en el Rancho Grande”, donde los caciques son gente buena con sus peones y hasta alegran las fiestas con sus cánticos entonados a la manera de Tito Guizar.
(“Te voy a hacer tus calzones / ¿Cómo? / Como los usa el ranchero; / te los comienzo de lana, / te los acabo de cuero”.)
Pablito, pues’n, es un buen hombre en la línea del cacique bueno que se casa con la hija de otro cacique bueno para procrear hijos que en su momento, y de seguir las cosas como van, también serán caciques buenos, tan buenos que no dudarán en llevar cash en los bolsillos para repartírselo a los jodidos que se les acerquen en el portal de Cholula, allí donde María Félix humilló a Pedro Armendáriz en una cinta en la que, a propósito, también triunfó el amor.
Pero volvamos a la realidad.
Con esa pinta de buen cacique (por vida de Dios que sí), el alcalde de San Pedro movió a sus peones, bueyes y capataces en aras de que su compadre Francisco Covarrubias lo suceda en la silla mayor de Rancho Grande.
Y vaya que está por conseguirlo.
Para empezar usó recursos públicos para mover a toda la animalada.
Y usó sus apellidos –Jiménez, Concha, Blanca & Asociados- para que su compa quedara en primer lugar en la encuesta de Parametría –ay, Paco Abundis-, pese a que los ejecutivos de la empresa admitieron en corto que en realidad hubo empate técnico entre el “Chacho” Covarrubias y Julio Lorenzini.
Y ahí están los números para evidenciar que los cuáqueros no han muerto (sólo andaban de vacaciones):
Numero de encuestas: 600.
Fecha de levantamiento: del 14 al 17 de julio.
Tipo de estudio: encuestas en vivienda.
Error teórico muestral: +-4.
Según la encuestadora hubo, pues´n, empate técnico.
Pero hay más’n
A la pregunta “De las siguientes personas quién sería el mejor candidato a la presidencia municipal de San Pedro Cholula”, el Chacho obtuvo 16.9 por ciento, en tanto que Lorenzini se quedó con el 15.5 por ciento.
Y más’n
”Ha oído hablar de Julio Lorenzini (51 por ciento); Francisco Covarrubias (47 por ciento).
”Cuál es su opinión (efectiva) sobre Lorenzini (22 por ciento); Covarrubias (14 por ciento)”.
Ojalá que Abundis nos explique cómo es que si Lorenzini es más y mejor conocido (por mucho) que el Chacho Covarrubias, éste se impuso por poco más de un punto.
¿Realidad o deseo?
Ni maiz’n: Allá en el Rancho Grande.
Total que el siguiente paso, según la convocatoria del PRI, será una asamblea de delegados o una consulta a la base.
Obviamente el Chacho irá con toda la estructura del Ayuntamiento (vacas, bueyes, marranos, gallinas y peones).
Y no sólo eso.
También irán en manada los programas y las obras de su compadre Pablito.
Y por si fuera poco, don Odilón (un indio cholulteca) nos contó que el Chacho presume que tiene el apoyo (cómo chingaos no) del comité del PRI y de la Comisión de Procesos Internos del PRI.
Como diría el primo Jerásimo de Tomás Mojarro: “Estos ya ni la chingan”.
 


Los Muertos de Montiel. Ayer, a través de un correo, un lector nos contó que un trabajador de la Secretaría de Cultura, manejada por el dilecto Alejandro Montiel, había sufrido un accidente gracias a la estupidez burocrática de algunos funcionarios.
Pues bien.
Mejor dicho: Pues mal: resulta que la persona accidentada falleció hace unas horas.
Eso nos cuenta en su correo nuestro espontáneo corresponsal:
“Sr. Mario Alberto, gracias por publicar la nota del accidente de mi compañero, ahora lamentablemente le comento a usted que él falleció, por lo que le solicito su seguimiento para el trámite de su indemnización que el Srio. de Cultura, Montiel, no quiere pagar a la familia, a sabiendas que fue una imprudencia del jefe de Recursos Materiales enviarlo a hacer un trabajo que no le correspondía. Del mismo modo le comento que el Sr. Arroyo Monroy (la víctima) era sindicalizado y como parte de ayuda a la familia no estaría mal que su base se la dieran a alguno de sus dos hijos para ayudarles a salir adelante ya que falleció su papá, pero Montiel no apoya esta cuestión. Sólo quiere que el asunto quede ahí.
“Gracias por su atención, Sr. Mejía, la ayuda que le solicito como le comenté es el seguimiento a este caso ya que pudimos ser cualquiera de nosotros los del accidente, y a veces nuestras voces no las escuchan”.
Hasta aquí la cita.
No se preocupe, señor, señora o señorita: desde este espacio y otros más le recordaremos a diario a Montiel la injusticia que está cometiendo en el estilo de Germán Dehesa.

 

+++¿Qué tal durmió Montiel? (I).

 

 

 

 

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