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Imposible desazolvar el lago de Valsequillo: especialistas

Señalan que si no se rescata puede haber migración de los campesinos

Los especialistas tanto de la Upaep como de la UAP señalaron que resulta peligroso porque las columnas de residuos sólidos tienen altas concentraciones de metales pesados que no se pueden depositar en rellenos sanitarios. Además, comentaron que el problema en Valsequillo radica desde el origen de los ríos Atoyac y Alseseca los cuales dan vida a este lago, y provienen de la Malinche.

 

 

Desazolvar el lago de Valsequillo es casi imposible, y resulta peligroso porque las columnas de residuos sólidos tienen altas concentraciones de metales pesados como: cobre, plomo, níquel y zinc. Por esta razón, se deben manipular con cuidado los desechos, pero si se retiraran estos sedimentos continuarían representando un riesgo, ya que son metales pesados, no se pueden depositar en rellenos sanitarios. Además hay altos índices de hidrocarburos y sustancias químicas. ¿Entonces a dónde llevarían este material?, explicó Racial Flores Quijano, maestro responsable del Programa de Ingeniería Ambiental, de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep).


El problema no queda ahí. Marisela Rodríguez Acosta, directora del Jardín Botánico de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), señaló que las aguas de este lago se utilizan para regar los cultivos del valle de Tecamachalco, así como de Tepeaca. Aunque las autoridades afirman que no representa peligro alguno para los miles de poblanos quienes ingieren a diario las hortalizas sembradas en estos lugares, se desconocen los efectos que ocasionan. Tal vez, se manifiesten a largo plazo, y afecten a futuras generaciones, puesto que pueden presentar malformaciones, algún tipo de cáncer u otra enfermedad.
            

   
Lirio acuático, tecnología del primer mundo
A pesar de las constantes quejas de los pobladores para que las autoridades retiren el lirio acuático porque alberga moscos, la realidad es que las plantas son el único medio por el cual no ha muerto completamente la presa de Valsequillo. El lirio capta y almacena grandes cantidades de metales pesados, y retirarlo agravaría más el problema, dijo el especialista de la Upaep.


Por otro lado, la directora del Jardín Botánico de la UAP aseguró que la biomasa de estas plantas origina bioenergía, que genera calor y electricidad, tecnología muy utilizada en Europa, pero que no genera tantas toneladas de biomasa como el lirio del lago de Valsequillo, destacó.


Al año genera más de 30 toneladas, sin embargo, se tendría que hacer una combustión de prueba, puesto que el lirio contiene altas cantidades de metales pesados, y no se sabe de qué forma afectaría al ambiente.


No obstante, cualquier estudio o proyecto para sanear este ecosistema resulta costoso, y significa el mayor reto para el Gobierno del estado, después de que administraciones anteriores fracasaron en su intento por limpiar esa agua.

 

 

Acostumbrados a la contaminación
Las personas quienes viven alrededor del lago ya se acostumbraron a la contaminación, y desde hace más de 20 años dejaron de consumir el agua; así que la pesca, una de las principales actividades económicas de la región, poco a poco fue desapareciendo, junto con algunas especies de peces. Así, sólo quedó la carpa y la mojarra, que también tienen un alto contenido de metales pesados, y su consumó podría ocasionar graves problemas a la salud.


Del mismo modo, se dejaron de practicar actividades como la natación, el esquí acuático y el buceo, ya que la contaminación del agua provocó infecciones en la piel, así como problemas gastrointestinales para quienes bebían el agua, aunque antes los vecinos de la zona sí la consumían.


Don Jacinto desde hace 40 años vive en una casa flotante a la orilla del lago. Él tiene 80 años; su rostro cansado refleja lo difícil que es habitar en este lugar, sobre todo por las carencias de algunos servicios como agua potable. Dijo que antes era más feliz porque podía bañarse en el lago, no se preocupaba por la comida, ya que el manto acuífero le proporcionaba todos los alimentos, ni por comprar agua para lavar trastes, “la vida era más sencilla” aseguró el viejito. Sin embargo, de 1980 a la fecha las cosas cambiaron. Ahora sobrevive gracias a sus lanchas, ya que cuando llegan visitantes los sube y les cobra por darles un paseo, el más barato es de 100 pesos y el más caro de 500 pesos. Transporta a los turistas hacia la otra orilla del lago.


Este señor paga su predio como todo ciudadano, y además cubre a la Federación un permiso para habitar sobre aguas nacionales, alrededor de cuatro mil pesos al año en total.


En la orilla del lago se observa basura, latas de refresco, de cerveza, bolsas, vasos y platos de plástico. A esta imagen desagradable la acompaña un olor fétido que se propaga por el ambiente, y todo el perímetro está invadido de estiércol de ganado, lo cual vuelve más triste la imagen del paisaje.


Hombres quienes antes fueron pescadores respetan y quieren el lago; aunque ya no pueden pescar siguen construyendo lanchas para conservar su vieja costumbre, y desde muy temprano inician el ir y venir por el oasis. Así se la pasan todo el día, es una estampa cultural de nuestro estado. Todos ellos saben que ya no pueden ocupar el agua, ni siquiera para darle de comer a los animales, pero no les representa ningún problema grave de salud, aunque sí una situación molesta al asegurar que cuando anochece se juntan los fastidiosos moscos; incluso dicen que se escuchan con suma fuerza desde el lago, por eso insisten en la limpieza del lirio acuático. Destacan que su principal actividad económica ahora es la agricultura: cosechan maíz, frijol y calabaza, pero no se ven favorecidos por el sistema de riego de Tecamachalco o Tepeaca.

 

 

El origen del problema
Sin embargo, para ambos especialistas el problema radica desde el origen de los ríos Atoyac y Alseseca los cuales dan vida a este lago, y provienen de la Malinche. A su paso por varias regiones de Tlaxcala y Puebla son los recolectores de los desechos industriales; el río Atoyac aporta 69 toneladas de contaminantes al día, mientras que el río Alseseca 28 toneladas, así que cuando llegan a la presa el agua ya está sumamente infectada.


Debido a esto, las plantas de tratamiento del agua deben estar en puntos estratégicos para impedir que se filtren desechos principalmente sólidos al lago. Como la presa no tiene salida natural, sólo cuando se abren las compuertas de ésta la corriente puede jalar los desechos sólidos, aunque las abren tres veces al año.


Marisela Rodríguez Acosta dijo que a pesar de ser un problema de antaño no se ha abordado con seriedad. El Gobierno debe implementar políticas públicas eficaces, que comprometan a los empresarios para que ya no depositen desechos tóxicos, líquidos y sólidos al agua que dará a esta presa. Además manifestó que un lugar así no reúne las condiciones necesarias para ser atractivo turístico, puesto que aparte de la contaminación del lago, la vegetación y el suelo del ecosistema se están erosionando, es decir, que pierden su fertilidad y el suelo se transforma en tierra árida.


Asimismo, si no se soluciona el problema a tiempo, se originarán otros como la migración. Según Marisela Rodríguez, el lago se puede secar y el agua ya no alcanzaría para regar los cultivos, así que los campesinos tendrán que abandonar sus tierras en busca de otras oportunidades de vida, muchos de ellos emigrarían a Puebla, y la urbanización de la ciudad no crece con buena planeación, y la economía del estado se vería afectada.


Mientras que Raciel Flores aseguró que dentro de cinco años el lago será inservible, lo que afectaría a tres millones de habitantes, y los sedimentos sólidos le han ganado terreno al agua. En la actualidad la profundidad del lago es de 30 metros máximo, pero si no se hace algo el lago se secará.

 

 

LLAMADOS
Raciel Flores Quijano, maestro de la Upaep, aseguró que dentro de cinco años el lago será inservible, lo que afectaría a tres millones de habitantes, y los sedimentos sólidos le han ganado terreno al agua. En la actualidad la profundidad del lago es de 30 metros máximo, pero si no se hace algo el lago se secará.

 

Las personas quienes viven alrededor del lago ya se acostumbraron a la contaminación, y desde hace más de 20 años dejaron de consumir el agua; así que la pesca, una de las principales actividades económicas de la región, poco a poco fue desapareciendo, junto con algunas especies de peces.

 

En la orilla del lago se observa basura, latas de refresco, de cerveza, bolsas, vasos y platos de plástico. A esta imagen desagradable la acompaña un olor fétido que se propaga por el ambiente, y todo el perímetro está invadido de estiércol de ganado, lo cual vuelve más triste la imagen del paisaje.

 

Ambos especialistas coincidieron en que el problema radica desde el origen de los ríos Atoyac y Alseseca los cuales dan vida a este lago, y provienen de la Malinche. A su paso por varias regiones de Tlaxcala y Puebla son los recolectores de los desechos industriales; el río Atoyac aporta 69 toneladas de contaminantes al día, mientras que el río Alseseca 28, así que cuando llegan a la presa el agua ya está sumamente infectada.

 

Según Marisela Rodríguez, el lago se puede secar y el agua ya no alcanzaría para regar los cultivos, así que los campesinos tendrán que abandonar sus tierras en busca de otras oportunidades de vida, muchos de ellos emigrarían a Puebla, y la urbanización de la ciudad no crece con buena planeación, y la economía del estado se vería afectada.

 

 

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