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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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¿El Plan B puede convertirse en A?

 

 

Es una realidad. Alejandro Armenta, cuyo icono ideológico es Luis Donaldo Colosio y su forma de entender la política es el programa salinista de organización social conocido como Solidaridad, es el second best de Mario Marín rumbo a la sucesión. En la sesión de Consejo Político Estatal que entronizó al oriundo de Acatzingo como nuevo dirigente todos vieron lo mismo: el elogio desmedido a la carrera y virtudes de Armenta, la cuidadosa unción que incluyó la presencia de la dirigencia nacional y Auditorio a reventar, además del menosprecio (in) voluntario a la persona de Javier López Zavala. Lo que nadie entiende bien a bien es el por qué elegirlo como “plan B” en detrimento de sus compañeros generacionales Mario Montero o Valentín Meneses. Procedo a explicar, señalando como antecedente un fragmento de la crónica de Mario Alberto Mejía para El Columnista:

 

“Once años después de que el gobernador Bartlett dijera ante miles de priistas que en esos momentos cruciales el PRI era lo más importante, el gobernador Marín repitió ante miles de priistas que sí, en efecto, el partido es primero.

 

“Hace once años, en el gimnasio Miguel Hidalgo, Bartlett señaló ante propios y extraños que lo único que lamentaba era en aras de beneficiar al PRI perdía a un excelente secretario de Gobernación.

“Ayer, en el Auditorio de la Reforma, Marín admitió que lo único malo en esta historia de avances priistas era que dejaba de tener a un extraordinario secretario de Desarrollo Social.

 

“En 1997, Mario Marín tenía 42 años de edad, los mismos que anda rondando Alejandro Armenta, quien llegó ayer a la dirigencia del partidazo con la bufalada priista a todo lo que da”.

 

El Quintacolumnista no lo dice, pero su imagen es nítida: Marín repite el procedimiento que un día utilizó Manuel Bartlett para sembrar una nueva generación política que lo reconociera como pater familia. La historia le dio la razón: quince años después, prácticamente todas las figuras políticas de la entidad despegaron en el sexenio 1993-1999. El antecedente anterior de un pater familia de tal poder debemos encontrarlo en el gobernador Alfredo Toxqui Fernández de Lara, quien en su mandato parió a Melquíades Morales, Guillermo Pacheco Pulido, Marco Antonio Rojas Flores, Carlos Palafox y Miguel Quirós Pérez. Dicha generación, especialmente, el ex gobernador Melquíades, siempre le guardó un reconocimiento especial a Toxqui.

 

Parte del proyecto transexenal marinista es construir una nueva generación que retire a los bartlisttas, de la misma forma que la burbuja hizo con los melquiadistas herederos de Toxqui. El primer requisito de esta nueva clase política, por tanto, es que todo se lo deban a Mario Marín. Lenta, imperceptiblemente, el gobernador ha ido colocando en posiciones claves a jóvenes políticos que rondan los cuarenta años de edad y no habían accedido al primer nivel. Jose Othón Bailleres en el Congreso; Fernando Rosales Bretón en la Procuraduría; Lázaro Jiménez en la SCT; Román Lazcano y Juan de Dios Bravo en el Ayuntamiento; Javier López Zavala en casi todo el gobierno; Guillermo Deloya en el particular y Arturo Hernández Devy en el DIF, así como varios alcaldes y diputados.

 

Alejandro Armenta es la consolidación del proyecto transxenal marinista al colocarlo como dirigente estatal. Aunque a los veintidós años fue un muy joven alcalde de Acatzingo en el sexenio bartlistta y su primer padrinazgo se lo debe a Germán Sierra Sánchez, el despegue definitivo de su carrera política lo encuentra junto a Mario Marín, por lo que reconocerá eternamente como su pater familia el resto de su vida, al igual que los personajes señalados antes.

 

Volvamos a la argumentación central. ¿Por qué Armenta en el secod best de la sucesión marinista? Primero, porque es un personaje que le debe el despegue de su carrera política al gobernador, pero que al alinearse con el Proyecto Z, no es un contendiente formal de la sucesión. Es decir, en caso de que Zavala lograra superar los vetos de la rebeldía tricolor, no podría considerarse un perdedor, por lo que no guardaría rencores contra Marín, y al contrario, sería un aspirante seguro para el siguiente sexenio.

 

Valentín Meneses, y en especial Mario Montero, no podrían considerarse second best una vez que son competidores directos del “Plan A”, Javier López Zavala. Esta competencia directa, al final, terminará produciendo resentimientos, pero el gobernador necesita mantener el juego del tapado porque requiere a Montero operando el gobierno estatal desde Gobernación. Si Zavala cayera y entonces Marín debiera voltear a ver a Montero, éste acabaría pensando que no le debió nada al gobernador.

 

Y aquí viene el punto fundamental. Si Mario Montero, ya sea como Plan A, B o C llegare al poder, iniciaría la construcción de su propia generación para convertirse en el pater familia priísta, borrando el legado marinista. Algo así no ocurriría con Armenta o Zavala, que le deben de todas todas a Marín, por lo que cuidarán su legado junto a los jóvenes políticos que desde hoy el gobernador está impulsando en diversas posiciones de la administración estatal y municipal.

 

Dudas despejadas: el planteamiento generacional es la causa eficiente por la que Armenta se convirtió en el “Plan B” del gobernador, aunque nadie debe olvidar que el “Plan A” sigue siendo Javier López Zavala. Lo que ahora viene es una peculiaridad de las sucesiones: en lo futuro debemos ver si Armenta, el second best se conforma con ese papel, o sí decide luchar para desplazar a Zavala para convertir en only the best.

Y si existe alguna palanca que mueva la historia, son las ambiciones desatadas de los hombres.

 

 

*** Ratas en el Cereso de Cholula. “Sé que estos temas no son propios de su columna, sin embargo en su calidad de director, me pregunto si acaso es posible, que el diario que usted coordina investigue una serie de anomalías, que se vienen dando en el Cereso de Cholula, como las siguientes:

 

“Que el nuevo director del cereso, Rubén Lozano ha dado muestras de una voracidad sin limites a menos de dos meses de haber iniciado esta administración. Sucede que las concesiones que tradicionalmente manejan los reos de cualquier prisión, las retiró y ahora las maneja el directamente a través de los empleados del propio Cereso.

 

“En el caso de la concesión de la caseta de comida, la maneja por conducto del criminólogo José Alfredo Martínez, negocito que le deja a Rubén Lozano, utilidades neta, libres de polvo y paja de 30 mil pesos mensuales. En tanto, que la concesión de la venta de cigarros, que maneja a través de la psicóloga Beatriz Enriquez, le deja utilidades netas de 10 mil pesos mensuales.

 

“Sin inmutarse, Rubén Lozano esta ganando de lo lindo, a sabiendas de que cuenta con la protección del regidor Francisco Castillo, quien ya una vez fue su patrón  y al parecer también se encuentra involucrado en el asunto de las concesiones en el penal....que bonito es lo bonito...verdad?

 

 

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